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Miles de millones de pesos en contratos poco claros entre el estado de la Municipalidad de Córdoba y la financiera CBI Cordubensis salieron a la luz en la “Causa CBI”. Entre el tendal de procesados por esta estafa al pueblo cordobés figuran importantes directivos de la filial local de Atos Worldline. Los mismos directivos que apañan el atraso salarial, la falta de categorización y los malos tratos a sus empleados están siendo hoy investigados por la Justicia de Córdoba por asociación ilícita y lavado de dinero.


En base a la investigación y las pruebas recolectadas por el fiscal Senestrari, se dispuso la imputación del CEO  de Atos Argentina Carlos Abril así como también de los directivos Juan Dabusti, Raúl Alberto Toscano, Sebastián Viano y Federico Augusto Pucheta. A ellos se les acusa por supuestos delitos de intermediación financiera clandestina y evasión.

En base a la investigación y las pruebas recolectadas por el fiscal Senestrari, se dispuso la imputación del CEO de Atos Argentina Carlos Abril así como también de los directivos Juan Dabusti, Raúl Alberto Toscano, Sebastián Viano y Federico Augusto Pucheta.
A ellos se les acusa por supuestos delitos de intermediación financiera clandestina y evasión.

Habiendo amenazado con dejar tirado en una acequia al delegado de la Unión Informática en la empresa, el gerente del site mendocino de Atos Worldline, José González Calderón, dejó al descubierto una práctica institucionalizada en la jerarquía de la empresa. Aprietes, prácticas desleales, autoritarismo y una conducta simil-mafiosa son avalados por la chapa de gerente de una multinacional. No obstante, el manto de impunidad se transformó en una frazada corta, cuando en 2014 y con un muerto de por medio, salió a la luz la Causa CBI. Una multimillonaria estafa a la Ciudad de Córdoba que arrastró entre los cuarenta imputados a tres de los altos mandos de Atos Worldline en nuestro país: Juan Dabusti, ex CEO de Atos Argentina ahora devenido en Director General para toda Latinoamérica; Carlos Abril, CEO de Atos para Argentina, Colombia y Uruguay; y Raúl Alberto Toscano, vicepresidente de la empresa.

La Causa CBI se trata de la mayor estafa de la historia de la Provincia de Córdoba, y probablemente una de las mayores del país.

La Causa CBI

En febrero de 2014 apareció muerto Jorge Suau. El vicepresidente de la financiera CBI Cordubensis fue hallado sin vida y con quemaduras dentro de su Toyota Hilux, al sur de la Ciudad de Córdoba. Según los forenses, las cusas de la muerte fueron “intoxicación por inhalación de monóxido de carbono o de nafta”. Y si bien los peritos e investigadores encontraron en su historial de búsquedas en Google la entrada “formas de suicidarse”, aún no determinan qué fue lo que disparó la chispa que hizo detonar el bidón de combustible adquirido horas antes. Suau, sabiendo que contaba con poco tiempo y del tamaño del fraude cometido con la financiera de la que era parte, dejó una carta de despedida. Documento fundamental que, al poco tiempo, se convirtió en la hoja de ruta en que los investigadores aún se apoyan para seguir los pasos de este multimillonario desfalco.

En la misma carta de Suau aparecen mecionados como actores fundamentales de esta imbrincada red de corrupción, los directivos de la entonces Siemens-Atos (actualmente Atos Worldline), quien tiene aún el negocio de la tarjeta Red Bus. Juan Dabusti, Carlos Abril y Fernando Gaviglio.

Pero, ¿de qué se trata la Causa CBI?. Según el portal de noticias del Ministerio Público Fiscal, la financiera CBI Cordubensis era el eje vertebrador de una asociación ilícita, y una verdadera “usina de delitos económicos”.

Meses después de la muerte de Suau, el fiscal federal de Córdoba Enrique Senestari imputó y solicitó la indagatoria a más de una treintena de operadores y empresarios. Tras una minuciosa requsia de todas las evidencias y las pruebas que se fueron recabando a lo largo de la investigación, se presentó un grueso expediente. En el que se detallan las maniobras de esta extensa red financiera.

Desde directivos de clubes de fútbol, hasta financistas, empresarios de diversos rubros y empresas fantasma, funcionarios públicos de la Municipalidad de la capital provincial de distintas gestiones y signos políticos. Según explicó el fiscal Senestari, los imputados están todos acusados de ser miembros de una asociación ilícita dedicada a la realización de diferentes maniobras de intermediación financiera no autorizada, evasión impositiva, infracciones al régimen penal cambiario, estafas a particulares y lavado del dinero proveniente de esas actividades ilícitas.

Juan Dabusti (CEO de Atos para Latinoamérica) y Carlos Abril, director de Atos Argentina, ambos imputados en la causa CBI. Todos los acusados habrían "acordado valerse de una de las cuentas que se utilizan para el depósito de fondos públicos provenientes del sistema de transporte" para "hacer ingresar los valores provenientes de la actividad de intermediación clandestina y monetizarlos, para lo cual la firma concesionaria habría puesto a disposición de la UTE la mencionada cuenta".

