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Los empleados de Sofrecom comenzaron a sumarse recientemente a la Unión Informática. Como en la mayoría de empresas IT fuera del convenio informático, la principal preocupación de sus empleados es el sueldo. Desactualizado y no acorde a las tareas realizadas, el haber mínimo en Sofrecom se ubica apenas por encima del Salario Mínimo Vital y Móvil dejando una suma mensual de $10600 en la mano de un empleado con importantes responsabilidades. La situación en la empresa.

Sofrecom, la empresa de capitales europeos controlada por el grupo Orange, cumplió recientemente sus 25 años en el país. Los recibos de sueldo de sus empleados pasaron un año entero sin aumentos relevantes que mejoren sustancialmente sus ingresos, lo que mantiene sus haberes apenas por encima del mínimo salarial que aprueba el Estado.

Desde la Secretaría Gremial de la Unión Informática se relevaron los recibos de los empleados, las tareas que realizan y los contratos firmados al ingresar en la compañía. El análisis a simple vista arrojó resultados alarmantes.

Los recibos compilados de un empleado entre enero y noviembre de 2016, demostraron una variación del 0%. Bajo una categoría de “analista programador”, se repartían entonces sueldos brutos de $10.000 que, tras los descuentos, dejaban en la mano del mismo la suma de $8.300. Para el mes de noviembre, y tras un módico aumento del 11,2% el salario llegó recién a los $11.200 brutos ($9296 neto)

En abril último, y cobrada en mayo, hubo otra actualización salarial que ubicó el salario bruto en $12.800; unos $10.600 de bolsillo.

La situación laboral y salarial en Sofrecom dista de ser la mejor. Con un «pasamanos» entre consultoras que se saltó la antigüedad de varios empleados, horas extras y guardias no reconocidas y los salarios muy bajos. Aún lejos de los mínimos que propone el Convenio Colectivo de la Unión Informática para la industria IT, los empleados comenzaron su organización gremial.

Peor aún, la incongruencia entre categorización y tareas. En el contrato firmado con Sofrecom Argentina SA, la empresa especificaba en sus exigencias al empleado el desempeñarse como “administrador de redes”.

En el Convenio Colectivo de la Unión Informática, la categría A.1 corresponde a dicho rol. Según el CCT, en marzo de 2017, tras la primera ronda de aumentos, un empleado en esta misma función, con seniority junior debería estar percibiendo unos $19.600 brutos sin contar los adicionales al salario. Para el mes de octubre, esta suma pasará los $21300 (siempre hablando de un empleado con la seniority más baja).

Izq: recibo de sueldo del mes de noviembre de 2016, un “analista programador” pero que en realidad realiza tareas de técnico de redes percibía en mano $8300. Der: luego del “aumento” de diciembre del mismo año la cifra llegó a los $9296. Los sueldos en Sofrecom son alarmantes. Cifras de “otra época” son percibidas por empleados formados que realizan importantes tareas para distintos clientes de la compañía.

La realidad en la empresa

Lejos de ser la France Telecom que se hizo conocida mundialmente por la ola de suicidios de (ex)empleados a comienzos de esta década, Sofrecom en la Argentina se dedica, en gran medida, al negocio de tercerizar mano de obra en el mercado informático.

Sofrecom es una subsidiaria del gigante europeo de las telecomunicaciones Orange. La filial argentina detenta una larga lista de clientes de importantes empresas de renombre. Bancos, empresas mineras, hipermercados, telcos, automotrices e incluso el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Entre los numerosos empleados de Sofrecom repartidos en estas distintas cuentas, muchos realizan trabajos claves y cargan con grandes responsablilidades. Tal el caso de aquellos que tienen a su cargo la logística, venta, importación, traslado y puesta en funcionamiento de redes que dan vida muchas empresas. Operando para esto con productos de otro gigante IT: Cisco, de la cual Orange es su principal revendedor.

No obstante la magnitud del trabajo que realizan los empleados de Sofrecom, las reglas y condiciones de trabajo distan de ser las óptimas.

En enero de 2016, se realizó el ingreso de un grupo de empleados a Sofrecom. Éstos, que ya cumplían funciones en el mismo cliente desde 2013, pasaron de la conusltora Manpower a Sofrecom casi sin percibir beneficio alguno —sólo una mejora en la obra social— ni respetársele los años de antigüedad.

A esta falta, se suman otras como la obligación de realizar guardias pasivas no reconocidas o salarios tan fuera de convenio como atrasados. Como se demostraba más arriba, varios empleados que ingresaron en 2016 perciben hoy salarios que apenas superan los $10000.

A demás  de la cuestión salarial, los informáticos reclaman capacitaciones y formación para las nuevas tecnologías y soluciones que salen al mercado y que, por dinámica propia de su trabajo, deben encarar.

Los empleados de Sofrecom, en diálogo con la redacción de este portal se mostraron optimistas en el proceso de organización sindical que recién empieza.

La Unión se propaga y crece

Ante la pregunta sobre ¿cómo llegaron a la Unión Informática?, un empleado describió el primer contacto. A diferencia de la mayoría de los “nuevos afiliados” en aquellas empresas sin organización gremial, que se acercan a través de las redes sociales o el portal, los empleados de Sofrecom llegaron por medio de la propagación “boca en boca”.

Un empleado de Novatium, empresa proveedora de Orange, que frecuenta las instalaciones de la compañía, había ganado confianza y empatía en el trato diario con los empleados de Sofrecom. El mismo técnico les recomendó que se sumen a la Unión. Conocedor de los beneficios del Convenio Colectivo de Trabajo y las escalas salariales reconoció el atraso y el perjuicio en sus pares, empleados en otra empresa.

Así se sumaron los empleados informáticos en Sofrecom a la Unión Informática.

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