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Compartimos esta nota que habla sobre una realidad que se da en casi todas las empresas informáticas. Según nuevos estudios, que los empleados no sepan cuál es la remuneración de sus compañeros, pares y jefes lleva a que se dé una merma en la productividad. ¿Qué opinás?

Todo lo que se oculta genera sospechas, casi nunca buenas. Entonces, quien lea el título de la nota publicada en “Expansión” por David Burkus saltará de su asiento cuando lea: “Conocer el sueldo de tus compañeros te hace más eficaz”.

Lo clásico y folklórico es que los sueldos sean uno de los secretos más resguardados en las empresas. Pero un estudio realizado por Emiliano Huet-Vaughn, del Middlebury College, descubrió que los empleados que conocían sus remuneraciones y las de sus compañeros se esforzaban más y mejoraron su productividad. Dicha investigación fue refrendada por Elena Belogolosky, de la Universidad de Cornell, y Peter Bamberguer, de la de Tel Aviv, quienes identificaron que “el hermetismo sobre los salarios estaba asociado a la baja productividad”.

Hay muchos motivos razonables para entender el aparente fenómeno. Entre otros que cuando hay transparencia respecto de los salarios, ésta “tiende a reducir las diferencias de género y otras discriminaciones relativas a los ingresos”. Como en la Villa del Señor, donde están instaladas también las empresas, hay de todo. En algunas se prohíbe específicamente que los empleados compartan información sobre lo que ganan. Es fácil imaginar aquello que esas censuras provocan. Charlas de café en lugares lejanos del trabajo, los baños cumpliendo una función de confesionario y otras situaciones grotescas.

Una realidad que se da en la inmensa mayoría de las empresas informáticas: el secretismo solicitado por las compañías sobre los sueldos de sus empleados. Un estudio afirma que los empleados no sepan cuál es la remuneración de sus compañeros, pares y jefes lleva a que se dé una merma en la productividad. ¿Vos qué opinás?

El principal problema es que cualquier versión que circule carece de confiabilidad, con el agregado de diversas fantasías. Por ejemplo, el rumor que corre es que el gerente “A” cobra un sueldo de equis pesos por mes, más bonificaciones. Ya sea sobre su desempeño como gerente como las diferencias respecto de los salarios más bajos fermenta en disgusto. Tal vez la imaginación desborde y genere una sorda irritación colectiva, sin posibilidad de eliminarla porque las remuneraciones son secretas. Y tal vez el gerente “A” cobre, en realidad, un 40 o 50% menos que lo que los empleados imaginan. Son fantasías habituales, tal como sucede en la sociedad en general, cuando los rumores arrecian e invaden.

Obsérvese que las remuneraciones son abiertas en los organismos estatales, en el ejército o en las Universidades, es decir que el secreto es más frecuente en las organizaciones privadas. ¿Por qué y para qué? Éstas son las preguntas que deben hacerse en el interior de cada una de ellas, muy especialmente atendiendo las investigaciones que se mencionan más arriba.

Una experiencia muy interesante fue la que protagonizó Ricardo Semler y que describe en su libro Contra la corriente. Un día salió de su oficina y se le ocurrió preguntarle a quien encontró primero sobre las remuneraciones del resto de los empleados, y descubrió que todos conocían con pocas diferencias cuánto ganaban los otros. Entonces despertó. El “secretismo” no tenía sentido y avanzó aún bastante más. Las encuestas de remuneraciones empezaron a realizarlas los propios empleados, que compararon sus sueldos con los de empresas similares. Ésta es una verdadera revolución sobre los hábitos, las costumbres y los temores que, a la postre, terminan siendo perjudiciales.

A menos que, respondiendo el “porqué”, las razones sean que los sueldos no tienen sustento metodológico, sino que se apela al sistema “a dedo”, uno de los mejores caminos para llegar a los desequilibrios, con alto grado de inequidad. Pero esta situación colisiona con la mencionada más arriba. Tarde o temprano se sabe y si la equidad no existe, el disgusto explota. Se evita revelando cómo se establecen las escalas y cómo se aplican.

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  • Maximiliano Cebohin

    Es un folklóre Nacional mantener el tema salarial en secreto,… Incluso en las búsquedas laborales es costumbre no publicar cuánto pagan por el trabajo en cuestión… Es casi un tabú… Es en el único país donde pasa eso.. Que alguien me explique el porqué..

    • David

      Porque no está normalizado. Te pagan lo mínimo que puedan, lo que estés dispuesto a agarrar, independientemente de la envergadura del puesto o la calidad de tu trabajo

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