Desacoplados. Un informe reciente de dos investigadores del CONICET arroja luz sobre un problema estructural en la actividad informática. Mientras CEOs, directivos y referentes de la gremial empresaria pasean cada cierre de ejercicio el discurso de «este año tenemos cinco mil puestos sin cubrir», los mantra del pleno empleo informático y de la industria del conocimiento chocan contra datos de la realidad. La industria informática local crece cada año muy a pesar de no tener los recursos humanos necesarios. El dato alarmante es que la tasa de egresados universitarios de las carreras informáticas descendió un 60% en los últimos tres años.

    Andrés Rabosto (licenciado en sociología) y Mariano Zukerfeld (doctor en ciencias sociales) son investigadores del Centro de Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Universidad Maimonides y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). En el 2do número de la revista Ciencia, Tecnología y Política (enero-junio 2019) que edita la Universidad Nacional de La Plata publicaron un interesante informe sobre la relación empleo, salarios y educación en el sector SSI: «El sector argentino de software: desacoples entre empleo, salarios y educación».

    El sector SSI es el que más ha crecido desde la salida del modelo de la Convertibilidad hasta nuestros días. En esos años, que transcurren desde la salida de la megacrisis de 2002-2001 hasta el presente, se multiplicaron el número de empresas que se dedican a diversas actividades dentro del campo IT, aumentaron incesantemente las ventas locales y exportaciones y creció exponencialmente el empleo registrado en el sector. La Ley de Promoción de la Industria del Software, sancionada en 2004 y relanzada en 2009, así como políticas públicas educativas, de crédito y de fomento a la inversión sirvieron de base para el despegue de esta actividad.

    Argentina, junto con Brasil y Mexico, se perfila como uno de los grandes productores de software y proveedores de servicios basados en conocimiento (SBC) de toda Iberoamérica. Actualmente en nuestro país, se emplean más de 100 mil trabajadores en esta industria donde compiten más de 4000 empresas, mayoritariamente PyMEs nacionales.

    En la actualidad, no obstante la crisis económica y los problemas estructurales de las capacidades productivas instaladas en el país, que se traducen en despidos masivos en muchos rubros (especialmente los industriales) y una pérdida del poder adquisitivo de los salarios registrados que ronda el 20% en tres años, en el rubro SSI no se registran despidos masivos, quiebras de empresas ni son habituales los procesos preventivos de crisis.

    La brusca devaluación de 2018 (+120%) que licuó el «costo salarial» de las empresas no se tradujo en un boom (¿o lluvia?) de inversiones de empresas extranjeras en el sector IT, como especularon muchos. Tampoco fueron tan favorables los números expuestos por la Cámara de Empresas de Software y Servicios de la Información (CESSI) publicados en su último informe. La actividad SSI en la Argentina necesita dar un salto de escala

    A continuación exploraremos algunos datos reveladores contenidos en el informe de Rabosto y Zukerfeld.

    Un problema estructural para el desarrollo de la economía del conocimiento

    El derroche de optimismo en torno a la recientemente sancionada Ley de Economía del Conocimiento, el «talentismo» que se pregona desde la cámara empresaria SSI y el marketing que se hace de una actividad económica pujante esconden fallas y problemas que también necesitan ser revisados.

    Una sector pujante como el SSI que exporta servicios y productos con valor agregado -sin los costos logísticos barcos, aviones, camiones ni seguros-, que genera empleo registrado y oportunidades para pequeñas y medianas empresas no abunda en esta Argentina en estado crítico. Pero necesita «despegar», dar un salto de calidad para pasar a «jugar en primera». El estudio de Rabosto y Zukerfeld al que hace referencia esta entrada, señala uno de los puntos débiles de los pilares fundamentales sobre los que cimentar este salto de calidad de la industria IT local: la formación de los profesionales necesarios para puntalar el crecimiento.

    Son los datos, ni opiniones ni frases hechas, los que encienden las alarmas.

    Datos

    En poco más de una década (entre 2004 y 2017, aproximadamente) el sector SSI creció como ninguno en la Argentina. La cantidad de empresas registradas se multiplicó, las exportaciones de servicios y productos creció +773% (la informática argentina compite de cerca con rubros más consolidados como autopartes o vinos), disparando la facturación total +343% (el 45% de las ventas son al exterior) y creciendo en empleo +300% (actualmente supera los 120.000 empleados).

