La disputa por el talento: la competencia con las off-shore en la industria informática

Durante las ultimas semanas desde cámaras empresarias dirigentes corporativos comenzaron una fuerte campaña, apoyada por los medios y periodistas afines, para instalar la discusión sobre la creciente tendencia entre trabajadores de IT: buscar contratos en dólares en el exterior. El impacto en las empresas.

Informe especial por Observatorio UI

La Nacion, Clarín, Infobae, sólo para nombrar algunos, en conjunto con las cámaras Argencon y CESSI (Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos), bajo un discurso unificado comentan con profunda preocupación y alerta lo «golpeada que se encuentra la industria del software nacional» a causa de un fenómeno que viene de larga data. Acusan principalmente la diferencia existente entre las cotizaciones de dólar oficial y las paralelas (blue) y reclaman una excepción bancaria para poder (según los empresarios) aumentar salarios y por lo tanto ser «más competitivos».

Si bien es cierto que es un problema que nos afecta tanto a trabajadores y trabajadoras como a las empresas, éstas publicaciones están enfocados únicamente desde la problemática de la representación empresaria (como sucede casi siempre en esos medios), pasando por alto las situaciones de empleados y empleados, y peor aún, no sólo los invisibiliza sino que contiene solapadas amenazas así como una mirada culpabilizadora.

Creemos que es necesario desde La Unión contestar a estos artículos y poner una mirada desde aquellos que hacemos el trabajo. Y sobre todo, aportar nuestra perspectiva bajo la premisa que no se puede aplicar fórmulas viejas a problemas nuevos.

¿Mercado laboral paralelo?

Argumentan que a la fuga de cerebros se agrega que muchos de los talentos libres operan en negro apalancados en “plataformas freelance” que proveen los instrumentos necesarios: la búsqueda de clientes, los medios de pago, los contratos, las ofertas y la intermediación en el pago de los servicios.

en Clarín (08/04/2021)

Es trabajo precario, no freelance

La persona que accede a un trabajo no formal en el extranjero no lo hace completamente libre de problemáticas.

Para empezar, los beneficios de la Ley de Contrato de Trabajo no se contemplan en esas negociaciones individuales. Los trabajos para el exterior suelen ser como contractors, sin ningún tipo de vínculo o responsabilidad de la parte contratante. Se carece de seguridad social total, como jubilación o seguro médico. A eso hay que agregarle que debe hacer un sinnúmero de malabares para poder ingresar el dinero al país y gastarlo sin que el fisco vigile esas cuentas y estigmatice como un delincuente. Una buena parte de ese salario se va en transporte y blanqueamiento y todo ello sin ninguna garantía.

Mañana, podés quedarte sin trabajo, sin indemnización, generando un gran riesgo para las personas trabajadoras que dependemos de ese trabajo para subsistir. Es casi una obviedad decirlo, pero al vivir en el país, quienes tienen un trabajo afuera, traen ese capital, para abonar sus cuentas, su comida, pagando el IVA y contribuyendo al sistema tributario, a diferencia del capital de ciertas empresas, que no sólo están favorecidas por leyes como el régimen de promoción de la Economía del Conocimiento, eximidas de impuestos y cuyas ganancias desconocemos donde quedan ancladas finalmente.

Sucede también para trabajadores y trabajadoras que están aislados, sin compañeros y colegas de trabajo, sin capacidad de organizarse o exigir el más mínimo cambio. Muchos eligen mantenerse en las empresas nacionales por estos temas incluso cuando no les convenga el sueldo.

¿Pero cómo se llega al freelance? Hay muchos informáticos que eligen ésta metodología debido a la falta de consideración y valoración al conocimiento que ponen en sus tareas, tener más libertad en materia de horarios y formas de llevar a cabo cada trabajo y la ausencia de planes de carrera serios y asibles. Digámoslo: la puerta de entrada al mundo freelancer es hacer unos pesos extra. Es a medida que un informático suma trabajos e ingresos de forma freelance, y éstos empatan o superan los ingresos o expectativas del trabajo formal, que se concreta la migración. Ésto, en los departamentos de recursos humanos de las empresas agremiadas en Argencon o CESSI, se sabe: se nota en el rendimiento de los trabajadores que hacen doble jornada.