Juan Dabusti (CEO de Atos para Latinoamérica) y Carlos Abril, director de Atos Argentina, ambos imputados en la causa CBI. Todos los acusados habrían “acordado valerse de una de las cuentas que se utilizan para el depósito de fondos públicos provenientes del sistema de transporte” para “hacer ingresar los valores provenientes de la actividad de intermediación clandestina y monetizarlos, para lo cual la firma concesionaria habría puesto a disposición de la UTE la mencionada cuenta”.

Dabusti & Cía.

2011 fue un año crucial para la empresa. Por entonces operaban en la Argentina Siemens IT Solutions y Atos. En agosto de ese año, se fusionan ambas firmas en el grupo Siemens-Atos, donde ya participaban Dabusti y compañía. El entonces intendente de la ciudad firma un contrato con Siemens IT para transformar el viejo sistema de cospeles con que se abonaba el transporte público por el de tarjeta magnética. Tal como el caso de Indra y la tarjeta SUBE, el desembarco de Atos (por aquel entonces sólo Siemens IT, pero con la misma gerencia) con la Red Bus en Córdoba (así como en San Juan y Mendoza) se vio rodeado de sospechas de irregularidades. Un mes más tarde se creaba una UTE (acrónimo de unión transitoria de empresas) junto con CBI para las operaciones de recaudación de la tarjeta Red Bus en Córdoba.

En 2012, y ya con otro intendente a cargo de la Municipalidad, se decide realizar una modificación al contrato (adenda, en la jerga de la administración pública). Se permite entonces a la empresa realizar dos modificaciones: en primer lugar, reducir bocas de expendio de 1500 a 1150; segundo, se concedió una prolongación de tiempo para realizar los depósitos correspondientes a la municipalidad: de las 24 horas hábiles originales, la adenda lo extendió a 72. Con esta diferencia de dos días de por medio, sobraba tiempo para que se realizasen las maniobras de intermediación financiera fraudulenta por las que se acusa, entre otros, a los directivos de la empresa. Este cambio daba margen a la bicicleta financiera: entregar la recaudación de Red Bus en efectivo era una posibilidad, pero también por medio de cheques propios, de terceros o transferencias bancarias.

Consultado por la redacción de este portal, el periodista cordobés Leandro Ross, aportó información esclarecedora: “Atos Siemenes IT [actualmente Atos Worldline, n. del r.] terceriza el servicio a la UTE CBI-Ribelux. Al tener extendido un plazo de recolección, todo indica que CBI tomó el dinero de los vecinos para que sean intercambiados por los cheques y luego depositados en la Municipalidad, desde una cuenta bancaria del Banco de Córdoba”. Ross, publicó en 2015 un extenso artículo sobre los manejos financieros de la causa en el portal Prensa Red.

Eduardo Rodrigo, presidente de la financiera quien se encuentra privado de su libertad por orden del fiscal Senestari, publicó un libro con su verdad sobre la causa. En “CBI, la caída”, Rodrigo dedica sus líneas a Dabusti & Cía: “El intermediario y negociador de Siemens es el señor Fernando Gaviglio. Y el señor Carlos Abril y el auditor y endosante en su momento de los cheques que se depositaban era el señor Sebastián Viano, que actua en conveniencia con el señor Abril, director de Siemes Atos en Buenos Aires”. Imputados todos ellos desde noviembre de de 2014, acusados por los delitos de intermediación financiera clandestina – un banco ilegal y no registrado – y evasión impositiva. Según el propio fiscal Senestrari, a cerca de las operaciones de CBI, estas se articulaban “a partir de una asociación ilícita como banco clandestino. Canalizaba fondos de origen legal e ilegal, provocando lavado de dinero, evasión de impuestos, defraudación de la financiera contra sus propios clientes y el vaciamiento de CBI por parte de su presidente y algunos socios. Había ahorristas que fueron defraudados porque colocaron sus pertenencias allí de buena fe y también personas que aprovechaban el servicio de clandestinidad y otros beneficios”.

Pese a todo el escándalo desatado por esta mega causa de corrupción y la multimillonaria estafa, Atos sigue controlando el sistema RedBus, aunque sin la intermediación de la financiera CBI, que se fue a la quiebra tras la muerte de Suau. Como es costumbre en estos negociados fraudulentos, la connivencia entre empresarios y el aparato político-institucional deja municipios, provincias y estados saqueados, como si se tratase de un botín de guerra a rapiñar. Ganancias multimillonarias deshonestas a costillas de quienes pagan sus impuestos a diario y cumplen con su deber ciudadano, tienen un correlato directo en la falta de presupuesto para obras públicas, escuelas y hospitales. De esta forma, las víctimas son doblemente víctimas.

A la espera de un juicio que esclarezca todo lo ocurrido entre la financiera CBI y la gerencia de Atos, la Unión Informática seguirá no sólo velando por las dignas condiciones laborales de los empleados de la empresa, sino también investigando este caso en profundidad, en tanto afecta no sólo a los empleados informáticos, sino a la toda ciudadanía.


Para acercarte a la Comisión Interna de la Unión Informática en Atos, podés escribirnos a atos@unioninformatica.com.ar.

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