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Una vez más, IBM Argentina fue protagonista de un fallo judicial en su contra. Una sentencia que sentó precedente al ser considerado por el magistrado, un intercambio de correos electrónicos como prueba para la demanda. Tiempo atrás la justicia falló a favor una empresa proveedora de IBM Argentina. Desde La Corporación se negaron a recibir y pagar por un trabajo que realizó “Bunker Diseños” asegurando nunca haberlo encargado, no obstante, la Justicia demostró valiéndose de los correos electrónicos intercambiados entre empleados de IBM y su proveedor la responsabilidad de IBM. Según el fallo, los correos electrónicos son “un principio de prueba por escrito”. Cómo aplica esto a las conversaciones e intercambios por chat de redes sociales.

A pesar de que carecía de firma digital, la Cámara consideró que el correo electrónico demuestra que existieron negociaciones y obligaron a reparar el daño.

La Cámara Comercial indicó, en mayo de 2010, que el correo electrónico sin firma digital sirve como prueba de que hubo negociaciones precontractuales de compra por lo que condenó a la empresa IBM a reparar el daño sufrido por quien pretendió venderle gabinetes.

De acuerdo a los jueces, en el caso “Bunker Diseños S.A. c/IBM Argentina S.A. s/ordinario” los correos electrónicos son “un principio de prueba por escrito”.

“En el valor probatorio del correo electrónico ocupan un lugar preeminente a partir de la vigencia de la ley 25.506 los documentos con firma digital, en tanto su valor probatorio es equiparable al de los instrumentos privados y se presume la autoría e integridad del mensaje, correspondiendo a la otra parte destruir tales presunciones”, indicaron los magistrados.

En principio, los jueces reconocieron que “en este caso se trata de documentos que carecen de firma digital a los que no puede otorgarse un valor de convicción preeminente, puesto que el elemento de autenticación o certificación es un requisito esencial de autenticidad”.

IBM Argentina suele estar en el centro de la escena cuando de juicios perdidos se trata. Recordado y de público conocimiento fue el fallo que ordenó a la corporación reincorporar a un Delegado gremial de la Unión Informática que había sido desvinculado por la empresa y que causó revuelo en las gerencias de toda la industria IT. En esta oportunidad, y en otro ámbito, un fallo que sienta precedente al tomar como prueba varios correos electrónicos intercambiados por personal de IBM y una empresa que le proveía servicios y que condenó a la “Big Blue” a ideminzar a la empresa prestadora por un trabajo solicitado que luego intentó negar.

Pero los magistrados consideraron que “no existe impedimento para que se ofrezcan como medio de prueba, considerándoselos principio de prueba por escrito como había aceptado la doctrina de los autores antes de la sanción de la ley 25.506”.

“Aunque por no estar firmados no alcancen la categoría de documento privado, es admisible su presentación en juicio para probar un contrato siempre que emanen del adversario, hagan verosímil el hecho litigioso y que las restantes pruebas examinadas a la luz de la sana crítica corroboren su autenticidad”, sostuvieron a continuación.

Y añadiieron que “todos estos elementos permiten inferir la verdad y existencia del hecho constitutivo de la pretensión, esto es: que tuvo lugar una brusca ruptura de las tratativas después de haber sido confirmada la fabricación de los gabinetes por medio de los correos electrónicos”.

Mensajes de WhatsApp y redes, ¿cuáles sirven como prueba?

Familiares, socios empresariales, organizaciones y clientes mantienen conversaciones formales a través de la web. Así, desde fraudes hasta causas por violencia o maltrato entre otras, pueden encontrar en un e-mail o una conversación por WhatsApp las pruebas que le den valor a lo denunciado por la parte afectada. Por ello, saber cómo resguardar y presentar ese tipo de material frente a un juez hoy, puede significar otorgarle un mayor valor agregado a un proceso judicial.

