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El trabajo de los empleados informáticos resuelve cuestiones muy sensibles, que hacen que objetos y servicios de uso diario de millones de personas «funcionen». El estudio, la aplicación, el esfuerzo diario de miles de técnicos, programadores, diseñadores y más, permiten que la información fluya y la conectividad sea un hecho. Las ideas, los proyectos, y aún las ganancias, no se realizan sino con trabajo, y de ahí la importancia fundamental de quienes lo realizan. ¿Pero quienes son estas personas que ponen al mundo en funcionamiento?

Cajeros automáticos, terminales de tarjetas SUBE que cargan crédito a los pasajeros, servicios de homebanking, redes que conectan una empresa con el mundo, aplicaciones de celulares sin las cuales hoy no creeríamos posible la vida cotidiana, redes sociales, programas que facilitan diariamente el trabajo de millones de personas de todos los rubros, sitios web que facilitan desde la “compra del mes” en un supermercado hasta la selección del color de un modelo de auto que se planea adquirir.

Estas y muchísimas más, son cosas que cualquier persona desprevenida creería que surgen “de la nada”. Pero la realidad es que detrás de cada una, se esconde el trabajo diario de cientos de miles de empleados informáticos repartidos en miles de empresas o incluso aquellos que lo hacen por cuenta propia.

Para la sociedad, resulta casi inimaginable hoy la idea de que ni por unos minutos un país entero, una ciudad o una provincia argentina se quede sin conexión, sin redes, sin cajeros, sin software, etc.

Y es que el trabajo informático se ha convertido en protagonista central de casi todas las actividades. Central y a la vez “invisible” para el ojo inexperto o desconocedor. Detrás de cada servicio que usa la gente a diario se esconde el trabajo de técnicos de soporte, de redes, de calle, programadores, diseñadores web, administradores de servidores y tantos tantos otros.

Trabajadores y empleados informáticos en todo el país son los que aseguran a diario la conectividad y comunicaciones de empresas, organismos públicos, bancos, escuelas e individuos a la red. Repartidos en cientos de compañías, cumplen un rol clave en la sociedad que atraviesa la vida de las personas en muchos aspectos. Su trabajo, tan fundamental como invisibilizado, comienza a valorarse gracias a la organización gremial. Detrás de una aplicación, de un software, de un envío de correo, de transacciones bancarias, etc, etc, se esconden historias y vivencias de miles de trabajadores informáticos.

¿Cómo es el trabajo, sus vivencias diarias, sus experiencias y expectativas de aquellos que “hacen al mundo funcionar?

La importancia del trabajo

Walter es informático. Trabaja para la empresa Novatium como técnico de calle o de la “RAN” como es conocido este grupo de empleados adentro de la compañía.

En la empresa, los empleados avocados a esta cuenta, se dedican al almacén o stock de los equipos que vienen de parte del Correo para reparación. Llegan a Zavaleta computadoras, impresoras, scanners, discos rígidos, ticketeadoras y otros equipos y dispositivos que se usan a diario en la administración y logística de los servicios postales.

Walter trabaja en esta cuenta, y es de los que ingresó en enero. Accedió a comentarle a la redacción de este portal sobre cómo es el trabajo en el sector. Lleva ocho años atendiendo equipos de Correo Argentino y ahora, en Novatium, está afiliado a la Unión Informática. Actualmente, en un escritorio improvisado a pocos metros de la entrada —porque aún se están adaptando al edificio—, recibe las encomiendas que llegan desde las sedes del correo en el interior, desembala y carga los tickets con la información de cada equipo para el servicio técnico.

Se reciben equipos de todo el país, donde dos empleados se abocan a su recepción e ingreso, uno para los que llegan del interior, otro para los provenientes del AMBA. Los técnicos del laboratorio son quienes se ocupan de dar diagnóstico y, de ser posible, reparación. En las estanterías en la empresa, se agolpan monitores, CPUs y demás, a la espera de reparación o, lisa y llanamente, scrap (material de descarte).

Con los equipos ya reparados, se coordina la devolución al cliente, y su instalación a cargo del personal técnico. Tanto en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), así como desperdigados por el interior la empresa cuenta con personal para realizar esta tarea y completar el ciclo con el cliente. Por caso, Walter, se ocupa de que las CPUs, monitores o impresoras que ya funcionan lleguen a la sede del Correo en Monte Grande.

