Un enero con altas temperaturas marcó el inicio de un 2014 que se avisora caliente. Parece que el clima político y sindical seguirá en esa tendencia en lo que sigue del año.

Panorama político nacional

El 2014 comenzó con un nuevo panorama político. Los cambios de gabinete de fines de 2013 expresan un cambio en las relaciones de fuerza hacia adentro del gobierno nacional, que ante los flagrantes problemas económicos y políticos internos, exigen soluciones prontas. Es decir, es ahora un nuevo grupo el que gana peso hacia dentro del gobierno nacional: Capitanich, Kiciloff, Fábrega expresan a los sectores productivos y desarrollistas de la ecomía local (léase UIA, CAME, ABAPRA, Techint, etc) que necesitan estabilizar la economía para recuperar su copetitividad y liderazgo. Este nuevo gabinete conómico liderado por Kiciloff, es de perfil proteccionista y estatista (keynesiano), y pretenderá salir de la crisis por medio de la transformación de la estructura productiva del país.

Jorge Milton Capitanich, el nuevo jefe de ministros. Gobernador del Chaco y hombre fuerte del PJ del interior. En conferencias de prensa diarias, pone la cara y el cuerpo a esta nueva etapa del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Jorge Milton Capitanich, el nuevo jefe de ministros. Gobernador del Chaco y hombre fuerte del PJ del interior. En conferencias de prensa diarias, pone la cara y el cuerpo a esta nueva etapa del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

La asunción del Papa Francisco y su influencia en el mapa político local y mundial, es un capítulo aparte.

Si un nuevo grupo se impone, es porque se ha desplazado a otro. En este coup de main, los que pierden terreno son los actores liagados al sector financiero y al progresismo, Abal Medina, Lorenzino, Boudou (que sigue en el cargo, pero con menor exposición pública). También se rumoreó, en su momento, el desplazamiento de otro personaje de esta línea, el canciller Héctor Timerman.

En síntesis, la disputa política hacia dentro del gobierno tiene otra cara: volvió el Partido Justicialista, en vías de unificación y con todo su peso histórico y territorial – gobernadores, intendentes, punteros, militantes barriales –, aliado a los sectores productivos y desarrollistas del capital local, que ya lo necesitaban. Y se desplazó a los sectores financieros globalistas que habían marcado agenda a partir de 2011.

Es hora de volver a hacer poítica. Volvió el PJ y se corrió a La Cámpora y su ‘militancia ministerial‘, marcando acaso el fracaso de Unidos y Organizados. Ya no es cuestión de bancar el proyecto como cantan los militantes jóvenes de la agrupación kirchnerista, sino de corregir sus déficits y problemas.

Panorama económico nacional

Estos cambios dentro del gobierno son, principalmente, para enfrentar los problemas económicos del último lustro, que siguen profundizándose y complejizándose. Inflación alta – como resultado principalmente de la puja distributiva capital-trabajo –, balanza comercial deficitaria, problemas cambiarios, pérdida de reservas, una política de subsidios mal dirigida, una creciente restricción externa por falta de dólares, altos niveles de extranjerización y concentración de la economía, falta de inversión para el desarrollo, el empleo estancado, salarios que – en el mejor de los casos – llegan a empatar con la inflación y alto porcentaje de trabajadores en negro – un 35% de trabajadores que no tienen ni paritarias ni menos trabajo estable –.

Axel Kicillof, Ministro de Economía de la Nación. Economista, de formación keynessiana y perfil estatista, lejos del progresismo financiero. Nuevos aires a la economía local.
Axel Kicillof, Ministro de Economía de la Nación. Economista, de formación keynessiana y perfil estatista, lejos del progresismo financiero. Nuevos aires a la economía local.

La UIA también hace política. El 2014 encuentra un empresariado unido y organizado bajo la conducción de la UIA, con un programa desarrollista, que apuesta al mercado interno y a la inversión y desarrollo, porque ya no le queda otra. de acuerdo en que, para mentener la rentabilidad de sus negocios y poder dar un salto de escala de productiva, con más producción y más puestos de trabajo, hay que ajustar. Tanto las paritarias como la política de subsidios a la energía o transporte – sumada a la emisión moentaria – son, según las cámaras empresarias, los principales causantes de la inflación y los descalabros económicos en este país. Lejos de ver la inflación como propio de la puja distributiva capital-trabajo, en procesos de expansión del mercado interno y transformación de la estructura productiva, en que ellos se vieron muy beneficiados en la última década. Que haya paritarias libres como mecanismo de distribución de la riqueza, y que haya salarios altos, con trabajadores con mayor poder adquisitivo, son condiciones fundamentales para que haya un mercado interno vigoroso en que las empresas locales puedan vender sus productos.

