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¿Cuánto cuesta un kilómetro? Es una pregunta vital para los miles de informáticos que se desempeñan como “técnicos de calle”. A partir de la intervención de las autoridades de la Unión, su valor se elevó más del 700% en pocos años. Para estos empleados que recorren a diario numerosos clientes, la implementación del Convenio Colectivo de la Unión, significó retribuciones más justas en lo que hace a los gastos y reglas claras para trabajar. Los detalles.

Cajeros automáticos, cajas de supermercados, bancos y hasta de famosas casas de comidas rápidas. Servidores, módems domésticos y profesionales, surtidores de combustible o máquinas de juegos de azar de todas las salas de casinos.

Estos y una larga lista más de equipos, son parte de los que día a día miles de empleados informáticos reparan, testean o cambian en el lugar donde están ubicados. Ellos son conocidos como “técnicos de calle”, y realizan una labor vital en la cadena de servicios informáticos.

Son los que llevan a los hechos, las reparaciones requeridas por cada cliente de las distintas empresas proveedoras de este tipo de servicios. Para ello se movilizan por lo general, por sus propios medios, utilizando sus propios vehículos o medios de transporte. Los clientes pueden estar medianamente cerca o a cientos de kilómetros. Y los técnicos de calle deben asistir y cumplir con su tarea.

La aplicación del Convenio Colectivo de Trabajo de la Unión Informática en muchas empresas trajo aparejado importantes cambios para estos empleados.

En empresas con personal técnico, donde empleados afiliados se desempeñan como “técnicos de calle” en las instalaciones de clientes o bien en los laboratorios propios, tras la organización gremial y el establecimiento del Convenio, pasaron de un promedio salarial de $8200 a uno de $18000 (de básico).

¿Cuánto cuesta un kilómetro de trabajo? Las autoridades de la Unión Informática, con la implementación del primer Convenio Colectivo de Trabajo de la actividad en las empresas, trajeron también la discusión del valor del kilómetro que perciben los técnicos de calle. En los tiempos en que no había actividad sindical, las empresas definían unilateralmente este valor y los incrementos eran nulos o escasos: los empleados perdían plata. Este punto fue tomado por Pablo Dorin logrando elevarlo un 700% en pocos.(se pagaba entre $0,90 y $1 para el año 2012/2013 y hoy se ubica en los $7 en las empresas bajo Convenio de la Unión Informática).

A estos números de salario básico —que aumentaron más de un 100%— hay que tener en cuenta el impacto de los adicionales que contempla el CCT. Teniendo en cuenta los aspectos específicos de estos empleados, el notable aumento conseguido este año por la Unión Informática en el valor de cada “kilómetro” recorrido por los técnicos también se vio modificado.

Para los técnicos que se desempeñan fuera de las sedes de las empresas, el problema de “los kilómetros” es crucial. En su trabajo, abocado fundamentalmente a tareas de mantenimiento y soporte, disponen en general de sus propios vehículos —autos o utilitarios—, y tener un auto en la calle circulando para trabajar, no sólo implica gastos de combustible.

Ahora, con la implementación del convenio es un costo justamente recuperado a diferencia de empresas “fuera de convenio”, donde se utilizan otros criterios que suelen trasladar parte del costo de la empresa al empleado.

En muchas ocasiones, la condición precaria y desfavorable hacia los empleados de estos sectores, hizo que sean ellos mismos los primeros en organizarse gremialmente en muchas empresas. Tal los casos de Sonda o Novatium, entre otros.

Un salto cualitativo en el trabajo

Con el acuerdo salarial de 2017, no sólo se aumentaron salarios. También se incluyeron mejoras en categorías y adicionales.

Para el caso, el reconocimiento de los costos por kilómetro recorrido también se actualización de estos valores. Para este año, lo acordado entre la Unión Informática y las empresas conveniadas es un aumento del 40%. De los $5 iniciales —producto del acuerdo de 2016—, a $6 en marzo y $7 en octubre.

Los autos consumen combustible —nafta, gasoil, GNC—; hay gastos de peaje en las autopistas; estacionar en el centro de Buenos Aires es imposible: hay que pagar un estacionamiento; los seguros y patentes; el desgaste del auto trae más gastos en repuestos. Si el automóvil o utilitario es propiedad del empleado, y éste lo utiliza para trabajar en una empresa, todo esto debe ser reconocido como un “costo” por parte de la firma que presta los servicios.

Por caso, en una de las empresas en que hoy cumplen con la pauta del Convenio informático, hoy el kilómetro vale 7 veces más que en 2012.

En aquel entonces la empresa pagaba entre $0,90 y $1 (unos US$ 0,20) el kilómetro. Cinco años más tarde, devaluaciones e inflación mediante, el mismo valor en la empresa está llegando a los $7 (aproximadamente US$ 0,40).

En aquel entonces, esta empresa pagaba a los empleados por los kilómetros recorridos desde la casa del empleado hasta los clientes; el recorrido entre distintos puntos (“incidentes” a reparar), y de la última parada y la vuelta. También se contemplaban gastos de estacionamientos y peajes. Todos estos gastos debían ser detallados en una planilla entregada a la empresa.

El trabajo del técnico calle da vida a servicios vitales de la vida cotidiana. Desde un cajero automático hasta las cajas de supermercados y surtidores de combustibles. Desde el surgimiento de la Unión, su trabajo fue valorizado y comenzó un proceso de recuperación salarial en las empresas bajo el Convenio Colectivo de la entidad gremial dirigida por Pablo Dorin.

Los destinos de los técnicos, donde debían atender y reparar incidentes, los pasaban desde la sede de la compañía vía telefónica. El empleado esperaba en la casa a que lleguen las tareas para arrancar hacia supermercados en la zona sur del Conurbano, algún shopping en el norte para revisar sus cajas y computadoras; o bien para revisar el cajero automático de un banco en la Capital.

“Cuando no estaba el Sindicato, en la época anterior a la Unión éramos 25 técnicos en la empresa. Nos pagaban $ 0,90. el kilómetro” confirmó un empleado a este portal. “Todos los meses había una reunión de coordinación entre los técnicos y los jefes. Reclamábamos siempre que nos aumentaran un poco más; por lo menos un peso, pero nos daban —si es que nos daban algo— de a $ 0,10 o $ 0,15 cada tres meses”. Dentro del costo que reconocía la empresa, también incluía posibles reparaciones ante eventuales problemas mecánicos “podías trabajar bien uno o dos meses, pero con esos valores, se te rompía el auto y fuiste”.

En esta empresa, la organización gremial empezó, precisamente, por los técnicos de calle y los empleados actualmente notan el cambio: “desde que está la Unión, nos pagan 700% más el valor del kilómetro”.

Si bien es cierto que aún quedan empresas en que generar mejoras en las condiciones laborales para los técnicos de calle, son igualmente ciertos y reales los casos de éxito de la Unión en este tipo de empresas de servicios.

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