    Según se destaca en el estudio citado, desde las cámaras empresarias y sus voceros en la prensa, se ha señalado en reiteradas oportunidades que es «(…) la escasez de recursos humanos calificados (entendidos como graduados en carreras afines a la informática) constituía el principal obstáculo para una mayor expansión de este sector (…)». Sin embargo, los autores sostienen que la evidencia relevada en su trabajo demuestra el «caracter ideológico de tal postulado».

    A la hora de comparar los datos de empleos, estudiantes y graduados en el sector SSI que mientras crece y sigue creciendo la cantidad de empleados, la cantidad de egresados universitarios (y aún de estudiantes) es cada vez menor. Los autores explican que hasta fines de la década de 1990 «… las curvas de evolución de la cantidad de estudiantes de carreas informáticas y las del empleo en el sector SSI tenían pendientes paralelas.» No obstante, con el boom del empleo en el sector se dio de manera «… independiente de los estudiantes activos y egresados de carreras informáticas». Que haya una diferencia entre cantidad de empleados y egresados de carreras técnicas afines es lógico, no obstante, en los gráficos en el documento adjunto, puede verse que esa brecha es cada vez mayor.

    Según se revela en el informe de Rabosto y Zukerfeld (2019), el número de estudiantes universitarios que alcanzan el título de grado de carreras informáticas está estancado desde 2004 en torno al 4,5%. Respecto del total de egresados de todas las carreras se encuentra en retroceso, pasando de 4,5% a 2,7% (2016). A lo que agregan los investigadores que «… la tasa de graduados de carreras informáticas es sistemáticamente menor a la tasa de graduados del total de carreras».

    Polo Tecnológico en la Universidad Nacional de la Matanza - Unión Informática

    El Centro de Desarrollo en Tecnologías e Investigaciones (CeDIT) de la Universidad Nacional de la Matanza (UNLaM), inaugurado en 2017. Alberga 20 empresas y 400 alumnos haciendo «pasantías». El trabajo precario antenta contra el déficit estructural de la falta de profesionales egresados de carreras informáticas. No obstante, el rubro SSI crece año a año muy a pesar de la falta de profesionales.

    Los investigadores hechan luz sobre un dato que podría explicar uno de los por qué de tal problema en la graduación de personal técnico calificado necesario para el desarrollo de la actividad. Según revelan Rabosto y Zukerfeld en el informe citado, el problema reside en cuánto «rinde» en términos de mejoras salariales un título universitario en un empleo en la industria SSI. En lo que refiere a títulos de grado y posgrado, «(…) el sector SSI muestra los rendimientos salariales más bajos del conjunto de sectores laborales del país para cada escalón de logro educativo (…)». Fuera del nicho, mientras que en otros gremios un título universitario puede significar un incremento salarial promedio del 50%, en el rubro informático impacta sólo en un 18%. Con los títulos de posgrado, la diferencia es de +12% (en otros gremios) y 1% (en SSI). Por citar un ejemplo, los autores comparan con EEUU, donde un título de grado «(…) los títulos de grado otorgan en promedio un 60% de incremento del salario, frente a un 45% para el promedio del resto de los sectores».

    En el Convenio de Trabajo de Unión Informática se tiene en cuenta esta problemática y se estipula que las empresas reconozcan en esfuerzo de los estudiantes y académicos de carreras afines con adicionales a los salarios básicos. Se trata de un adicional del 8% sobre el salario básico para títulos de grado de carreras de cuatro años, o del 12% para carreras de cinco o más años. Si bien probablemente insuficiente al lado de los números promedios de otras actividades, es importante tener en cuenta que el único convenio de trabajo del rubro SSI -el concebido por Unión Informática- data de 2016. Otras actividades industriales, cuentan con Convenciones Colectivas desde la década de 1940.

    Para los autores, el salario es un elemento clave. Siendo que los sueldos que consiguen los profesionales informáticos son más altos fuera de la actividad -por ejemplo en bancos o industrias-, los investigadores concluyen que «(…) las empresas no parecen dispuestas a traducir su declamado interés por más trabajadores con título, en salarios suficientemente altractivos.