Si se cortan las paritarias (o no llegan a empatar con la inflación) y se quitan los subsidios a la luz, el gas y el transporte público, los trabajadores – es decir, la gran mayoría de los ciudadanos de esta nación – van a ver reducido bruscamente su poder adquisitivo. Ahora bien, ¿piensa en esto el empresariado local? ¿a quién venderán los industriales argentinos sus autos, heladeras, textiles, etc?

Panorama sindical

Repasando las noticias ligadas al sindicalismo de los últimos meses de 2013 y principios de 2014, y sin incursionar en el conflicto policial y el debate pendiente de la sindicalización de las fuerzas de seguridad, se nota que es una constante la mención a “la unidad del movimiento obrero”. Pero ¿qué es la unidad del movimiento obrero? ¿en qué consiste?.

Ante la tendencia de los últimos años de dividir radicalmente la política en oficialismo u oposición, sin dar lugar a grises, críticas o disensiones, el sindicalismo también mordió el anzuelo. Después de las elecciones de 2011 ya nada fue lo mismo. Lejos de aquel acto multitudinario en la Av. 9 de Julio, en que toda la CGT, con Hugo Moyano como principal orador, llamó a votar por Cristina en los comicios de ese año, el movimiento obrero y sus referentes no volvieron a tener cabida en la política nacional. Ante el ninguneo de las autoridades nacionales a los reclamos de los trabajadores (suba del mínimo no imponible, la pelea contra el trabajo en negro, aumento de las jubilaciones y del salario mínimo, vital y móvil), y pese al apoyo fundamental de este sector de la sociedad para el abrumador triunfo del FpV en las elecciones presidenciales, se produjo la obvia ruptura política.

Se estima que cerca de 400 mil fueron los asistentes al acto por el Día del Trabajador de 2011, en que Hugo Moyano llamó a los trabajadores a votar por Cristina. Pese al apoyo fundamental recibido de parte del movimiento obrero, y, gracias a esto, ganar las elecciones del mismo año, los reclamos de la clase obrera ya no tendrían cabida en la Casa Rosada.
Se estima que cerca de 400 mil fueron los asistentes al acto por el Día del Trabajador de 2011, en que Hugo Moyano llamó a los trabajadores a votar por Cristina. Pese al apoyo fundamental recibido de parte del movimiento obrero, y, gracias a esto, ganar las elecciones del mismo año, los reclamos de la clase obrera ya no tendrían cabida en la Casa Rosada.

No obstante la escisión, un puñado de dirigentes sindicales optó por quedar bajo el ala del gobierno nacional y fue así que se partió el Movimiento Obrero Organizado. Los sindicatos oficialistas, liderados por el metalúrgico Antonio Caló, pasaron a estar sentados junto a representantes del ejecutivo y del empresariado en mesas de negociación tripartitas, en que “los titulares”, según palabras de la presidente, discutieron el modelo de país durante 2013. Estas discusiones quedaron en la nada. No obstante esta apertura al diálogo, de poco le ha servido a estos sindicatos oficialistas mantener su sumisión al Ejecutivo. No son pocas las quejas por parte de los líderes de varios de estos sindicatos, que expresan la posición de las bases, y que coinciden plenamente con los reclamos de la CGT que conduce Hugo Moyano.

La experiencia, y la historia, demuestran que cuando diez personas tienen un reclamo común, será mucho más viable su solución si lo encaran en conjunto, que si cada uno por separado pretende negociar una salida. Y esto los dirigentes sindicales lo tienen muy en claro. Con el movimiento obrero dividido en al menos cinco centrales[1], los reclamos y necesidades de los trabajadores de nuestro país pierde fuerza y se licúan en la agenda política nacional. Sus problemas están cada vez más lejos de solucionarse y pierden posiciones en la lista de pendientes urgentes a resolver.

