Brasil, reforma laboral y posible impacto en Argentina

    Los grandes medios y grupos de influecia -particularmente las grandes empresas, CEOs y empresarios- comenzaron a ejercer presión -así en la política como en la opinión pública- sobre la “necesidad” de implementar localmente una reforma laboral “como en Brasil”. No obstante, ¿qué significa una reforma laboral? ¿Qué cambios y modificaciones trajo para los empleados y trabajadores del vecino país y cómo puede impactar en el trabajo local? Un informe.

    Una reforma laboral no es ni buena ni mala en si, sólo depende de qué intereses se busca fortalecer a la hora de transformar las relaciones laborales.

    A mediados de julio, en el Congreso de la República Federativa de Brasil se terminó de sancionar una nueva reforma laboral. No obstante, esta reforma, tiene por objeto avanzar sobre los derechos y el bienestar de trabajadores y empleados brasileños en pos de mejorar los márgenes de ganancia de los grandes capitales cariocas y globales.

    Lejos de una apuesta de los empresarios y CEOs por la investigación y desarrollo tecnológico o la innovación productiva para mejorar la competitividad, el salario y las convenciones colectivas vuelven a estar en la mira.

    De este lado de Iguazú, los economistas, políticos y opinólogos varios, circulan por medios de comunicación y cabildean entre ministerios y el Congreso pregonando una reforma laboral autóctona. “Según especialistas”, gustan titular algunos portales y ediciones impresas, el costo argentino es el problema.

    Por “costo argentino” léase: tu salario, tu aguinaldo, tus vacaciones pagas, tus indemnizaciones por despido, licencias, paritarias, beneficios, convenciones colectivas, y una larga lista de etcéteras, o mejor dicho, derechos adquiridos.

    Brasil, reforma laboral y posible impacto en Argentina

    Con respaldo y presión de las grandes cámaras empresarias, y con un profundo rechazo de la población, se aprobó en el Congreso de la República Federativa de Brasil una “reforma laboral”. Jornadas de 12 horas, trabajo insalubre para mujeres embarazadas y salarios por hora trabajada, entre las novedades. Enterate de qué se trata y el posible impacto en la Argentina.

    ¿De qué se trata la reforma en Brasil?

    La reforma laboral aprobada por el Senado brasileño lleva adelante una serie de medidas que tienen como objetivo central flexibilizar las normas de contratación, las resciciones de los contratos y determinar la preeminencia de los acuerdos colectivos.  Las rescisiones de contratos podrán ser de “mututo acuerdo” entre el empleador y el empleado. Además, introduce la posibilidad de una “jornada intermitente” (sic), con el pago de salarios sobre una base horaria o por jornada, y no mensual. También regula el trabajo desde el hogar y abre la posibilidad de negociar hasta el horario de almuerzo.

    En este sentido quedan fuera del área de negociación los temas relativos al salario mínimo -actualmente R$ 937 o US$ 290-, el aguinaldo o los aportes a un fondo de garantía que el empleado recupera en caso de despido.

    La nueva normativa da valor legal a los acuerdos negociados por sector o empresas aunque no se ajusten a la normativa vigente. Según el Gobierno, eso permitirá que las vacaciones anuales sean divididas hasta en tres veces y que se pueda negociar la jornada de trabajo y otros acuerdos.

    Los principales puntos de la reforma laboral

    1. Negociación vs legislación: las convenciones y acuerdos colectivos en las empresas estarán por encima de las disposiciones legales en temas como el parcelamiento de las vacaciones hasta en tres veces o la duración de las pausas, a condición de que estas sean de al menos 30 minutos. En este marco quedan por fuera del área de negociación el salario mínimo, el aguinaldo o los aportes a un fondo de garantía que el empleado recupera en caso de despido (FGTS).
    2. El proyecto posibilita la jornada laboral de 12 horas diarias, llegando a las 60 horas semanales. Además, el tiempo de intervalo o almuerzo durante la jornada puede ser reducido a 30 minutos. No hay más derecho a horas extras. El descanso será de 36 horas ininterrumpidas.
    3. Trabajo intermitente o discontinuo: se permitirá pagar salarios sobre una base horaria o diaria, pero ya no mensual. De esta manera el empleador convocará al empleado con un mínimo de tres días de antelación y le informará cuál será la jornada de trabajo.
    4. Trabajador autónomo exclusivo: la nueva ley crea la figura del trabajador autónomo exclusivo que podrá prestar servicios a un único empleador pero sin vínculo laboral permanente.
    5. Rescisión de contratos: los sindicatos quedan por fuera de esto dado que ahora podrá ser por “mutuo acuerdo” entre empleador y empleado.
    6. Impuesto sindical: esta contribución será opcional.
    7. Normas de salubridad para mujeres embarazadas o con niños lactantes podrán ser apartadas sólo de trabajos considerados insalubres en grado máximo. Los demás casos de insalubridad mediana o mínima deberán ser evaluados por un fallo médico presentado por la gestante. Sin embargo, no se especifica qué medico podrá emitir el certificado.
    8. El proyecto incluye la previsión de despido de “común acuerdo”, donde es posible cerrar un contrato de trabajo, estando el empresario obligado a pagar solo la mitad del previo aviso, y en caso de indemnización, el valor será calculado sobre el saldo del Fundo de Garantia do Tempo de Serviço (Fondo de garantía de tiempo de servicio, o FGTS, el “Anses” brasilero). El trabajador podrá mover el 80% del FGTS depositado y no tendrá derecho al seguro desempleo.
    9. La reforma dice que cabría al empleador solamente la “instrucción” de sus empleados sobre los riesgos de enfermedades y accidentes de trabajo. Quedan las empresas exentas de inversiones y costos en lo que hace a la seguridad e higiene del trabajo, exceptuando a las firmas de las responsabilidades con los riesgos que pueda generar el trabajo.
    10. La propuesta establece que empresas con más de 200 empleados tengan “representantes de los trabajadores” con la finalidad de facilitar el “entendimiento” con los patrones, buscar soluciones y encaminar reivindicaciones. Se implementa así un “sindicato por empresa” y no por actividad, quitando posibilidad de acción de las organizaciones gremiales a la hora de negociar con las empresas de manera colectiva.
    11. Prevé banco de horas para compensación de horas extras sin necesidad de acuerdo colectivo. El banco de horas puede ser pactado por acuerdo individual escrito, siempre que la compensación se realice en el mismo mes.
    12. Amplía la tercerización alcanzado a la actividad principal del establecimiento.

