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Es un debate actual. La informática, los robots y la inteligencia artificial estarían “reemplanzando” puestos de trabajo de hombres y mujeres en todo el mundo. Es una cuestión de costos e inversiones: los “robots” no cobran sueldos, no descansan ni tienen vacaciones. Pero si se pierden puestos de trabajo, ¿qué pasará con los futuros ‘desocupados’? Desde la Unión Informática se plantea la idea de un escenario no tan apocalíptico: “se trata liderar los cambios y no dejar que los cambios nos lideren” expresó recientemente Pablo Dorin en su encuentro con la Viceministra de Trabajo del Gobierno de Alemania. Se debe acompañar las transformaciones con nuevos empleos para nuevos problemas. Al respecto de esta problemática hay muchas posturas, como la que propone el Ingreso Básico Universal. Conocé de qué se trata.

Recientemente la Unión Informática participó, junto a funcionarios, sindicalistas y académicos locales, de una jornada con la Viceministro de Trabajo de Alemania. Entonces, la funcionaria narró la experiencia de su país, donde el esquema económico basado en la inversión y desarrollo en alta tecnología para la industria, permite índices de productividad y competitividad a la vez que altos estándares de vida para una población con pleno empleo.

Hay pronósticos pesimistas, que ven un futuro sin trabajo, y por ende más pobreza, inequidad y una “vida sin sentido”. Otros más realistas u optimistas, proponen “liderar los cambios” en materia de tecnología desde el trabajo y un nuevo estilo de vida, por medio de un ingreso básico universal.

Así como la revolución industrial, época en la cual también se pronosticaba el fin de miles de puestos de trabajo, la innovación dio lugar a nuevas profesiones y empleos especializados. El mundo del futuro necesitará sin duda alguna, trabajadores mucho más formados que estén por detrás de la tecnología que los remplazará como mano de obra.

¿De qué se trata esta idea que ya circula entre los círculos de especialistas? A continuación, un artículo de opinión de Axel Marazzi, periodista especializado en tecnología y sociedad.

Protestantes vestidos de robots demandan un ingreso básico para todo el mundo, durante una protesta en Zurich, Suiza, en abril de 2016 (Reuters).  Hay una versión optimista de los pronósticos catastróficos de un futuro sin trabajo, donde la mano de obra de hombres y mujeres sea reemplazado por robots o inteligencia artificial. La idea de un “salario universal” podría asegurarnos un futuro, aún sin tener un empleo.

"Salario universal", el proyecto donde los robots trabajan y los ciudadanos cobran

Los robots trabajan y los ciudadanos cobran.

Hay muchos países del mundo que ya están tratando el tema del salario universal. ¿Qué significa? Pagarle un sueldo a la población sin importar si trabajan o no.

Puede parecer una locura absoluta que el Estado te vaya a pagar mientras no estés trabajando, pero se trata de un escenario posible ante un avance tecnológico que podría generar una falta de trabajos.

Por qué sucede esto: los robots, sistemas automatizados o algoritmos, en algún momento, van a hacer el trabajo que vos hacés. Habrá muy pocas ramas que se salvarán de esto. Si bien puede parecer trágico, es una realidad, hay decenas de estudios que lo demuestran y tenemos que estar preparados.

Algunos trabajos serán más fáciles de reemplazar que otros. No es lo mismo trabajos de call center o de soporte técnico a través de teléfono, que son mucho más simples de automatizar, a otros más complejos como los relacionados al desarrollo informático o la medicina (aunque ya hay sistemas que pueden realizar diagnósticos tan bien como un humano).

Los robots van a hacer el trabajo que vos hacés

¿Habrá suficientes trabajos para todos? Todavía nadie puede asegurarlo y expertos se basan en hipótesis que revelan cómo podría ser el mundo en 20 o 30 años.

Algunos son fatalistas y aseguran que habrá una desocupación del 50% en todo el mundo por la llegada de la inteligencia artificial, mientras que otros son más optimistas, como Santiago Bilinkis, autor del libro Pasaje al Futuro y fundador de Officenet, Restorando y Quasar Ventures.

Tenemos el desafío de reinventar el trabajo y determinar para qué servirán los humanos en el mundo que viene. Depende de nosotros cuántos trabajos hayan”, explicó en la ponencia que realizó en el marco del evento InnovatiBA. Pueden parecer palabras simples, pero es uno de los retos más difíciles a los que nos enfrentaremos.

“Una persona que está hoy siendo cajero o cobrando en una cabina de peaje no puede convertirse de la noche a la mañana en diseñador de experiencias de realidad virtual. Vamos a tener el desafío más grande de la historia de la humanidad y eso pasará en 20 o 30 años“, comentó Bilinkis.

Y en este marco que parece por momentos espectacular y en otros desolador, tanto Silicon Valley como muchos gobiernos del mundo están viendo cómo podrán resolverlo para que los inconvenientes que traerán los grandes desarrollos tecnológicos no afecten a sus ciudadanos.

El experimento en Canadá

La provincia de Ontario, en Canadá, está realizando una prueba que terminará en septiembre. Durante estos tres meses se les dará un sueldo a 4.000 personas de diferentes regiones de la provincia para ver cuál es el resultado.

¿Por qué Canadá tomó esta decisión? Porque el 42% de los trabajos que tiene la población se verán amenazados por la llegada de los robots en el futuro. Los números en el resto del mundo no son tan diferentes y el salario universal es una opción.

¿Cómo se financiaría el salario universal?

Un problema que se plantea cuando se habla del salario universal es de dónde saldrá el dinero para poder pagarle a los ciudadanos. Algunos apuntan a los impuestos que deberán pagar las compañías que utilicen robots o a una distribución de la ganancia generada por esos sistemas.

Otra de las opciones de las que habla Bilinkis, que también fue comentada por Jack Ma, el CEO de Alibaba Group, uno de los conglomerados de empresas chinas más grandes del mundo, es que en el futuro se trabajará no solo menos horas, sino también menos días. “En algún momento tenemos que sacar el viernes e ir a un fin de semana de tres días. Trabajar menos horas. El desafío es aprovechar las oportunidades extraordinarias para hacer un mundo mejor para todos”, explicó el co-fundador de Restorando.

¿Y con el tiempo libre? La cosa se pone todavía más utópica. Algunos estudiosos hablan del futuro como un lugar donde las personas tendrán muchísimo más tiempo para hacer lo que les gusta. Si trabajamos menos o no trabajamos y se cumple la regla de un salario universal, podremos dedicarnos más a lo que amamos: leer, estar con gente querida, hacer ejercicio y todas actividades que hoy se dejan de lado por el tiempo que se le da al trabajo.

Frenar el progreso tecnológico es imposible y las computadoras podrán tomar el lugar de los humanos y automatizar nuestros trabajos sin ningún lugar a duda. Hay varios escenarios posibles. La desolación de quedarse sin trabajo o lograr que la ganancia que generen esas máquinas trabajando pueda ser distribuida de una manera lógica entre los habitantes de las sociedades del futuro.

Artículo original de Axel Marazzi, publicado en Minuto Uno (30/06/2017)

En países europeos, donde el desarrollo tecnológico es más avanzado, y la discusión por la hipotética pérdida de puestos de trabajo está más instalada en la sociedad. Es allí donde la idea de un “salario básico universal” emergió e inclusive ha fomentado movilizaciones de adherentes a esta proclama.

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