Opinión: El sindicalismo en la industria informática

El sindicalismo en Argentina es, no por nada, visto desde hace tiempo con ojos de desconfianza. Ignacio González Lonzieme, Secretario Gremial de la Unión Informática, expone su opinión acerca de las causas que llevan al cuestionamiento de la actividad sindical y explica qué hace la Unión para desprenderse del estigma. ¿Qué motivos generan la necesidad de una organización que defienda al informático?


Ignacio Hernán González Lonzieme

Ignacio Hernán González Lonzieme

El Secretario Gremial es el encargado de contactarse con los informáticos que desean iniciar actividades sindicales dentro de empresas donde aún no hay delegados de la Unión Informática. Debe supervisar la organización gremial interna, asistiendo y acompañando a los delegados y afiliados del sindicato, recopilando información de las condiciones de trabajo en cada empresa, y peticionando de acuerdo a las necesidades particulares y colectivas de los empleados.

¿Por qué crees que se necesita un sindicato en el rubro informático?

Te cuento mi experiencia: trabajo en IBM hace cinco años. Entré en el Command Center, después pasé por e-Business, Patch Management y finalmente Reválida de Privilegios. En su momento me ofrecieron ser el focal de monitoreo del turno mañana. Para mí en ese momento, trabajar en IBM era trabajar como en la NASA. Entré, me leí todos los protocolos, conocía toda la cadena de escalamiento, etc. La cuestión es que asumí ese cargo y lo desempeñe 15 días, y ahí empecé a pensar que estaba asumiendo toda la responsabilidad de cualquier problema que hubiere, sin la categoría, sin un aumento de salario. Un día se cae la red entera de Telefónica, y ahí pensé, “¿voy a ser responsable de todo esto por nada?”.

Cuando era chico acompañaba a mi viejo, que hacía Derecho Laboral, a Tribunales. Entonces le preguntaba cosas y siempre estuve muy empapado de la cuestión legalista. Por lo cual ya de entrada vine con la idea de qué es la Ley de Contrato de Trabajo, por ejemplo. Cuando estábamos en el Command Center había muchas injusticias, de hacerte trabajar feriados, de no pagar las horas extra como corresponde, cosas así.

Ese fue el disparador. Ya éramos varios allá por 2009 y era jugado hablar de esas cosas. Había una sensación de que se corría mucho peligro. Decían que si vos mandabas un e-mail hablando del sindicato, al otro día te llegaba el telegrama de despido. A pesar de eso, seguimos avanzando.

Y hay muchas cuestiones dando vuelta que generan la necesidad de un colectivo, una organización de empleados trabajando para y por los empleados. Fundamentalmente porque al informático se le debe respeto. El aporte que le hace a la sociedad el informático es muy importante. Si se cae un sistema de Telefónica o una terminal en un pozo petrolero o un servicio como Pago Fácil, o lo que sea. Cuando dicen ‘si para la informática, para todo’, es así, es real. El informático está, muy frecuentemente, mal liderado por parte de la empresa, por parte de los gerentes. Hay muchos gerentes que se manejan de manera muy irrespetuosa: ‘Che, necesito que hagas guardia durante todo el fin de semana’. Hay mucho sacrificio que no es valorado ni premiado y en muchas casos, hasta retribuido con maltrato. Hay mucha presión por la cantidad de trabajo. En IBM había una época que estaba todo tan explotado que gerente que asumía, gerente que a los cinco o seis meses, tenía que pedir algún tipo licencia por problemas de salud.

En definitiva, corre riesgo también la calidad del servicio que se presta: si vos estás laburando sobrecargado de tareas, con un sueldo insuficiente, a desgano, es inexorable que vos trabajes mal y que el servicio no sea bueno. Y obviamente esto perjudica al empleado, pero también al producto final que ofrece una empresa. Es lo que pasó en IBM con Telefónica. El servicio que se daba era malo y Telefónica se terminó yendo. Con British Petroleum pasó lo mismo. Ese caso es peor todavía. BP ofreció pagar aumentos a los empleados cuando en IBM no había mejoras salariales. Lo que hicieron en IBM fue quedarse con la mitad del dinero y darle la otra parte a los empleados en el aguinaldo.

¿Por qué crees que hay tanta resistencia al sindicalismo desde el empleado informático y a veces, tanto arraigo a la cultura empresarial?

