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Capgemini: actualidad gremial en la empresa y último llamado por el petitorio

Escrito por Unión Informática el . Posteado en Anuncios, Capgemini

Tras la presentación del petitorio unificado de la Unión Informática y más aún, luego de que se publique una tabla salarial exponiendo los sueldos ponderados acorde a la función de cada área, la empresa reaccionó realizando ciertos cambios favorables. Fuera de la posibilidad de que ello sea casualidad, el ascenso de la actividad gremial puso en perspectiva resonantes urgencias que las empresas se esfuerzan en ocultar o silenciar. Las mejoras en materia de salarios y beneficios son siempre bienvenidas, al mismo tiempo es necesario conservar la noción de continuar en la organización gremial de los empleados para que los cambios introducidos por la empresa hallen una progresión en el tiempo y no sean sólo un antiespasmódico en respuesta a la organización de los informáticos. En este informe, una recorrida por los últimos avances en material gremial en Capgemini y la ratificación del petitorio sobre el cual no hubo aún una respuesta.

En términos gremiales, ha pasado mucha agua bajo el puente en 2014 y a tan sólo tres meses de concluír el año, siguen sucediéndose conflictos y acuerdos en beneficio de quienes se desempeñan en relación de dependencia en el sector IT. El reclamo informático, ya convertido en crisis por numerosas causas, teniendo como la principal un añejo atraso salarial, dió forma a lo que fue una puesta en común de las necesidades más urgentes: el petitorio unificado de la Unión Informática, presentado en todas aquellas empresas donde el sindicato tiene presencia. De allí en más, varias de las empresas donde no se dió ningún tipo de respuesta al pedido de diálogo de sus empleados, tarde o temprano se gesta un conflicto gremial como los antisonantes de Unisys y Sonda, de los cuales el último se extendió por segunda vez durante agosto último.

Comisión Interna de la Unión Informática en Capgemini (izq. a der.): Nicolás Panaino, Jonathan Paul Baglione y Paulo Jesus Lopez.

Comisión Interna de la Unión Informática en Capgemini (izq. a der.): Nicolás Panaino, Jonathan Paul Baglione y Paulo Jesus Lopez.

El evidente avance del sindicalismo informático halla a su paso no sólo la paralítica resistencia de las empresas que buscan de un modo u otro suprimir la organización gremial de sus empleados, sino también extrañas reacciones colaterales que tienen un efecto “disuasorio”, pero que en la mayoría de los casos puede decirse que son bienvenidos: ajustes salariales sorpresa, bonos por desempeño, beneficios, mejoras edilicias y de condiciones de trabajo, etc.. Conforme comenzó a ganar fuerza en el mercado IT los índices salariales y de ajuste inflacionario de la Unión Informática, varias empresas optaron por modificar su política habitual de dar aumentos miserables para empujar el índice porcentual hacia arriba entre un 20% y un 25% (ver nota ‘Ahora empresas IT otorgan aumentos. ¿Casualidad o causalidad?’). De todas formas, y al igual que se menciona en dicho artículo, persisten en forma asidua los casos de aumentos muy bajos o nulos. La lectura que se hace de la situación es que, pese al prevalecimiento de las tendencias precarizadoras del empleo informático, emerge una nueva tendencia en la industria que tiene como efecto aminorar el malhumor social puertas adentro de las empresas antes que generar una real mejoría para los asalariados.

A los ojos de los “opinólogos” más radicales, el resultado del breve análisis líneas arriba recaería en un inconformismo absoluto en que ni una solución ni la otra pareciera satisfacer las demandas de la Unión Informática. Nuevamente, y para los más excépticos, toda medida que se lleve a cabo en beneficio de los informáticos es bienvenida. El sentido del mensaje es, en cambio, saludar dichos cambios sin perder el foco en continuar el camino hacia la regulación de la actividad asegurando el cumplimiento de la ley y la consecución de los niveles salariales que merece el informático.

A continuación, una reseña de lo más reciente en Capgemini, haciendo hincapié en las mejoras introducidas luego de los constantes reclamos de la Comisión Interna de delegados de la Unión Informática en Capgemini.

