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Pese a la devaluación sigue el deterioro del sector IT

Escrito por Unión Informática el . Posteado en Anuncios, Casos de Estudio, Economía, Industria IT

La devaluación, tan exigida y fogoneada por los sectores empresarios, llegó en enero último anunciada por el Gobierno Nacional luego de que durante todo 2013 negó que se devaluaría el peso. El argumento empresario, apoyado en cuestiones de productividad y de costos salariales, queda echado por tierra en un contexto donde la situación, lejos de mostrar signos de repunte, empeora.

La devaluación llegó con más fuerza que nunca, disparando un índice inflacionario ya de por sí elevado que antes de enero último rondaba el 30%, y que en el contexto actual los medios opositores y sectores privados estiman (cuando no especulan) estaría entre el difuso rango entre el 35% y el 48%. A lo largo de las editoriales de la Unión Informática, instrumento de denuncia muchas veces del hasta ahora ininterrumpido proceso de deterioro de la calidad de vida del empleado informático, se ha hecho hincapié en en hecho de que tanto la demorada sindicalización del sector y su consecuente carencia de un convenio colectivo, ha empujado los salarios al fondo de la tabla respecto de cualquier otra actividad en el mercado laboral.

Cierre de oficinas: las emblemáticas oficinas de Olivos I y II de IBM fueron cerradas de la mano de su plan de restructuración. El caso argentino es dramático: de los 10.000 empleados que se contaban en 2010, quedan alrededor de 4.000.

Cierre de oficinas: las emblemáticas oficinas de Olivos I y II de IBM fueron cerradas de la mano de su plan de restructuración. El caso argentino es dramático: de los 10.000 empleados que se contaban en 2010, quedan alrededor de 4.000.

En ese cuadro, el discurso empresarial se cimentaba en la caída de la competitividad a manos de una economía inflacionaria con un tipo de cambio estaqueado casi por decreto. En base a ello, el relato de las compañías y las cámaras empresarias justificaba la ausencia de mejoras salariales, con único piso el Salario Mínimo Vital y Móvil, y la precarización del trabajo informático en esos dos pilares: la inflación y el tipo de cambio fijo. Y a su criterio, la solución mágica sería la devaluación inmediata del peso, tomándose ello como un punto de inflexión para recuperar los niveles que la actividad había tenido hasta 2010.

Aquí, otro mito que se cae por su propio peso específico. La tan esperada devaluación llegó “por lo bajo” en época estival, cuando la opinión pública estaría más bien puesta en las vacaciones, y a contramano del relato inicial del Gobierno. Por supuesto que no podría esperarse en un lapso de tan sólo tres meses haya un quiebre drástico en las tendencias de las empresas respecto de la administración del personal, pero cuanto menos, un cese de los despidos “por goteo”, cuya sangría no ha frenado desde los últimos años. Por supuesto que en el centro de la escena está el dramático caso de IBM Argentina, cuya reducción de personal oscila el 60%, pasándose de los 10.000 empleados en 2010 a 4.000 en la actualidad. Es verdad que este caso responde a una medida global de la corporación tendiente a satisfacer el capricho de los accionistas sobre la cotización de los valores en bolsa, y que incluso hizo sentir el cimbronazo en países célebres por sus ínfimos costos salariales, como India y China, ocurriendo en el último un hecho histórico: una de las primeras huelgas del sector informático en el país comunista famoso por la represión de cualquier movimiento social, luego de las revueltas en Foxconn, el principal proveedor de Apple, tras los abusos contra los derechos laborales que se cobró la vida de numerosos obreros.

