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Con miras a capacitar a potenciales empleados en las tareas con que la empresa obtiene sus rentables márgenes, en Softtek funciona “La Academia”. Pensada como un espacio de formación de los futuros recursos humanos, y tras la amigable fachada de “tu primer oportunidad de trabajo”, la academia de la empresa dirigida por Mauro Mattioda esconde prácticas de precarización y salarios paupérrimos para los empleados que aspiran un puesto laboral dentro del “ecosistema”. No contentos con la precarización en si misma, Softtek introdujo un nuevo “nombre amigable” para empleados que o bien son capacitados por compañeros en las cuentas o son egresados que son enviados a trabajar a un proyecto concreto. Para Mattioda y companía ellos no son empleados. No. Son los “shadow”. Si leyó bien. Los detalles en la nota.

Entre todas las “avivadas” a las que recurren las empresas de sistemas, figura en la lista la “capacitación” en un período previo al ingreso como empleado estable.

En Softtek, existe La Academia.

Recientemente, en el site La Plata, la consultora promocionaba la Academia ABAP La Plata. En búsqueda de nueva clientela que quiera aplicar a un “primer trabajo en informática” la empresa promocionaba este nuevo curso en los pasillos de su sede.

Softtek busca un perfil particular para el postulante a este curso particular: estudiantes de sistemas, «cursando de 3er año en adelante» (sic); esto quiere decir que buscan empleados con conocimientos técnicos previos. Nótese, las carreras de grado son de 4 años para las licenciaturas y 5 para las ingenierías.

Sea en la ciudad de las diagonales o en Buenos Aires, en La Academia se cursa en una jornada casi full-time, de 9 a 16 hs. En la sede porteña ya se han dado cursos de Java, .net y SAP, entre otros, y los ingresantes acceden a cursar por medio de la recomendación de empleados que ya trabajan en la empresa.

La capacitación permanente del empleado es una necesidad de caracter estratégico en un mercado laboral tan dinámico como el informático. No obstante, las empresas, siempre enfocadas en maximizar ganancias en el menor plazo —aún a costa de sacrificar calidad en las prestaciones de servicios— recurren a prácticas como «La Academia» de Softtek. Una instrucción que, términos académicos, resulta “floja”, pero que en los hechos, le es altamente redituable a la firma.

Dentro de La Academia

Según fuentes dentro de la empresa, el objeto de La Academia no es otro que el de “formar” empleados de la manera más rápida posible para hacerlos empezar a trabajar en los servicios que provee Softtek. Aquellos que superan el proceso de manera exitosa —algunos otros quedan en el camino—, firman con la empresa y son asignados en tareas.

El testimonio que prestó un empleado de la empresa afiliado a la Unión, describió la situación de La Academia, la cual podría tildársela al menos de irregular.

“La gente que ingresa por academia esta un mes ‘capacitándose’, sin ningún tipo de contrato de por medio, y al cumplirse el periodo de 30 días y tras aprobar un trabajo práctico o evaluación, la mayoría pasan a ser empleados formales part o full time.” Durante el período de instrucción, el futuro empleado no es realmente un empleado de la consultora sin un contrato firmado, sin cobertura de ART, aún cumpliendo un horario.

Ingresar como empleado a Softtek, habiendo pasado por esta instrucción tampoco garantiza mejores condiciones laborales. Acorde con la descripción de la misma fuente, en marzo 2016 el part time ingresaba con $ 6000 y el full time con $ 7000 (valores aproximados, expresados en bruto), ajustados al salario mínimo, vital y móvil de entonces.

En enero de 2017, un empleado con jornada full time, percibía $ 10.000 brutos.

Un empleado que pasó el proceso comentó otras deficiencias, particularmente en lo que hace a la formación del próximo empleado. “El personal designado para las capacitaciones no se dedica tiempo completo a esa función. En general se encuentra asignado a proyectos, por tanto, es muy común que semana a semana -incluso día a día- el instructor cambie”.

El mismo empleado mencionó también que se hacía notable la falta de planificación a la hora de dar cursos de estas características; en este sentido fue drástico: “el ‘coach’ no esta preparado para instruir a los aspirantes ni hay un trabajo, por parte de la empresa, para formar instructores”.