Nuestras leyes no regulan específicamente el tratamiento probatorio de las comunicaciones bidireccionales, mediante el uso de mensajería instantánea como WhatsApp, Facebook, Twitter, Line, Telegram, Skype, Snapchat, etc.

La validez de este tipo de pruebas quedó asentado en 2010, desde que en el caso “Bunker Diseños S.A. c/ IBM Argentina S.A.” la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, sala D, le diera valor probatorio a un correo electrónico, estaba claro que era cuestión de tiempo el hecho de que estos documentos digitales se popularizaran como elementos de prueba documental.

El uso de una charla de WhatsApp como prueba en un juicio es perfectamente legal, pero para que estas capturas o pantallazos de whatsapp tengan fuerza probatoria, deben darse una serie de requisitos o parámetros legales que veremos a continuación:

  • La licitud de la prueba: para su obtención no se tuvo que haber vulnerado la intimidad de las personas o cualquier otro derecho fundamental protegido por la Constitución. Por ejemplo, estaríamos vulnerando la intimidad de una persona y el secreto de las comunicaciones, si grabamos una conversación ajena sin ser partícipes y sin consentimiento de quienes participan en dicha conversación, y utilizamos la grabación como prueba en un juicio. Esta prueba sería inválida y no admitida, ya que atenta derechos fundamentales.
  • La autenticidad de la conversación: el smartphone o dispositivo donde se contenga el chat no puede ser manipulado, garantizando así su autenticidad. Si un móvil ha sido hackeado para alterar el contenido de la conversación o los perfiles de los intervinientes, dicha prueba no será válida. Por otra parte, para que la cadena de custodia no se vea afectada, una forma de mantener la autenticidad es certificarlo mediante acta notarial, con la transcripción literal de los mensajes, perfiles y/o números intervinientes. Asimismo cuando el número sea anónimo (como el caso de los dispositivos que funcionan con tarjetas prepagas) es importante aportar otras pruebas complementarias que contribuyan a llevar a convicción al Juez sobre lo que se pretende probar.
  • La integridad del chat: en la medida que esto sea posible, la conversación o la captura de un whatsapp que se presente como prueba debe ser lo más clara posible, procurando que la prueba sea entregada en su integridad.
  • Corroborar la titularidad del número de celular: La prueba de una comunicación bidireccional, mediante cualquiera de los múltiples sistemas de mensajería instantánea, "debe ser abordada con todas las cautelas". La posibilidad de una manipulación de los archivos digitales, el anonimato que autorizan tales sistemas, y la libre creación de cuentas con una identidad fingida, hacen perfectamente posible aparentar una comunicación en la que un único usuario se relaciona consigo mismo.

El fallo “Bunker Diseños S.A. c/IBM Argentina S.A. s/ordinario”

La sentencia de la primera instancia admitió parcialmente la demanda promovida por Bunker Diseños S.A. cuyo objeto mediato era el de obtener el pago de ciertos trabajos realizados a pedido de la demandada [IBM Argentina], con más una indemnización por los daños materiales y morales que la conducta de aquella le habría ocasionado. La resolución apelada condenó a IBM Argentina S.A. a pagarle a la actora la suma de catorce mil trescientos pesos, en concepto de daño material con más sus intereses, rechazando el resarcimiento por daño moral.

[...] la señora juez tuvo por probado —con sustento en la documentación acompañada por la actora— que constituía una costumbre entre las partes formular los pedidos de trabajo en forma verbal, previo envío de notas de pedido, con la seguridad de que esos encargos serían después volcados en estas notas y aceptados y pagados por IBM, pues tal modalidad no sólo es mencionada expresamente en la nota de fs. 24, sino que además puede corroborarse por el escaso tiempo que transcurría entre la remisión de las notas y la entrega del material fabricado.

[La jueza] asignó a los correos electrónicos impresos, que fueron emitidos algunos y recibidos otros por D.G. —empleado de la demandada—, suficiente aptitud probatoria de las tratativas que existieron entre las partes [...].

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