El tema de la resistencia al sindicalismo tiene muchas aristas. Queremos empezar a desmitificar el sindicalismo: es como en todos lados, hay cosas buenas y cosas muy malas. Hay que discernir. Esto pasa en toda la línea de liderazgo en el país, a nivel institucional y a nivel político. Hay una barrera que superar que dice que los sindicalistas están para tener un punto más en las paritarias, quedarse con la plata de las obras sociales y nada más.

Por otro lado, hubo una desarticulación social durante la década del 70’ en adelante en este país. Sindicatos, clubes, sociedades de fomento. El ser humano necesita tener seguridad, necesita un norte, ‘dónde estoy parado, a dónde voy’. Me parece que la empresa, ha venido a cubrir un poco ese vacío con una cultura empresarial, con una integración y la formación de una comunidad. Esto se ve especialmente en empresas multinacionales, por lo bien pensadas que están las actividades de integración, la cultura y los eslóganes que se bajan desde la comunicación interna. No me parece mal que la gente defienda el lugar donde trabaja. El límite sería el ‘ponerse la camiseta’ cuando no estás bien o no están respetando tus derechos.

¿Cómo se revierte esta concepción? Con mucho trabajo y fundamentalmente distinto, con una nueva generación de sindicalismo. Hay que transmitir muy bien cuáles son los objetivos y cómo se van a hacer, con la participación de la mayor cantidad de empleados posible y con una toma de conciencia a nivel general.

¿Cual es ese enfoque del sindicalismo que propone Unión Informática?

El enfoque que se propone se viene debatiendo hace un tiempo, enfocados en el rol que deben cumplir los dirigentes del sindicalismo y los errores que se deben admitir hacia adentro del movimiento obrero. Lo difícil de esto es plantear la discusión ya de por sí, en estas semanas adquirió relevancia la discusión sobre la representatividad de los sindicatos con simple inscripción, sobre los sindicatos con personería gremial por ejemplo. Yo creo que el problema surge cuando no hay verdadera defensa de los intereses de los representados. Inevitablemente se va a ir dando una evolución y una maduración en el modelo sindical, como pasa con cualquier cosa en la vida. Sin embargo, esto no significa que haya que desmembrar el modelo sindical argentino, que es uno de los que mejor se mantuvo en el mundo. El unicato sindical es un sistema que debe mantenerse, porque la atomización de la organización de los trabajadores es extremadamente nociva para el mismo. En su gran mayoría, los promotores de la libertad sindical son aquellos que no entienden la importancia de los liderazgos gremiales, o por el contrario, lo entienden muy bien y enarbolan las banderas de libertad, con fines de dividir la fuerza generada a través de la unidad. La palabra adecuada a planear a mi criterio es la democracia sindical, porque el trabajador no es tonto y sabe quien defiende sus intereses y quienes no, entonces tiene que poder tener la libertad de elegir a sus representantes, como en cualquier ámbito. Tampoco hay que caer en que la libertad sindical es un fin en si mismo, la libertad sindical se ejerce cuando no hay representatividad, sea por falta de sindicato en la actividad, como es nuestro caso, o por la falta de respuesta a las bases. Ahora analicemos la contraparte, pensemos porque no hay «libertad empresarial”, es decir, yo no veo que haya elecciones en las empresas para elegir al directorio, ni tampoco vemos que haya democracia a la hora de tomar decisiones, en los hechos es todo lo contrario. Lo que se está proponiendo desde la Juventud Sindical en la que estamos enrolados, con Facundo Moyano a la cabeza, y los referentes que acompañan, es vital, y de una madurez destacable.

El enfoque principalmente se orienta a la participación de todos los que quieran sumar y aportar, sea en una movilización o concentración, en desarrollo social, dando capacitaciones, o hasta las discusiones sobre el software libre, la orientación de la industria, etc. Mi tarea en sí consiste en eso en gran parte, canalizar a través de los delegados las demandas no sólo para con la empresa, sino también ver donde cada uno se siente cómodo. Pero también se debe saber que no es solamente pagar la cuota sindical, hay que involucrarse lo más posible, porque se trata de la vida de uno. Es un camino donde se aprende de todo, porque está atravesada por todas las realidades. Una concentración por una manifestación es más importante que un torneo de fútbol, por mencionar una comparación.

Por otro lado se viene debatiendo hace un tiempo el rol que deben cumplir los dirigentes del sindicalismo y los errores que se deben admitir hacia adentro del movimiento obrero.

¿Cual fue, en general, la reacción que tuvo el empresariado ante la llegada de Unión Informática al mundo IT?