Migración de negocios al extranjero

Regresando el foco al caso criollo, además del cuadro descripto, existe otro escollo que afecta negativamente el ya inestable mercado interno: la migración de puestos de trabajo a otros países. Éste es otro de los puntos de fuga donde el relato sobre la devaluación como “milagro salvador” no resulta más que una falacia. La tendencia indica que varias operaciones desarrolladas localmente han sido migradas a Asia Pacífico, Costa Rica y Europa del Este, sin embargo han aparecido en escena nuevos centros de servicio en Latinoamérica a raíz de la baja en Argentina como destino primordial de las inversiones de empresas extranjeras de servicios informáticos: Chile y Uruguay. Sería hipócrita no reconocer determinadas ventajas comparativas en ambos países como la escasa presión fiscal (también presente en Argentina para la industria informática a través de las exenciones impositivas garantizadas por la Ley de Software 25.992 cuya quita de impuestos alcanza el 60%), la disponibilidad de dólares y la posibilidad de reportar utilidades a las casas matrices. En aras de ello, en los últimos años se ha llevado a cabo una serie de eventos corporativos en la embajadas de Uruguay buscando captar inversionistas argentinos y extranjeros para impulsar su industria local de software y servicios informáticos (ver nota ‘Uruguay busca atraer mano de obra calificada de Argentina y España‘). Un ejemplo cercano que puede citarse es el de la vapuleada consultora de Recursos Humanos, NorthgateArinso, que mientras la sede local sufre un franco retroceso tras el cierre de sus sectores técnicos, al otro lado de la Cordillera se inauguró recientemente una nueva sede en Santiago de Chile.

El "milagro devaluador" llegó, pero las cosas siguen igual. Luego de que el Gobierno Nacional, a contramano de su discurso respecto de que "quienes quieran la devaluación deben esperar a otro gobierno", haya devaluado en enero último, las cosas siguen igual o peor en la industria IT. Continúan los despidos por goteo, los despidos indirectos y la contracción salarial.

El “milagro devaluador” llegó, pero las cosas siguen igual. Luego de que el Gobierno Nacional, a contramano de su discurso respecto de que “quienes quieran la devaluación deben esperar a otro gobierno”, haya devaluado en enero último, las cosas siguen igual o peor en la industria IT. Continúan los despidos por goteo, los despidos indirectos y la contracción salarial.

¿A qué se debe el redireccionamiento de la atención a los países vecinos? Es verdad que más allá de la avaricia corporativa por las ganancias más allá de los límites sin importar el costo humano del exceso de presión laboral a la que se ve sometido el informático a cambio de los exíguos salarios que se pagan actualmente, existe una coyuntura que no puede ser ignorada. Por supuesto que la defensa del salario y los derechos del trabajador son menester de los sindicatos, pero claro está que más allá de los beneficios enraizados en la obsecuente Ley de Software, existen puntos oscuros que guste o no, ahuyentan o ponen un freno a las inversiones de las grandes compañías IT, principalmente la imposibilidad de remesar utilidades al extranjero. Aquí es donde la responsabilidad mayoritaria recae en el Estado por dos motivos: la ausencia de políticas claras de fomento de la industria y no una mera exención de impuestos, aparejado con la carencia de políticas a nivel macroeconómico que impulsen todas las industrias, no sólo la informática, y la connivencia a la hora de regular la actividad para evitar la precarización y la inversión oportunista de corto plazo, como lo es el tantas veces mencionado caso de los call-centers que, habiendo sido la principal fuente del empleo jóven, hoy se ve seriamente comprometida tras la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo, según denuncian gremios de la actividad. Y aquí termina el escollo que puede ponerse bajo la lupa en favor de las empresas, por lo demás, el desmantelamiento de vastos sectores de la industria no recaen sino bajo la total y exclusiva responsabilidad de las empresas, sin hallar exoneración de culpa y cargo alguna.

Unificando criterios

A modo de idea principal, en paralelo a las problemáticas que son la piedra angular del actual cuadro de situación tantas veces ennumerada en diversas editoriales, las empresas recaen una y otra vez en la responsabilidad de lo que sucede. No se puede hablar de una merma sustancial en las ganancias dado que pese al falso discurso en torno a la inflación y el tipo de cambio, los contratos se renegocian en forma constante remarcándose los honorarios por encima del índice de inflación, y con los costos salariales congelados. Como se menciona líneas arriba, el único piso es actualmente el S.M.V.M., vale decir que mientras un empleado perciba por lo menos los $3.300 exigidos por la Ley, no habría irregularidad alguna a los ojos de las empresas. Es por ello que, basándose en ese oportunista parámetro, termina sucediendo que miles de informáticos pueden tener su salario congelado por años, como sucede actualmente, y a partir de ahí, varios fenómenos: alta rotación entre empresas (attrition), aumentos salariales muy bajos o inexistentes, etc..