Mejoras en beneficios para los empleados

Siguiendo la línea de que los cambios acontecidos en varias empresas IT no son una mera casualidad sino más bien consecuencias directas o indirectas del avance gremial en el sector, en Capgemini se observó un fenómeno similar. Luego de los reclamos iniciados por los delegados, los cuales incluso dieron lugar a una serie de publicaciones e incluso una breve campaña interna exigiendo, por ejemplo, hasta la provisión de refrigerios e infusiones para los empleados.

De la misma manera que se solicitó algo trivial como el cotidiano café de una oficina, la comisión de delegados hizo hincapié en una problemática clásica en el actual modelo de negocios IT: el vacío de información, el silencio de las gerencias a la hora de comparecer por las decisiones tomadas por la empresa o ante los reclamos de los empleados. Todo converge a una problemática central que es la parcial o total inexistencia de una oficina de recursos humanos o la impresión de “cartón pintado” que gran parte de la fuerza laboral posee respecto de ésta. Más allá del personal que compone dicha oficina, la razón de fondo es la carencia de una política de recursos humanos, sumada a la eterna burocracia donde muchas veces “nadie es responsable de nada”. Siendo el caso de Capgemini, donde en los últimos tiempos hubo un vacío en la conducción de tal gerencia, el avance gremial generó la presión suficiente para vislumbrar un cambio de rumbo en determinados menesteres como por ejemplo, los beneficios y las capacitaciones.

Capacitaciones y procesos de aprendizaje: mejoras a raíz la presión gremial

En el área que más impacto tiene en algo que tanto pondera común de los informáticos que es el plan de carrera, se dió un impulso a las capacitaciones internas en cursos como idiomas, Web Java, SAP y otros como cursos a través de plataformas e-learning. El reclamo de las capacitaciones son uno de los ítems más preponderantes en el petitorio de la Unión Informática, dado que además de las deficiencias tradicionales del modelo de negocios actual es el modus operandi signado por la mediocridad en las prácticas donde personal escaso y sin la capacitación correspondiente tiene un impacto negativo en la calidad de servicio. Las características del modelo de negocios merece todo un estudio aparte tendiente a poner al desnudo las miserias y el cortoplacismo de las gerencias medias y altas. Capgemini, pese a quien le pese, no escapa a esta lógica, pero cabe destacar la iniciativa de reimpulsar los procesos de aprendizaje tras el reclamo de la Unión Informática traccionado por su brazo gremial a través de la presentación del petitorio y las misivas ratificando el mismo, de la mano de la cohesión vocalías-delegados normalizadores. Claramente, las imperfecciones del sistema son algo inevitable y la efectividad o equidad con que son impartidos los cursos varían de proyecto en proyecto, o de gerencia en gerencia.

Evolución de la cantidad y distribución de capacitaciones otorgadas en Capgemini. Llamativamente, tras la publicación del petitorio en abril último y la publicación del incumplimiento del mismo por parte de la empresa, el 27 de julio la oficina de recursos humanos emitió una circular haciendo eco de las capacitaciones que comenzaron a impartirse en la empresa.

Evolución de la cantidad y distribución de capacitaciones otorgadas en Capgemini. Llamativamente, tras la publicación del petitorio en abril último y la publicación del incumplimiento del mismo por parte de la empresa, el 27 de julio la oficina de recursos humanos emitió una circular haciendo eco de las capacitaciones que comenzaron a impartirse en la empresa.

De la mano de lo dicho algunas líneas arriba sobre la equidad u homogeneidad con que estas capacitaciones son asignadas e impartidas. En principio, el criterio de asignación parece estar supeditado a las necesidades particulares de cada proyecto, si se lo ve desde el punto de vista técnico o de requerimientos. Por otro lado, el acceso a un curso de capacitación puede estar sujeto a la discrecionalidad de los gerentes y/o supervisores, de los cuales muchos también se excusan en el viejo “caballito de batalla” de las calificaciones por desempeño, mismo parámetro que determina la tristemente célebre asignación (o no) de aumentos salariales interanuales.

