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La crisis del gigante japonés Toshiba parece no tener fin. Shigenori Shiga, presidente de uno de los conglomerados más grandes de Japón y que agrupa negocios desde la electrónica a la energía nuclear, ha anunciado este martes su dimisión. El motivo son los malos resultados financieros, que según comunicó la misma empresa alcanzarán unas pérdidas de hasta 390.000 millones de yenes (unos US$ 3.400 millones) en el actual ejercicio fiscal, que termina este marzo.

El conglomerado tecnológico japonés Toshiba anunció este martes la renuncia de su presidente, Shigenori Shiga, en medio de pérdidas multimillonarias en su filial estadounidense dedicada a la energía nuclear, las sospechas de una manipulación contable y la amenaza de una posible quiebra.

La compañía estaba en el ojo del huracán desde diciembre, cuando la dirección admitió que varios de sus activos de su negocio de energía nuclear adquiridos a Westinghouse habían registrado un deterioro valorado en “miles de millones de dólares” que no se había reflejado en las cuentas. La compañía no publicó aún su informe de resultados y solamente dio una estimación. Según informó el diario español El País, en los últimos dos meses el valor de las acciones de Toshiba se ha desplomado un 50%.

Un pronóstico poco alentador de la propia empresa, la firma espera reportar pérdidas netas por 390 mil millones de yenes (unos US$ 3.400 millones) en el año fiscal hasta marzo, arrastradas por un fuerte retroceso en su sector nuclear que registró pérdidas cercanas a los JP¥ 700 mil millones (cerca de US$ 6.176 millones).

El grupo empresario japonés Toshiba se encuentra en estado de crisis total. La firma se encuentra sumergida en un escándalo de escala internacional, debido a malos negocios y peores decisiones. Tras comprobarse que habían fraguado balances y su contabilidad para maquillar pérdidas multimillonarias, se forzó la renuncia de su último presidente, Shigenori Shiga. La que supo ser una de las principales corporaciones tecnológicas e industriales del mundo, se econtraría al borde de la quiebra.

A esta debacle se suma una investigación interna por posibles irregularidades contables en las circunstancias de la compra por parte de Westinghouse, su filial estadounidense, de la compañía CB&I que fabrica plantas nucleares.

En tanto Toshiba solicitó un aplazamiento hasta el 14 de marzo para presentar el informe cuatrimestral de sus pérdidas ya que considera que las presuntas manipulaciones de Westinghouse podrían modificar el resultado.

Westinghouse fue comprada en 2006 con el objetivo de ampliar las operaciones de Toshiba al sector nuclear, pero el desastre de Fukushima, en Japón, hizo caer la demanda de esta tecnología y el reactor modular AP1000 reciéntemente desarrollado no cumplió con las expectativas.

La situación de la empresa es tan apremiante que está buscando desprenderse de NAND, su división dedicada a la fabricación de chips de memoria y una de sus empresas más competitivas, para reunir rápidamente los fondos que necesita para afrontar las pérdidas, según reporta el portal financiero Bloomberg. La empresa ya se deshizo de su división de equipos médicos —que compró Canon— y de la de electrodomésticos, ahora integrada a la compañía china Midea.

La confirmación de las malas prácticas contables en su filial nuclear cogió a Toshiba aun recuperándose de otro escándalo contable previo. A mediados de 2015 se conoció que la empresa había inflado sus beneficios operativos durante siete años y por valor de US$ 1.200 millones. El caso provocó la dimisión del entonces presidente, que fue sustituido por Shiga, entonces uno de los altos directivos de, precisamente, Westinghouse. El regulador japonés impuso una multa a la empresa de US$ millones por el fraude.

Toshiba en Argentina, el mismo camino

En 2016, los empleados de Toshiba en la Argentina se sumaron a la Unión Informática. Entonces, sólo quedaba un grupo de empleados en oficinas de servicio técnico del grupo japonés en Buenos Aires. En un contexto de suma incertidumbre, hacia fin de año, la compañía decidió cerrar su pequeña filial en la Argentina, no sin antes comprometerse a reubicar al personal. Compromiso que efectivamente cumplieron, cabe destacar.

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