Mercado laboral paralelo, II

Desde Argencon señalan que muchos profesionales "prefieren salir del mercado laboral regulado", para evitar las normas sobre ingreso de divisas que disminuyen sensiblemente el valor neto de lo facturado en dólares.

en Perfil (08/04/2021)

El salto tecnologico forzado por la pandemia siempre estuvo allí, sólo que no lo quisieron aplicar

En sistemas el trabajo remoto hace rato que es un estándar. Antes era sólo un beneficio de pocos días, ahora es lo cotidiano. Pero ya sólo el hecho que muchas empresas migraron a la nube y las aplicaciones como servicio (SaaS) el hecho de compartir una oficina era puramente decorativo. Entendemos que se basaba más en una situación de control y regulación de quienes trabajan, pero ya hace rato podría haber sido aplicado.

La situación de estos últimos años no sólo aceleró ese proceso (o más bien lo forzó, aunque ciertas empresas hayan sido reticentes) sino que también impidió el transito libre de trabajadores (migraciones), haciendo que las empresas extranjeras necesiten contratar directamente trabajadores remotos (un fenómeno que venía en crecimiento incluso antes del 2020). Lo que intentamos decir con esto es que el trabajo remoto es un hecho, no una imposición, no es algo circustancial por las problemáticas en salud de estos años y las empresas deben aprender a convivir con esa nueva realidad. La ley de teletrabajo 27.555 no es controversial, es parte de tener condiciones dignas de trabajo.

El juego de ajustar salarios a la baja y recortar beneficios a los trabajadores y cargar las culpas de la falta de competitividad afuera pidiendo más regulaciones y menos impuestos al Estado, ya no cierra.

La rotación tiene un terrible secreto: La empresa saca redito de la formación inherente del rubro, para no actualizar los sueldos (seniority)

Sistemas, o IT, es un rubro en constante mutación. Cada vez más y más trabajos necesitan algun tipo de formacion tecnológica sino que además estas tecnologías y metodologías cambian constantemente a velocidades que es dificil mantener el ritmo.

La formacion de los y las trabajadoras del rubro esta sostenido por una red de conocimiento libre y apoyo mutuo del cual las empresas depredan para luego vender o privatizar ese conocimiento.

Un claro ejemplo es la insistente presencia, la subvención de las empresas en eventos del rubro, incluso impulsando sus propias propuestas y promocionando su software. Los eventos de formación se han convertido en una fiesta de reclutamiento.

Las empresas no forman trabajadores, los trabajadores se forman entre ellos. Como mucho las empresas, permiten o favorecen ese intercambio pero poco o nada pueden estas hacer para formar a sus trabajadores.

El ciclo de un trabajador en una empresa informática, o sea desde que es contratado hasta que se va a otra empresa, suele ser de 2 años, que es exactamente el tiempo que tarda en «cambiar de seniority» o sea que se ha empezado a formar en una tecnología y luego de dos años se ha especializado en ella. Puede, de esta manera, exigir un mejor salario. Las empresas pocas o casi nunca reconocen este progreso y fuerzan a los trabajadores a rotar en pos de una mejora salarial. Parte del negocio de las empresas es justamente explotar ese proceso de autoformación pagando menos del seniority que el empleado tiene. Postergando la recategorización y abusando del miedo al cambio y todos los problemas que conlleva cambiar constantemente de trabajo, además de reducir sus gastos patronales al reducir tiempo de vacaciones que debe otorgar, ya que nadie queda lo suficiente para obtener 3 semanas de vacaciones.

Ésto está estipulado en el Convenio de Trabajo de Unión Informática, pero hace formalizarlo para que éste reconocimiento no esté sujeto a la discrecionalidad de un gerente o PM. Hacen falta reglas claras que den previsibilidad y motiven a los empleados y talentos, que se forman con el tiempo, dedicación y esfuerzo propios, pero también empresarios, a que continúen sus carreras en las mismas organizaciones.