    16.3°) Adicional por Título de Grado:
    Se hará de pago efectivo al trabajador el reconocimiento de un adicional por Título de Grado, aplicable en tanto se requiera, y quedando a consideración de las partes cualquier discrepancia al respecto, para las carreras afines a Ingeniería y Sistemas, del (8%) ocho por ciento para títulos de 4 años y del (12%) doce por ciento para 5 o más años de grado, aplicable sobre el salario básico mensual. Será único requisito para otorgar el reconocimiento por título, que el empleado acredite ante la empresa, la presentación del título de grado certificado y el correspondiente analítico, conforme a la reglamentación dispuesta por el Ministerio de Educación de la Nación. El reconocimiento será consignado en el recibo de haberes del trabajador bajo el concepto de «Adicional por título» y es de carácter remunerativo.

    Convenio de Trabajo de Unión Informática

    Conclusiones

    ¿Dónde está el sujeto? En una actividad reconocida por ser la base de la economía del conocimiento, y donde el trabajo representa -a través de los salarios- el 62% promedio de la estructura de costos de las empresas (OPSSI, 2019), actores que debieran ser protagonistas de la actividad son sistemáticamente dejados de lado a la hora de discutir las políticas públicas que apuntalen el desarrollo de la informática argentina. En tal sentido académicos y trabajadores del sector SSI tienen mucho para aportar a la organización de la industria. No obstante, ambos actores, así como las PyMEs y emprendedores, estuvieron totalmente ausentes en la concepción, elaboración, tratamiento y final aprobación de la Ley de Economía del Conocimiento. Una desición política de quienes redactan leyes a medida de las grandes multinacionales y los unicornios.

    A modo de cierre Rabosto y Zukerfeld en el artículo citado recomiendan, como medios para saldar esta brecha entre empleo, salarios y formación, lineamientos para una política estratégica para el desarrollo, que apuntale el sector y permita ese tan mentado salto de escala.

    En primer lugar los investigadores sugieren dejar de pensar el sector desde premisas de la economía neoclásica, que sugieren que si aumenta la demanda de empleo informático y si no alcanza la oferta en el mercado laboral, los salarios subirán solos. Esto no se comprueba en la realidad. Sugieren impulsar desde la legislación aspectos salariales, cuestiones laborales, acompañar la sindicalización del sector SSI e impulsar un Convenio Colectivo de Trabajo.

    En segundo lugar, políticas públicas orientadas a la formación profesional, que contemplen «(…) las finciones que tienen tanto la educación formal (con o sin titulación), como la no formal e informal, de manera sistémica.» [N del R.: los autores refieren a las distintas formas de aprendizaje que utilizan los empleados en el sector para adquirir ‘el oficio’: cursos presenciales y virtuales, tutoriales online, autoaprendizaje, trabajo en equipo, capacitaciones de empresas]. La política de formación debería estar orientada según las necesidades productivas del país, y no ya determinadas «(…) en términos de producción de mercancías … y del alineamiento con las necesidades de procesos productivos exógenos.».

    Empleados informáticos en actividad - Unión Informática

    Desde las cámaras empresarias cada cierre de ejercicio se renueva el reclamo por la falta de profesionales formados y las miles de vacantes que quedan sin cubrir. No obstante, a la hora de establecer políticas para el sector, se pierde de vista que la tasa de egresados de carreras informáticas desciende año tras año. Un informe de investigadores del CONICET revela que faltan incentivos económicos reales para que los jóvenes terminen sus estudios.

    Por último, sugieren un punto en el que desde Unión Informática se viene haciendo hincapié desde hace tiempo: la falta de estadísticas propias del sector. Si bien desde CESSI se estiman en total unos 120.000 trabajadores del sector -cifra realista-, otras proyecciones estiman en el doble esta cantidad. Las estadísticas propias son fundamentales no sólo para saber cuántos son los informáticos, sino ṕara conocer el sector SSI en profundidad, en qué actividades incide, cuántas son las empresas, escalas, composición, salarios, problemáticas laborales y tantos otros datos fundamentales a la hora de tomar desiciones. Ante esta falencia que no es suplida por el exMinisterio de Trabajo, INDEC, consultoras privadas ni institutos univeristarios, es necesario un observatorio estadístico del sector, con financiamiento estatal y autonomía, sugieren los investigadores en su conclusión.

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