Respecto de la unidad sindical, Juan Carlos Schmid, secretario general del sindicato de Dragado y Balizamiento y aliado a Hugo Moyano, afirmó en una entrevista al sitio La Política Online que ‘Que haya cinco expresiones no le conviene a nadie y no le conviene a la estabilidad del país. Los trabajadores quieren que estemos unidos para hacer valer los reclamos.‘.

Es ante este panorama, que en los últimos días Hugo Moyano y Luis Barrionuevo (dirigente gastronómico que conduce otra fracción de sindicatos llamada CGT Azul y Blanca) llamaron a un plenario para el 20 de enero en la ciudad de Mar del Plata, con miras a discutir una agenda de puntos en común, y la unificación de, al menos, estas dos porciones del movimiento obrero. Para esta cumbre hicieron también extensiva la invitación al sector que conduce Antonio Caló, así como a otros dirigentes de peso del peronismo, como Daniel Scioli, Sergio Massa y José Manuel de la Sota.

La Unión Industrial Argentina (UIA) tiene cada vez más peso en la política nacional. Héctor Méndez, empresario industrial del plástico, pretende un techo de 18% a las paritarias de 2014. En esta línea, ya se han puesto de acuerdo otrs gremios patronales y sería avalado por el MTEySS.
La Unión Industrial Argentina (UIA) tiene cada vez más peso en la política nacional. Héctor Méndez, empresario industrial del plástico, pretende un techo de 18% a las paritarias de 2014. En esta línea, ya se han puesto de acuerdo otrs gremios patronales y sería avalado por el MTEySS.

La crisis que trajo aparejada la fractura del sindicalismo en nuestro país crece y ya se hace imposible ocultarla para los sectores que quedaron del bando oficialista. Dirigentes que creyeron tener lugar a sus reclamos quedándose con los pies en el plato, pasado el tiempo cayeron en la cuenta de su error y hacen oir su desencanto y enojo al sólo encontrar oídos sordos en la Rosada.

Haber subordinado la cuestión sindical a la política, dentro de un espectro político en que los movimientos sindicales o sociales tienen cada vez menos cabida fue acaso su mayor error.

Fue recientemente que Roberto Fernández (titular de la UTA, aún en la CGT Balcarce) lanzó durísimas crítcas al gobierno nacional en una entrevista en Radio Mitre. ‘Si cada uno pide lo que tiene que pedir, 25, 30 o 40 por ciento, el Gobierno no va a poder manejar la política económica del país. Hay que sentarse en una mesa con el gobierno y los empresarios y hacer un acuerdo‘, aseguró Fernández, y para esto es central la unidad del sindicalismo. ‘Hay cinco centrales obreras y el Gobierno no escucha a ninguna‘, se quejó el dirigente.

Por otro lado, el Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social Carlos Tomada, el Jefe de Gabiniete Jorge Capitanich, y el titular de la UIA Héctor Méndez, sostuvieron, según viene trascendiendo en diversos medios, que pretenden poner un techo a las paritarias 2014 en 18%. Esta cifra choca rotundamente con las pretensiones de los sindicatos, que, en líneas generales – y más oficialistas o más opositores – reclaman todo acuerdos salariales entre el 25 y 40%.

Con un movimiento obrero en vías de unificacón y dispuesto a llevar su reclamo a la calle, por un lado, y un gobierno que pretende poner un tope de ajuste sobre los salarios de los trabajadores, se avizora un 2014, al menos, complicado.

En La Matanza se dio un primer paso

El pasado 12 de diciembre, en la localidad bonaerense de San Justo, se selebró un congreso normalizador de la CGT Regional de La Matanza. El objetivo de la reunión era, ni más ni menos, que pautar la unidad de las distintas fracciones del sindicalismo, y convocar a elecciones para normalizar la regional con una lista de unidad para marzo. Estuvieron presentes en la reunión represetantes del sindicalismo oficialista, como Carlos ‘el ruso’ Gdansky (dirigente histórico de la UOM local, hoy día diputado por el FpV) y del opositor, como Luis Velázques (representante del sindicato de Camioneros) y Ernesto Ludueña (de SEOCA, cuyo lider Julio Ledesma está alineado hoy día con Sergio Massa). Junto a estos tres dirigentes, se econtraron, además de metalúrgicos, camioneros y empleados de comercio, representantes de más de 46 sindicatos, entre ellos peajes, jerárquicos de comercio, canillitas, remiseros, docentes e informáticos, entre otros.