    ¿Una reforma laboral en Argentina?

    “La reforma en Brasil es tremenda”, dijo a El País (España), Matías Cremonte, presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas. “Permite que se negocie al menor nivel y por empresa, favoreciendo los convenios individuales. En Argentina se puede negociar en forma individual pero sólo cuando el acuerdo mejora el convenio general, porque existe el principio de la norma más beneficiosa: si hay dudas se aplica la que favorece al trabajador”, explicó el abogado.

    La Ley de Contrato de Trabajo (LCT, 20.744), fue sancionada originalmente en 1974, y en su redacción particiaparon organizaciones gremiales y representantes legales. Dos años más tarde, con el Golpe de Estado cívico-militar que llevó al último gobierno militar al poder, la LCT fue uno de los principales objetivos del gobierno de-facto, y fue cercenada en una tercera parte. Con la “modernización del Estado” y la flexibilización laboral en la década de 1990, se volvió a recortar la legislación.

    Es cierto que en lo que hace al trabajo, las leyes vigentes, las relaciones laborales y los actores sociales que participan de dichas relaciones (trabajadores y sindicatos, empresas y cámaras, y el Estado) hacen falta dar nuevas discusiones al respecto. El Trabajo no era lo mismo en los 70, los 90 u hoy, en plena era digital.

    No obstante, casi como una obstinación de la tradición política local, siempre se entra en la trampa de la frazada corta. ¿Se trata necesariamente de reformar para trasladar de manera bestial los costos de un sector al otro -siempre los más desfavorecidos-? ¿Hace falta, a la hora de entablar una discusión sobre el trabajo, que desde el vamos la culpa la tenga el trabajador? En caso de una reforma local ¿qué voz y voto tendrán la gran mayoría de los que participan en el mundo del trabajo, es decir, los trabajadores? ¿Qué garantías hay de que no se pretendrá avasallar los derechos sociales y laborales adquiridos? ¿Qué garantías hay de que no se reformará “para peor”?

    Por caso, en Brasil, la reforma contaba con total apoyo de las poderosas cámaras empresarias de industriales de Sao Paulo, bancos y medios de comunicación. No obstante, es rechazada de plano por más del 60% de la población, sindicatos y asociaciones profesionales.

    Actualmente, y como se menciona más arriba, el salario mínimo en Brasil es de R$937 -aproximadamente US$300-. En Argentina, el salario mínimo vital y móvil, es de $8.060 y llegará en un año a los $10.000 -actualmente, entre US$ 475 y US$ 500-.

    Entusiasmados con el proceso regresivo en términos sociales y económicos que vive el país vecino -14% de desempleo-, que aún atraviesa una crisis política institucional de dimensiones incalculables, economistas, empresarios y -cuando no- políticos locales empezaron a pregonar una reforma laboral en nuestro país. “Hay que bajar el costo argentino”, se los lee y escucha en los medios.

    ¿Cómo se ve ud., empleado, trabajando 12 hs diarias por US$ 300?

    Brasil es la gran potencia económica regional de Sudamérica. El centro de la industria y la producción brasilera es el “ABC paulista” (las ciudades de Santo André -A-, São Bernardo do Campo -B- y São Caetano do Sul -C-). En la periferia de Sao Paulo, donde viven casi 3 millones de personas y el mayor IDH del país, se erigen las grandes fábricas e industrias. Metalúrgicas, de línea blanca, metalmecánicas, químicas y petroquímicas, informáticas, industrias pesadas, fundiciones y otras. Son el gran motor de la economía e industria de Brasil. Los grandes grupos empresarios, la llamada “burguesía paulista”, busca reducir los “costos de trabajo” para ganar competitividad en un mercado global que, lejos de abrirse a mayor competencia y dinamismo, tiende al proteccionismo y a los excedentes de stock. ¿Cómo entra la Argentina en este esquema si Brasil “reduce costos” de manera drástica? ¿Cómo impactan las medidas brasileras en la política local?

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