Los imprescindibles

Por caso, Novatium es sólo un ejemplo. Empresas, emprendimientos y aún cooperativas y trabajadores autónomos, se fundaron nuevas o adaptaron las más antiguas en los últimos años al calor de un mercado laboral en constante expansión. El que mueven los bienes y servicios ligados a las tecnologías de la información y la comunicación.

Estos empleados informáticos son los realizadores, con su trabajo, de las soluciones tecnológicas y técnicas de importantes empresas.

Que no funcione internet en una empresa de logística de alcance nacional es un problema que ningún directivo quiere imaginar. De ahí lo sensible de la tarea que realizan a diario unos treinta empleados en la sede Zabaleta de la empresa, o aquellos que recorren las instalaciones de distintos clientes. En todo el país.

La actividad informática es sumamente heterogénea, y hay de todos los perfiles. Empresas como ubicada en la calle Zabaleta toman distancia diametral con lo que en los medios y en la propaganda de la cámara empresaria se promociona con las empresas “techie”. No tiene un pelotero, mesa de ping-pong. Pero hay técnicos profesionales, formados, capacitados y con experiencia que resuelven problemas de alta complejidad.

Hay estanterías abarrotadas de equipos, cables, monitores, impresoras. Camisas “Pampero” y zapatos con puntera de acero. “Hace poco conseguimos que nos den los uniformes e insumos de seguridad” remarca orgulloso un empleado que le saca lustre al cuero de sus botines Ombú.

En esta sala empezó hace ya dos años el primer núcleo de la organización gremial de los empleados informáticos de la firma. Hoy, los más antiguos, notan los grandes cambios que se produjeron tras la implementación del Convenio Colectivo de Trabajo, y asienten, con paciencia, que aún quedan ajustes por hacer. Se seguirá revisando caso por caso.

Dos espacios grandes funcionan de laboratorios con personal técnico. Uno es exclusivo para Correo Argentino. El otro cubre al resto de los clientes. Los técnicos del servicio, o de la “la RAN” —como se conoce a la “Red de Alcance Nacional”— trabajan en la calle, cubriendo distintas tareas o en los clientes.

En soporte ténico, los empleados se dedican a tareas varias. Al igual que aquellos dedicados exclusivamente a la cuenta de Correo Argentino, estos reparan hardware —computadoras, monitores, impresoras— pero también configuran e instalan software. Realizan reparaciones on-site, así como la instalación de las redes y sistemas necesarios para cada caso de las cuentas de Shell, Banco Galicia, Western Union y Todo Noticias, entre otros clientes.

Trabajo y conocimiento: el valor y un plus

“Tengo treinta años laburando en esto”, se jactaba un empleado que recorría y señalaba las partes del taller y el depósito de la sede al redactor de la crónica. A pesar de los pasos firmes del calzado de seguridad, este empleado se mueve como pez en el agua entre cables, estantes de chapa atiborrados de máquinas viejas, y el cuarto que oficia de laboratorio.

Otro técnico, al fondo, revisaba una impresora. Había entrado la semana anterior. No hay aula, el conocimiento pasa de boca en boca, de un banco de trabajo al otro. Notablemente más joven, aguantaba el tradicional derecho de piso que imponen este tipo de trabajos. “Cuidado con este que es musulmán (sic!)!, no habla castellano”, se burló Miguel, uno de los más añejos en la planta.

El trabajo diario es el que mantiene las cosas funcionando. Capacitación, estudios, profesionalidad y pericia, son las variables que manejan los técnicos que trabajan en la empresa y entre los clientes. Así en la economía como en las empresas, es el trabajo lo único que genera valor, y el agregado de la capacitación y profesionalidad, marca la diferencia.

Por las manos de los técnicos en la sede Zabaleta pasan equipos, computadoras, impresoras, scanners así como la instalación de software de empresas de correo, bancos y medios de comunicación.

Diagnóstican, desarman, revisan, arman. Funciona. ¿Por qué es tan importante su trabajo? ¿por qué es tan importante reconocerlo? Por el esfuerzo, por el trabajo. Porque saben.

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