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Nativos digitales nacidos entre 1980 y el 2000 pertenecientes a la “generación Y” y consumidores de la cultura globalizada de los “millennials”, así se caracteriza al cognitariado. Hoy explicamos otra de las «categorías de análisis» de las que dan vuelta por publicaciones, papers y portales tecnológicos. Los cognitarits: la “clase obrera” en la era de las TICs.

¿Qué es el cognitariado? Criados al calor de la expansión mundial de las tecnologías de la información y comunicación y el software, son un problema a abordar tanto por académicos, empresas y sindicatos. Las problemáticas actuales y los desafíos por delante.

En un artículo publicado anteriormente, se trazaron las características de la generación Y así como los principales rasgo de la fracción social conocida hoy día como millennials. Más allá de la cuestión de edad, las pautas culturales o de consumo que implican pertenecer a una determinada generación, hay otra categoría dando vueltas, que incumbe directamente a los empleados informáticos. Con el término “cognitariado” —o “cognitariat”— se designa a los trabajadores y empleados relacionados a las tecnologías de la información y la comunicación. Por una cuestión de edad, son parte de la generación Y —la gran mayoría tiene entre 20 y 40 años—, culturalmente por ser sus trabajos ligados a procesos o compañías transnacionales, pueden indicarse dentro del grupo de los millennials. No obstante, ¿qué es el cognitariado?.

Trabajadores, empleados o autónomos. De perfil técnico, especializado o inclusive profesional, muchas veces de formación académica o estudiantes en proceso de obtener su título. Esta nueva fracción de la clase trabajadora, se comenzó a desarrollar durante las décadas de 1970 y 1980 al calor de la mundialización de la economía financiera motorizada por las TICs, el enorme desarrollo científico-tecnológico y el la profunda transformación que produjeron estos avances en la economía mundial.

El cognitariado (o trabajadores cognitivos) se refiere a la población de trabajadores dedicados a la producción de bienes inmateriales; el cognitariado emplea su fuerza de pensamiento para llevar a cabo la actividad productiva. No obstante, las condiciones de trabajo de estos trabajadores del conocimiento no suelen ser las mejores. Altos índices de rotación de personal, precarización, tercerización y demás consecuencias son las que padecen empleados de todo el mundo, gracias a un modelo de trabajo replicado de forma global por las empresas multinacionales del sector.

“La antigua relación fordista, que tenía lugar en una industria en donde los trabajadores recibían un salario por su mano de obra, ha quedado en la obsolescencia para darle paso a un capitalismo cognitivo en el cual los trabajadores ya no ofrecen su mano de obra sino conocimiento estandarizado a cambio de salarios y condiciones laborales similares a los de los empleados de las viejas fábricas.” Afirma el investigador colombiano Felipe Pineda Ruiz “El ‘cognitariado’ en sí conforma esa NCT [nueva clase trabajadora, N. de la R.] de la cual forman parte miles de empleados que residen en grandes y medianas ciudades del país, quienes interactúan con las herramientas tecnológicas dominantes (el mundo de las TICs) al servicio de un creciente mercado de servicios concentrado cada día más por menos actores ligados al gran capital y al sector financiero nacional y transnacional.”. Pineda Ruiz es colaborador de la Fundación Democracia Hoy y escribe sobre cuestiones ligadas al trabajo y la participación ciudadana.

Otro académico que aborda la problemática del trabajo en la era de las TICs es Néstor García Canclini. Argentino, antropólogo de formación, García Canclini fue consultado recientemente por el portal Democracia en la Red a propósito de la actualidad de los jóvenes y cambios en el mundo del trabajo. Dentro de este proceso de transformación de las relaciones laborales y de los sujetos sociales, respecto de lo que sucedía en el siglo XX, destacó aspectos positivos como negativos. García Canclini, destaca que “los jóvenes hoy tienen más relaciones y repertorios culturales que en el pasado”. No obstante, el académico hizo referencia al problema de la precariedad de los trabajos, la inestabilidad y la alta rotación: “estamos en una época en que se ha pasado de las carreras profesionales que duraban toda la vida laboral, a vivir el trabajo por proyectos”, y si bien contempló que la dinámica de movilidad no siempre es negativa, concluyó que “[…] para la mayoría implica precariedad y dificultades de insertarse en el mercado de trabajo”.

Muchos especialistas están de acuerdo en que el mundo está ante una “4ta. Revolución Industrial”, y que para que haya un verdadero desarrollo, duradero, positivo e inclusivo es necesario desarrollar empleos de calidad. Las estadísticas y estudios indican que en los próximos 10 años se necesitará la creación de entre 45 y 50 millones de puestos de trabajo para poder seguir el ritmo de crecimiento de la población mundial en edad de trabajar y reducir el desempleo. En el caso de la Argentina, la industria informática exportó U$S 1.000 millones en 2015, emplea a 90.000 personas y se espera que siga creciendo en los próximos años, hasta duplicar su tamaño actual. Esto conlleva la discusión sobre qué tipo de empleo se genera, en qué condiciones, qué profesionales y carreras universitarias se precisarían, donde están las limitaciones y cuales son los factores a mejorar para que el empleo y el trabajo del siglo XXI sea mejor que el del siglo XX.

Empleados calificados, muchas veces con títulos académicos, de entre 20 y 40 años. Una brecha cada vez mayor los separa de las formas de trabajo de los siglos XiX y XX.

Con una mirada abarcativa a la región, respecto de los sindicatos y el nuevo perfil del sujeto social “trabajador del conocimiento/cognitariado” sostuvo que “los sindicatos tienen el desafío de ampliar el espectro de sus demandas”. En este sentido, el antropólogo afirmó que “sigue habiendo una minoría de trabajadores sindicalizados. La mayor parte, sobre todo los jóvenes, no pertenecen a sindicatos, y también han interiorizado el hecho de que pertenecer a ellos es muy difícil”.

La Unión Informática, es la organización gremial que nuclea a los cognitariats locales. Desde 2010 en que se organizó el primer grupo de empleados en la multinacional informática IBM estos han sido los desafíos que se han encarado: conquistar mejores condiciones de trabajo en una industria en donde no había regulación alguna, sindicato u organizaciones previas.

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