El hitórico dirigente metalúrgico Carlos 'el Ruso' Gdansky. De concretarse la lista de unidad de la CGT Matanza, podría ser la piedra fundamental de la unidad a nivel nacional.
El hitórico dirigente metalúrgico Carlos ‘el Ruso’ Gdansky. De concretarse la lista de unidad de la CGT Matanza, podría ser la piedra fundamental de la unidad a nivel nacional.

Del encuentro surgió un documento que llevó la firma de todos los presentes. ‘El cambio reclama la unidad nacional y el diálogo con todos los sectores, sin sectarismo odiosos o revanchismos …‘, reza el documento, y sigue ‘… debemos encabezar todos los reclamos que los trabajadores realicen, siendo artífices de las soluciones y no instrumentos mudos de ambiciones ajenas …‘.

Según palabras del propio Gdasnky al diario El 1: ‘No hay una definición todavía, porque hay una mesa que se armó de consenso. Nos hemos puesto de acuerdo en hacer participar a todos los sindicatos en esto, porque justamente se quiere llegar a una lista de unidad.‘. En la misma sintonía que Gdansky, Darío Butera, dirigente ferroviario de La Matanza y flamante consejal del PJ mantancero, afirmó en una entrevista a un medio local que ‘… hay un compromiso de todos los compañeros referentes y secretarios generales de los sindicatos con representación en el distrito, para que haya una lista de unidad como esperan todos los trabajadores‘ y añadió que ese mensaje de unidad ‘no solo lo daremos hacia adentro, sino también hacia afuera de La Matanza, para que sirva como ejemplo hacia la conducción nacional‘.

Además del documento, también se fijó fecha para el plenario preparatorio de la lista de unidad, que será el 24 de febrero, y las elecciones de nuevas autoridades de la CGT regional se celebrarán el 14 de marzo.

Hacia la unidad del Movimiento Obrero

Así como los empresarios están aglutinados en sus gremios (cámaras empresarias de la construcción, metalúrgica, transporte, informática, construcción, textiles), donde discuten sus problemáticas comunes y exijen en conjunto al Estado y al gobierno soluciones y políticas que les son favorables, los trabajadores también tienen ese derecho. Y, hoy día, esa responsabilidad.

El empresariado unido logró grandes avances sobre los derechos de los trabajadores, acaso la nueva Ley de ART celebrada por la UIA y José Ignacio De Mendiguren (‘el vasquito‘ como lo llamaba cariñosamente la presidente, es hoy diputado por el espacio que lidera Sergio Massa) como ‘una ley que hacía mucho que esperábamos‘, es sin dudas un ejémplo de ello. Una ley que, lejos de enfocarse en la prevención de los accidentes y enfermedades de trabajo, acentúa la especulación financiera de las prepagas y las empresas de seguro sobre la salud de los empleados. Facundo Moyano, diputado y secretario general de SUTPA, la tildó como ‘un engendro de la UIA‘.

La labor parlamentaria del diputado Moyano es de claro corte sindical y gremial. Orientada a mejorar las condiciones de trabajo y tenero una distribución de la riqueza más equitativa entre el capital y el trabajo. Pese a sus esfuerzo, muchas veces sus compañeros de bancada no apoyaron sus proyectos. De ahí, gran parte de la explicación de su ruptura con el FpV.
La labor parlamentaria del diputado Moyano es de claro corte sindical y gremial. Orientada a mejorar las condiciones de trabajo y tenero una distribución de la riqueza más equitativa entre el capital y el trabajo. Pese a sus esfuerzo, muchas veces sus compañeros de bancada no apoyaron sus proyectos. De ahí, gran parte de la explicación de su ruptura con el FpV.

En la otra vereda, los reclamos de los trabajadores no encontraron quorum en el Congreso Nacional. Y los diputados de extracción sindical, como Facundo Moyano u Omar Plaini se encontron remando en dulce de leche. Pese a los esfuerzos del diputado Moyano, de avanzar con proyectos beneficiosos para la clase trabajadora como ser una ley contra la precarización laboral, sobre el impuesto a las ganancias, relativos al mercado inmobiliario y los alquileres o la democratización de los sindicatos.