Cuando los empresarios se quejan de que ellos formaron al trabajador, en verdad quieren decir que no pueden explotar la curva de aprendizaje de los empleados.

A todo esto hay que agregarle que no todo el mundo puede hablar fluidamente 2 idiomas como para poder trabajar directamente para el extranjero, aún se requieren las empresas nacionales para toda esa gente que no tiene acceso o interés en los idiomas. Se convierte así también en un tema de acceso: conocer la tecnología, idiomas, poder gestionar la burocracia que implica trabajar para afuera, animarse al cambio que implica y quedar prácticamente sin derechos laborales.

Mercado laboral paralelo, III

Argencon da en la clave. El problema ahora es que estas locaciones de servicios se hacen mayoritariamente "en negro" creando una fuerte asimetría respecto del trabajo regulado. ¿Entonces hacen falta regulaciones?

en IproUp (09/04/2021)

¿Dónde hay un dólar?

Muchas empresas de informática cotizan las horas de trabajo para la exportación de servicios en moneda dura. Aún para el mercado local los servicios se cobran casi tanto como para una empresa de afuera. Para el caso es el mismo trabajo porque son los mismos trabajadores. La hora de software commodity, o el “sojware”, que definió en un arrebato de creatividad el expresidente de CESSI Aníbal Carmona, comparando las líneas de código con los porotos de soja RR.

Una empresa puede cobrar por el trabajo de un ingeniero en software entre US$ 5 y 10 mil por mes, pagandole a este menos de US$ 1.000. Si bien es cierto que hay gastos de gestión, tal y como declaran las cámaras empresarias en sus propios informes, el mayor porcentaje de gastos que tienen son salarios y el resto, es ganancia pura.

Ésto lo saben todos en la industria IT, en Argencon y CESSI. Pero lo saben sobre todo los profesionales que ganan en pesos y buscan dar ese salto de calidad por fuera de las empresas que hoy hacen públicas sus quejas ante las plataformas de trabajos freelance, que pagan en dólares.

Éstos trabajadores buscan oportunidades e ingresos por fuera del sistema formal, pero sobre todo buscan la diferencia en las divisas que las ansias de ganancias siderales de las big tech locales les niegan. Más allá de las diferencias en los tipos de cambio y las oportunidades dentro o fuera de nuestro país, las empresas exportan –según su propio léxico– talento, ni más ni menos que el conocimiento y profesionalismo, pero también técnica y maña, de los trabajadores argentinos.

Los reclamos ahora soberanistas al Estado, de mayores controles, se dan de bruces con el speech ya gastado del mérito individual y el talento descoyante de jóvenes emprendedores que comparten el mito de origen del garaje y hacen el camino cuesta arriba hasta cotizar en los mercados de valores, todo sin la mano visible del Estado: educación pública, leyes de promoción y fomento, financiamiento y políticas públicas.

No sólo se fugan talentos al mercado laboral paralelo, se fugan hacia otras empresas en otras actividades que también demandan programadores, técnicos y desarrolladores de los más diversos perfiles, porque la transformación digital avanza transformando todas las ramas: los bancos digitales y las fintech, el retail con el ecommerce, los medios de comunicación tradicionales a plataformas transmedia, las industrias en la transformación 4.0 ya son data-factories que incluyen sensores, robots e impresión 3D, así como la administración pública demanda analistas de datos para hacer más eficientes los programas sociales y políticas públicas. Los informáticos que abandonan la informática, de eso tampoco se habla.

Éste mercado desregulado en el que vale todo, y que ya no le sirve a las grandes empresas tecnológicas que reclaman regulaciones, las primeras en perder son las PyMEs nacionales. Los emprendedores que «la reman» no llegan a publicar sus quejas en los grandes medios, pero que son realmente las formadoras de recursos humanos, que al final del día, absorben las grandes y multinacionales.

¿Dónde hay un mango? cantaba Tita Merello en la década del 30. La encuesta de salarios que publica Sysarmy todos los años muestra una caída constante en los salarios en dólares de las personas empleadas de IT en los últimos años. Hacen falta nuevas reglas para frenar la sangría.