Finalmente, se observa una leve mejoría en el grado de comunicación de recursos humanos, sobre la cual, tanto la comisión interna como numerosos empleados, en debates abiertos, reuniones o en foros en internet criticaron por lo que más arriba se menciona como un “culto al silencio”. Eso si: tanto en lo que a los delegados respecta como al parecer de muchos, se comunica mucho pero sin importancia relativa: ingresos y egresos de personal, eventos, cumpleaños, natalicios, festividades, etc., nada que no pueda verse en la cotidianeidad del trabajo, tampoco lo que realmente importa saber. Aún así, dando crédito a la serie de leves cambios acaecida tras los numerosos reclamos de los delegados y la notoriedad pública que los “trapitos al sol” de las compañías IT toman al quedar expuestas, principalmente en internet a través de este sitio web, pasó de comunicarse la nada misma a haber un ápice de apertura en la política de recursos humanos.

Salarios y aumentos diferenciados: ¿casualidad?

Evocando una vez más a la publicación de hace algunos meses sobre el obvio efecto de la conflictividad gremial en la industria IT a manos de la Unión Informática por reclamos irresolutos en las empresas, varias de ellas (con o sin representación gremial por medio de un cuerpo de delegados normalizadores) optan por aplicar paños fríos a una inminente sindicalización, cosa que sólo consiguen a lo sumo demorar. Estos paños fríos consisten en medidas antiespamódicas que, tal como se mencionó más arriba, se traducen en sorpresivos y atípicos aumentos salariales, beneficios e incluso un aparente giro hacia una postura aparentemente más “amigable” de la empresa hacia sus empleados. Por supuesto que esto, lamentablemente, no es la generalidad, y en la diversidad de (im)posturas que pueden adoptar las empresas, varía desde una forma más laissez-faire, laissez-passe’ donde la política de recursos humanos permanece igual, y también las que están en el extremo que tuvieron y tienen una postura agresiva, persecutoria y propia de las que se aplican en países con legislaciones laborales débiles o inexistentes. La mala noticia para todas, sin importar el camino por el que opten, es que sea lo que sea que hagan para evitar lo inevitable no son más que “manotazos de ahogado”.

Un juego de suma cero: la carencia de paritarias y planes salariales en las compañías informáticas alejan cada vez más a los empleados de cubrir sus necesidades básicas y pone a la gran mayoría en un cuadro de empobrecimiento paulatino.

Un juego de suma cero: la carencia de paritarias y planes salariales en las compañías informáticas alejan cada vez más a los empleados de cubrir sus necesidades básicas y pone a la gran mayoría en un cuadro de empobrecimiento paulatino.

En el caso puntual de Capgemini, la variable salarial experimentó en 2014 ciertas modificaciones atípicas en función de lo expuesto en el párrafo anterior. A diferencia de lo que venía dándose años anteriores, donde había sólo una oleada anual de aumentos salariales nominales, esta año hubo dos oleadas de las que por supuesto cabe hacer algunas aclaraciones en pos de no dar un sentido exitista a un fenómeno que si bien inclinó la balanza a favor de la fuerza laboral de la compañía, no subsana el embate salarial común a toda la industria.

Aumentos salariales en Capgemini

Retomando el hilo conductor de cómo Capgemini opera en forma unilateral y arbitraria la asignación de los aumentos salariales que, fuera del verdadero objeto protectorio de restituir año a año el poder adquisitivo, sólo modifican en forma nominal el valor del salario. Previo a 2014, dicha asignación era única en el año, afectando a una parte del total de los empleados y excluyendo a otros. Las razones de por qué se dá esta particularidad fue detalladamente explicada en un caso de estudio de la Unión Informática (ver nota ‘Sobre los mitos corporativos’), pero puede sintetizársela como un vil mecanismo de -despidos indirectos por medio del hostigamiento económico-.

Sobre los porcentajes de aumento salarial, previo a este año, resulta un desafío poder llevar una estadística exacta dada la falta de coherencia y transparencia de gerentes, managers y supervisores responsables de los procesos de aumentos salariales. En 2014, toda la fenomenología aquí ampliamente expuesta se registró un patrón más visible: de las dos oleadas de incremento salarial, la primera fue en mayo último donde el promedio ponderado fue del 7%. En la última, llevada a cabo en agosto pasado, los porcentajes oscilaron entre el 7% y el 20%, teniendo como promedio mayoritario el 12%. Según constató la comisión interna de delegados, en esta segunda oleada se registraron casos de aumentos de hasta un 35%, que afectaron principalmente a los salarios más bajos en toda la compañía, abundando casos de personas que no habían recibido incremento salarial por dos años. A las claras, no se trata de una casualidad sino todo lo contrario: al promedio estimativo del 7% otorgado en mayo le siguió una polémica publicación de la Unión Informática sobre la tabla salarial en Capgemini que arrojó un relevamiento efectuado por los delegados (ver nota ‘Capgemini no responde al petitorio y empeora la situación salarial’), significándole un abrumador disgusto a la dirigencia a raíz de la exposición de una de las informaciones que más celosamente buscan ocultar como si se tratase de un secreto de estado: los índices salariales de sus empleados.