No sólo no hay una línea de continuidad con los ‘coach’ y un programa de capacitación, sino que también han habido quejas por la falta de materiales de estudio y por quedar librados a su buena suerte a la hora de la realización del trabajo práctico final, el definitorio para poder ingresar en la empresa. Muchos, presionados para terminar el trabajo, y aún sin la totalidad de los conocimientos técnicos y la práctica necesaria para realizar las tareas en tiempo y forma, se ven presionados a trabajar horas extras para terminar.

Softtek promociona su “Academia ABAP” para el site La Plata. Bajo la promesa de “tu primer trabajo en sistemas” , en este caso, la empresa sale a la pesca de jóvenes estudiantes universitarios avanzados. Aquí el negocio en la “Academia ABAP”: que los ingresantes trás las 3 semanas de cursada en la academia, podrán a disosición de Softtek 3 años de formación universitaria a cambio de salarios muy por debajo de lo que exige el Convenio Colectivo de Trabajo de la Unión Informática. Un negocio redondo.

La Academia en números. En abril de 2016, por una jornada part time, Softtek ofrecía a los empleados “egresados” un salario de $6000 brutos. Son $ 6000 menos los descuentos, una cuenta que da la aberrante suma de $ 4500.

“En la ultima academia realizada, tuvo que venir personal de seguridad a informarles a los ‘aspirantes’ que debían retirarse de las instalaciones porque el edificio cerraba. Ningún responsable de la empresa se encontraba presente con los miembros de la academia en ese momento”, según informó un empleado afiliado a la Unión.

De cada 10 aspirantes que realizan su estudio en La Academia, unos cinco quedan en la empresa. Otro par, los más destacados, son asignados automáticamente a clientes. Los restantes, quedarán en el camino.

El problema de las categorías ad-hoc.

Pero el periplo de los softtekians más pueriles no termina ahí. Algunos ingresan como trainee; muchos de los ingresantes pasan a trabajar directamente a proyectos.

No obstante, como si de neologismos y categorías ad-hoc no estuviese ya colmado el suntuoso diccionario de las empresas IT, los nuevos empleados ingresan con categoría de “shadow”.

Si, leyó bien.

Si ya es considerado lindante con el fraude ominoso la categoría de trainee que utilizan muchas empresas, hay algo peor. El joven “shadow” —del inglés “sombra”—, entra como empleado de back-up, para cubrir guardias y para pegarse a observar de cerca a algún empleado más experimentado con miras a, oportunamente, reemplazarlo. Trainee y shadow son dos niveles que tampoco están contemplados en el Convenio Colectivo de Trabajo de la Unión Informática, cuya escala comienza por “junior”, contempla aún a aquellos empleados en procesos de capacitación.

Un o una ingresante a la empresa, puede caer en el nivel ‘shadow’ sea o no egresado de La Academia, e inclusive, puede haber nivel shadow para un programador, líder, tester, analista.

Otro problema en esta práctica de La Academia en Softtek son los salarios. En 2016, aquellos que cumplían con los cursos de La Academia, e ingresaban formalmente en la empresa, lo hacían por salarios muy bajos, pegados al SMVM. Aún hoy día, aquellos que obtienen las mejores calificaciones, y son designados en algún cliente, realizaban el mismo trabajo que los otros empleados, pero por remuneraciones sensiblemente menores.

La Unión Informática en la empresa tiene suficiente material relevado como para tomar cartas en el asunto.

Nuevos términos corporativos para viejas mañas de precarización. Los empleados categorizados como “shadow” no son ni más ni menos que informáticos que son capacitados por sus compañeros en las cuentas o aquellos que luego de su paso por “La Academia” cobrando un salario de entre $6000 a $7000 (BRUTO, sin efectuarle todavía los descuentos correspondientes) son enviados a trabajar a un cliente. Una vez allí, y con todavía un sueldo menor al de sus pares pero ya trabajando a jornada completa, estos empleados “sombra” son capacitados y trabajan en las tareas específicas de la cuenta.

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