Fue precisamente, la fragmentación del movimiento obrero, la que le quitó fuerza a este tipo de leyes en la pulseada con los sectores empresarios. Porque, así como los diputados Plaini y Moyano provienen del sindicalismo y están alineados con la CGT opositora, tienen un origen común diputados como Gdansky, pero alineados con la CGT oficialista, o De Gennaro, de la CTA opositora.

Al comenzar esta nota se hacía mención a que los sindicalistas tienen muy en claro, y probablemente más en claro que cualquier otro sujeto político y social que disputa en el escenario de poder nacional, que la unión hace la fuerza. Que no hay oídos sordos para cien voces reclamando ser escuchadas. Dirigentes de larga trayectoria y coherencia como el camionero, oriundo de Mar del Plata, saben hacer oír sus reclamos, saben negociar y saben dialogar. No hace falta repasar sus logros al frente del sindicato de camioneros, ni su historia en el sindicalismo argentino. Todo el mundo sabe en qué condiciones trabajan y qué salarios perciben los trabajadores de esa rama.

En base a reclamos comunes tanto Moyano como Barrionuevo buscan la unidad del movimiento obrero. Empezar a juntarse a partir de una agenda conjunta probablemente sea la mejor manera de afianzar y apuntalar la tan mentada unidad sindical. Ambos dirigentes son peronistas de pura cepa, y tienen en claro que una cosa es unirse y otra amontonarse. Y el amontonamiento no funciona. La unión con proyecto – las más de las veces –, si. Los puntos en contacto entre el camionero y el gastronómico son variados, pero van desde los salarios y paritarias, inseguridad, precios de los alimentos, aumentos del mínimo vital y móvil, costo de vida y demás temas que afectan al día a día del trabajador promedio en la argentina.

Que el plenario de Mar del Plata se realize en enero de 2014 no sólo que no es casualidad, sino que, además, es necesario. Ante los intentos fallidos de pasar a la políca en las últimas elecciones, los dirigentes sindicales comprendieron que había que volver a las bases, volver al origen. Acaso su Mar del Plata natal, ciudad que lo vio crecer como referente del sindicalismo local, sea un símbolo de esa vuelta a construir desde abajo. Lo que no implica – jamás – un borrón y cuenta nueva.

Está más que claro que el 2013 terminó convulsionado y que el 2014 se viene movido. Es por esto que se hace imperiosa la necesidad de diálogo. ‘Cuando la economía no funciona, no funciona nada. Por eso hemos iniciado esto, para pensar cómo encaramos el futuro. Creo que, como los empresarios y muchos sectores de la sociedad, acá hay que lograr un acuerdo social que nos permita salir de todo esto‘, señaló Moyano.

De la reunión tiene que emerger, lejos de un amontonamiento, un programa propio del campo del trabajo. Una propuesta digna de debatir de cara a la sociedad. La unidad y el proyecto propio permitirá al sindicalismo argentino plantarse en la escena política de otra manera. Con otras herramientas para discutir su visión, sus valores y su propuesta. Lejos de una política que lo somete y relega a furgón de cola, o cuanto más, fuerza de choque. El Movimiento Obrero Organizado tiene con que y tiene en su historia hitos gloriosos. Pero que lejos han quedado.

Lejos – a años luz de distancia – de los programas de La Falda y Huerta Grande, la reunión en Mar del Plata, si confluyen todas las CGT, y todas las expresiones del sindicalismo local – lo nuevo y lo viejo – puede llegar a ser probablemente la piedra fundamental de la unidad y del programa. Lo necesitan los trabajadores, y como dijo Schmid, lo necesita también el país para su estabilidad.

Alguna vez el Gral. Perón dijo que ‘el 2000 nos encontrará unidos o dominados‘. Así estamos a 2014. La unión hace la fuerza. Y a esta altura del partido, es más que necesaria.

Notas:

[1] Las cinco centrales serían: CGT Azopardo, liderada por Hugo Moyano; CGT Balcarce, liderada por Antonio Caló, y CGT Azul y Blanca, por Luis Barrionuevo. Por otro lado están la CTA oficialista, con Hugo Yasky a la cabeza, y la CTA opositora, con Pablo Micheli. A esto habría que sumar sindicatos conducidos por expresiones de la izquierda, como por ejemplo SITRAIC en la construcción o la comisión interna de Kraft, que juegan por fuera de esta lógica.

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