En este gráfico, cómo evolucionó la curva de los aumentos salariales más reciente en Capgemini conforme se inició la actividad gremial. Se registran mejoras, pero resta llegar a una política salarial seria que recomponga año a año el poder adquisitvo del salario informático.

En este gráfico, cómo evolucionó la curva de los aumentos salariales más reciente en Capgemini conforme se inició la actividad gremial. Se registran mejoras, pero resta llegar a una política salarial seria que recomponga año a año el poder adquisitvo del salario informático.

Hasta el momento, no se ha reportado a los delegados la carencia de algún tipo de asignación de aumento en la última oleada, hecho que es un clásico cada vez que llega la época de aumentos en las empresas IT, que en términos reales, no llegan ni a los talones a las negociaciones paritarias que celebran empresas y sindicatos en actividades con sindicalización de larga data: los aumentos -siempre y cuando se otorguen- corren una carrera en desventaja contra una inflación cada vez más rampante. Es por ello que en motivo de obtener un panorama más amplio de los alcances y limitaciones de la última oleada de aumentos, la Unión Informática puso a disposición de los empleados de Capgemini una encuesta tendiente a recoletar información estadística sobre el pasar salarial de Capgemini, la cual puede accederse debajo:

El petitorio: última llamada

Como reza el prólogo de la presente publicación, el cierre del año está a la vuelta de la esquina. Para este año se ha planteado una serie de cuestiones de carácter general, -comenzando por la cuestión salarial fijada en un salario de emergencia de $8.000 bruto-. Previo a la sucesión de hechos y “fenómenos encubiertos” en Capgemini como el sorpresivo rapto de generosidad al otorgar beneficios, obsequios y (¡bienvenido!) aumentos salariales sorpresivos, se presentó por primera vez el petitorio el 14 de marzo último. La falta de respuesta y el creciente malestar sumado al advertido avance sindical en Capgemini motorizó ciertas mejoras. Sin embargo, resta resolver las cuestiones troncales que representan el inicio de un cambio de fondo en las reglas de juego. Para sintetizar la idea, de ahora en más a lo sumo se actualizarán cifras de salario mínimo exigido y en función de la evolución que sufran los índices inflacionarios, se modificará el porcentaje estimativo de ajuste salarial que ya sean iguales o mayores al salario mínimo exigido por la Unión Informático. Fuera de ello, la carencia de acuerdos marco entre empresa y sindicato, y la conformación de una mesa de diálogo en carácter de comisión bipartita para llevar un seguimiento de la pauta salarial, representa una declaración de guerra de parte de la empresa conforme lo determine el rigor de la situación. Compartimos a continuación la copia de la última instancia enviada por correo desde el sindicato:

Detalle no menor: la importancia de afiliarse

Éste es otro menester que requiere una publicación sui generis acorde a la importancia que lo caracteriza: la afiliación. Habiendo llegado al final de la presente publicación donde se sintetizó meses de actividad gremial dentro de Capgemini, los avances de la comisión interna y las reacciones de la empresa, brega resaltar que nada es casualidad, y por el contrario si el mero emerger de un reclamo del que se pusieron al frente los delegados gestó una serie de cambios, la continuidad de ello expreso en la organización conjunta de empleados dará lugar a mayores logros. La afiliación en sí es una nivelación hacia arriba de la correlación de fuerzas en favor de los empleados, entendiéndose que además de su sentido unificador, muestra ante el empleador la real fuerza que representa los informáticos organizados en la Unión.

Para ponerse en contacto con la comisión interna, hacerlo a través de capgemini@unioninformatica.com.ar

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  • Ariel

    Que buen informe! Los sorpresivos aumentos de salario en Capgemini son bueno pero falta! Esperemos poder tener el sindicato cuantan con mi apoyo

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