Las reacciones muchas veces son predecibles, yo creo que tienen mucho miedo por desconocimiento, no están acostumbrados. Además les cuesta bastante asumir que con el empleado no puede estar haciendo lo que a la empresa se le canta, tarde o temprano va a haber una reacción, y cada vez los informáticos lo entienden mejor. Hasta ahora las empresas hacían lo que se les antojaba, ahora hay consecuencias. Tampoco quieren soltar un mango, hay veces que la relación de ganancia es de 9 a 1 por los servicios prestados, y el costo del salario, infraestructura, etc. La recomendación que le damos a los empresarios es que vayan acomodando las cosas para que no sea tan traumático para ellos empezar a pagar lo que corresponde, y dar buenas condiciones laborales.

¿Qué hay de cierto en el fantasma que difunden las empresas sobre el hecho de que la llegada del sindicato provocará el éxodo de empresas fuera del país?

Nada, es una mentira para que la gente se aleje de su sindicato por miedo a perder su fuente laboral. Lo cierto es que las empresas van y vienen. Hay movimiento en la actividad como hubo siempre, y va a seguir habiendo. El sindicato es, al contrario, protector de las fuentes de trabajo, sin ellas el sindicato no existe así que sería suicida hacer que le vaya mal a las empresas. Existen además numerosos casos donde la llegada de un sindicato aumentó ganancias, fuentes de trabajo, etc. Hay que ser más profesionales a la hora de hablar.

¿Cómo ves al mercado IT en los próximos años tanto a nivel local como global?

Yo creo que un problema del mercado IT en la Argentina es que no se está trabajando al 100% de la capacidad que tienen sus trabajadores. En general se dan servicios muy básicos, mal pagos, con gente que está muy capacitada, y gente que tiene muchas ganas de capacitarse, si no ven eso los empresarios, están ciegos, sordos y mudos. La actividad informática bien administrada puede emplear muchísima gente, y dar un aporte enorme a la sociedad. El tema es el eje del negocio, si el negocio lo van a centrar en mendigar aumentos y condiciones adecuadas, el progreso no va ser mucho; en cambio si el negocio se centra en ofrecer mejores servicios, aumentar la diversidad de oferta de servicios, ubicar nuevos clientes dando más y mejor trabajo a través de los contratos, puede haber gran crecimiento de la industria. No se puede obviar la cuestión del tipo de cambio, que al no estar tan claro genera cierta incertidumbre sobre donde colocar activos, pero lo cierto es que la actividad sigue generando mucha rentabilidad.

¿Y como ves al sindicalismo en los próximos años?

Hablando en términos generales, me parece que hay un grado de maduración de la sociedad con respecto a la participación en las instituciones, de a poco se va entendiendo que la forma de mejorar la realidad es participando y aportando, saliendo de la “charla de café” y empezar a tomar acciones concretas. Esto impacta en el sindicalismo y el movimiento obrero va a requerir una evolución y maduración para poder generar y asimilar esa participación. Lo que me parece importante es proteger sobre incidencias externas al movimiento, que no vengan a decir que es lo que hay que hacer desde afuera, y plantear las soluciones a través del debate interno. No creo que vaya a tener buenas consecuencias que se quiera imponer un modelo de como hay que hacer las cosas, porque antes hay que mirarse uno, y hablo de la política, y de las empresas. Hay que poner sobre la mesa todos los temas, porque si no se abarcan los temas de manera integral, más allá de que se encuentre la solución o no, no se está diciendo todo. Los mecanismos para que haya más democracia sindical sin producir divisiones tienen que ser elaborados y considerados por los actores que son los que más conocen de la materia, obviamente asesorados por técnicos también. A mi parecer que un abogado, empresario, político o lo que sea que nunca tuvo ninguna experiencia gremial pretenda imponer criterios al respecto, es como cuando un usuario quiere decirle a un programador como desarrollar una aplicación, este puede tener algunos requerimientos, pero como conviene hacerlo, el lenguaje a utilizar, etc. lo va a saber el que trabaja en el tema.

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  • Cesar

    Me encanto, clarisimo

  • nico

    pienso exactamente igual!, es alarmante la falta de respeto de las empresas hacia los informaticos, no nos valoran como se debe, fuerza UI, vamos a luchar por nuestros derechos!

  • sebastian

    Yo trabajo en MDP hace unos dia vino la gente del sindicato de autores y afines con un convenio, que onda?

  • Daniel

    Muy Bueno!, espero que pronto otorgen la personeria gremial para taparles el poto a las empresas y no pongan excusas y haya equidad en todos los empleados.
    Esta es una lucha. «Y la vida es lucha».
    Abrazo!

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