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Miles de puestos de trabajo en peligro en Tierra del Fuego por la inminente apertura de importaciones de productos electrónicos. En una historia conocida por los argentinos, a un escenario económico de ajuste y recesión, se suma la apertura indiscriminada de importaciones, medida que perjudica directamente los puestos de trabajo. Tal es el caso de IFSA, la planta de ensamblaje de computadoras y tablets de BGH en Río Grande, que anunció su cierre definitivo.

La Isla Grande de Tierra del Fuego, que cuenta con un régimen especial de promoción para la radicación de industrias, se encuentra en crisis. La apertura indiscriminada de importaciones, la liberalización total del tipo de cambio así como el aumento indiscriminado de las tarifas de electricidad y gas, generaron para la golpeada economía argentina -particularmente la patagónica- un escenario muy perjudicial para la economía real y el empleo.

La industria de ensamblado de electrodomésticos, celulares, computadoras y tablets empieza a mostrar los primeros índices de “efectos colaterales”: comenzaron los despidos. En este 2016 la prometida lluvia de inversiones no fue sino una lluvia de telegramas: se superó los 500 mil nuevos desocupados (contando sólo el sector formal) y el desempleo ya alcanzó el 10%.

En una economía chica y primarizada como la argentina, la ecuación apertura de importaciones y ajuste económico redunda (como se comprueba históricamente) en baja del consumo y desempleo. Tal es el caso de BGH en Tierra del Fuego.

Ya en noviembre se había anunciado el despido de unos 160 operarios y que no se renovaría el contrato a otros 400 empleados. Recientemente, la firma IFSA -Informática Fueguina Sociedad Anónima-, una empresa controlada por Grupo BGH y el fondo de inversión Positivo BGH, anunció el cierre de su fábrica en el parque industrial de Río Grande.

Miles de puestos de trabajo en peligro en Tierra del Fuego por la inminente apertura de importaciones de productos electrónicos. En una historia conocida por los argentinos, a un escenario económico de ajuste y recesión, se suma la apertura indiscriminada de importaciones, medida que perjudica directamente en los puestos de trabajo. Tal es el caso de IFSA, la planta de ensamblaje de computadoras y tablets de BGH en Río Grande, que anunció su cierre definitivo.

“La conciliación obligatoria vence el 27, pero ya la empresa manifestó el cierre de la producción en la planta de Tierra del Fuego. Los empleados comenzamos con asamblea y discusiones tratando de encontrar la mejor salida para las 162 familias de la mejor manera posible. Nuestro deseo es la continuidad laboral pero la empresa se niega porque aducen que superaron la cantidad de personal y que absorbernos sería en vano porque no tienen producción”, explicó una trabajadora IFSA a Ushuaia Noticias.

Ante la inminente quita de aranceles y el marcado declive del consumo por las medidas de ajuste y la imparable inflación, la fábrica, durante 2016, trabajó sólo al 50% de su alcance, cuando su capacidad durante años anteriores le permitía producir hasta 250 mil computadoras al año.

IFSA ensamblaba las netbooks que el Estado nacional, durante la gestión de CFK, distribuía a los estudiantes mediante la política pública de Conectar Igualdad impulsada en 2010, cuyo objetivo fue achicar las brechas sociales, educativas y de acceso a las tecnologías. Con cientos de despidos, a principio de año Mauricio Macri vació el plan Conectar Igualdad.

No obstante la situación económica y social de la Argentina, y las decisiones de la dirección del gobierno que tiende a beneficiar la acumulación financiera antes que la generación de empleo en una economía real, la empresa BGH también se encuentra envuelta en un escándalo. Su dueño, Matías Garfunkel se encuentra “exiliado” en Miami.

Matías Garfunkel vive desde hace meses en Estados Unidos, en medio del desguace del Grupo 23, que supo dirigir junto al empresario Sergio Szpolski. El “exilio” de este excéntrico empresario, casado con una personalidad mediática local, está vinculado con el vaciamiento del Grupo 23 -que agrupaba medios como Tiempo Argentino, Radio América o CN23-. El mismo Garfunkel se fue de la Argentina debido a las supuestas amenazas de los ex empleados del grupo, a quienes los empresarios deben salarios y aportes de años, y quienes quedaron sin trabajo tras la quiebra del grupo.

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