En lo que a números crudos respecta, se estima que en la industria informática hay actualmente 70.000 empleados, según cifras oficiales del Ministerio de Industria. De lo que no se habla es de la pérdida de puestos de trabajo que ha venido experimentándose, calculada en unos 5.000 en el trienio 2011-2013. El potencial del sector es enorme, dado que se estima puede expandirse la cantidad de puestos de trabajo en unos 134.000 hacia 2020. Y a modo de “estadística negra”, actualmente no se está contemplando el número de informáticos desempeñándose en relación de dependencia en industrias no relacionadas a la tecnología, con lo cual por ejemplo, un empleado IT trabajando en una empresa comercial se cuenta como ‘empleado de comercio’.

Conflictos gremiales: habiéndose hecho de público conocimiento las demadas de la comunidad informática de cara a la situación económica actual, la Unión Informática llama a las empresas al diálogo para mejorar la situación de sus empleados y evitar conflictos gremiales próximos.

Conflictos gremiales: habiéndose hecho de público conocimiento las demadas de la comunidad informática de cara a la situación económica actual, la Unión Informática llama a las empresas al diálogo para mejorar la situación de sus empleados y evitar conflictos gremiales próximos.

Finalmente, el asunto más polémico gira en torno a las ganancias y los volúmenes de exportaciones, que desde 2003 a la fecha han venido in crescendo, registrando cifras récord cada año, otro de los datos duros que echan totalmente por tierra el discurso mentiroso sobre “la caída de las ganancias” de la informática en Argentina. Según puede constatarse en los datos proporcionados por el Ministerio de Industria con el visto bueno de las cámaras empresariales, el volumen de ventas totalizó USD 3.300 millones, con exportaciones en el orden de los USD 900 millones. Es innegable la rentabilidad del sector, contracara a todo relato tremendista y absurdo del ala corporativa, sin olvidar los beneficios impositivos de la Ley de Software y la devaluación del peso en enero último.

Habida cuenta de que la informática no deja de ser negocio en Argentina, y por el contrario es más rentable que nunca, cabe preguntarse cómo puede ser que la inestabilidad laboral y la precarización del sector sean quehacer diario. Existen ciertas problemáticas ligadas a la política económica del modelo actual que requieren inmediata solución de la mano de un cambio en éstas, y que sólo el Estado como actor principal en el esquema económico del Gobierno Nacional puede modificar, por ejemplo en lo que a la remisión de utilidades respecta. Pero más allá de ese menester del que tanto se quejan las empresas, lo demás es materia de regulación de la actividad, principalmente en el aspecto sindical. La obtención de la Inscripción Gremial marcó un antes y un después en un largo camino a seguir, y de la mano de ello, mientras avanza el cumplimiento de los aspectos legales para la regulación del mercado a través de un Convenio Colectivo de Trabajo, se ha pautado recientemente una lista de exigencias hacias las empresas que en el consenso de la Unión Informática, son los parámetros mínimos e indispensables debe llegar a todo informático en el contexto económico actual. En la reciente publicación sobre la unificación de criterios en materia salarial y de beneficios se dió a conocer lo que se considera atenúa la crisis salarial actual, por lo menos para el primer semestre de 2014.

Considerándose la campaña de afiliación promovida por la Unión Informática según lo exigido por la Ley 23.551 de Asociaciones Sindicales, se exhorta a los informáticos a lo largo y ancho del país a sumarse al esfuerzo por mejorar sustancialmente la situación actual. Quienes deseen ponerse en contacto, pueden hacerlo a través de contacto@unioninformatica.com.ar o bien completando el formulario web.

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