Mercado laboral paralelo, IV

Ahora piden regulaciones. Argencon llora ante el Ministerio de Desarrollo Productivo por una "ley freelancers" para regular el trabajo off-shore.

en IproUp (03/05/2021)

En resumen

Se distribuye mejor el dinero.

Las personas tienen gastos de vida, comida, vivienda, abrigo. El salario es para sobrevivir. No es de extrañar que en la cámara de de la industria se les escape este concepto y piensen que el dinero que se le paga en el extranjero queda «afuera del sistema económico».

Lejos está esa afirmación de la realidad. En todo caso ese dinero es mejor distribuido y se gasta en consumo en vez de ir a para a cuentas off shore en guaridas fiscales.

Pensar una solución para el trabajador en vez de para el empresario.

En los artículos publicados (y pautados) por las cámaras, los CEOs de las grandes empresas se rasgan las vestiduras con que la industria está decayendo. Piden persecución y controles. Más beneficios, mayores regulaciones y mayor capacidad de aprovechar los réditos de una mano de obra calificada que no están dispuestos a pagar.

Tal vez lo que no dicen es que desconocen como retener de la mejor forma sus talentos, o peor, la conocen pero antes que conceder derechos, mejoras salariales, mejores condiciones de trabajo, con estabilidad y previsibilidad darán sólo los beneficios que les permitan también a ellos tener un rédito.

Desde Unión Informática creemos que lo que es necesario es favorecer al trabajador para tener las mejores condiciones laborales. Darle un contexto de protección, hacerle las cosas más faciles y sobre todo no perseguirlo y excluirlo del sistema. Desde ya que no queremos que nuestros informáticos dediquen sus conocimientos y talento a fines económicos que no benefician a la actividad y al conjunto de la sociedad en nuestra economía. Es por ésto que debemos ser parte de la discusión, porque éste problema es, ni más ni menos, que un problema de trabajo, y hay que encararlo desde la perspectiva del trabajo.

Reflexiones finales

El trabajo remoto llegó para quedarse. La capacidad de trabajar sin migrar es un fenómeno mundial que no puede ser revertido. Tanto los gobiernos como las empresas que publican sus quejas en diarios y portales deben adaptarse a esos cambios, competir con ellos, ofreciendo mejores condiciones a los trabajadores.

Si una persona prefiere un trabajo precarizado en el exterior a las garantías del trabajo registrado, seguridad social y cobertura de salud y demás derechos laborales consagrados, lo hace porque la codicia del empresariado y la ineficiencia del Estado lo ha empujado a ello.

Podríamos pensar miles de alternativas de mantener los talentos en vez de estigmatizarlos. Reconocer el seniority, repartir acciones y dividendos (como lo hacen miles de empresas informáticas), recortar ganancias de unos pocos, fomentar la gestión de empresas cooperativas tecnológicas, fortalecer el salario emocional y dejar de perseguir cual caza de brujas aquellos que, en definitiva, sólo buscan mejorar su situación laboral en una industria voraz a través de la acción gremial y la herramienta sindical.

Por nuestro lado necesitamos organizaciones colectivas que nos vinculen y poder tener una voz en frente de esta nueva situación ya que carecemos de ella tanto en nuestros lugares de trabajo como en los medios nacionales.

Las empresas tienen que abandonar las evasivas respecto al reconocimiento a Unión Informática. Ejercemos una representación real en la actividad, la única entidad compuesta íntegramente por informáticos y conocemos la actividad de punta a punta, mirada desde el trabajo. Somos tenidos en cuenta a la hora de discutir leyes que afectan al trabajo informático en el Congreso de la Nación, en eventos empresarios donde se tiene en cuenta la perspectiva laboral a la hora de discutir el desarrollo, en Secretarías y Ministerios donde se definen políticas públicas, los profesionales más especializados y en ámbitos académicos que reconocen la representatividad de Unión Informática como interlocutores con los trabajadores IT. Tenemos que trabajar juntos. También con Argencon y CESSI.

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