Modernidad o viaje al pasado.

    Por qué el proyecto de Reforma Laboral significa un retroceso para los trabajadores.

    En el seno del Consejo Directivo de la Unión Informática se ha estado debatiendo seriamente el actual proyecto de Reforma Laboral presentado por el gobierno. Lo que sigue a continuación, es una opinión fundada en la discusión y el debido estudio y análisis del proyecto, informes, opiniones de especialistas y la propia experiencia del trabajo gremial.

    De la lectura del proyecto e informes al respecto se desprenden sólo conclusiones negativas. Son de claro carácter regresivo los puntos centrales del proyecto, particularmente aquellos que hacen a las modificaciones de las relaciones laborales, la forma en que se busca solucionar el empleo no registrado y la lucha contra la evasión en la Seguridad Social, las dudas que generan las propuestas de políticas orientadas a la inserción de jóvenes egresados del sistema educativo y la implementación de un “fondo de cese laboral sectorial”. En algunos pasajes, la legislación significaría un retroceso en casi 100 años de conquistas sociales y reivindicaciones laborales.

    En los hechos, y según la opinión de especialistas en derecho laboral, así como de conocedores del paño político del Poder Legislativo, de este proyecto de reforma sólo podría ser aprobado un 20%. De pasar la Reforma por ambas cámaras del Congreso, la implementación de estos cambios y sus posibles efectos, tan contradictorios en la ley escrita como perjudiciales para los trabajadores, correspondería a la ciencia ficción imaginar su puesta en práctica y los efectos verdaderos de estas modificaciones.

    Concentrándonos en la actividad informática -de la que somos parte y nos toca representar- notamos numerosos artículos que nos perjudican directamente como trabajadores y que significan una ominosa regresión en materia de derechos laborales. Veamos.

    • Revisión del principio de irrenunciabilidad: siendo que el proyecto de ley contempla la firma de acuerdos individuales trabajador-empresa, la “irrenunciabilidad” de derechos adquiridos es un estorbo para que un empleador pueda forzar un acuerdo por debajo de las condiciones laborales estipuladas por la LCT o las convenciones colectivas de trabajo.

    • Exclusión de la responsabilidad solidaria empresaria en algunas actividades -entre ellas, la informática-: esto dejaría libre de responsabilidad sobre los empleados informáticos a las grandes empresas que contratan los servicios de las consultoras.

    • Ius Variandi: la reforma considera que empleador está en su potestad de cambiar de lugar, roles y condiciones laborales al trabajador según su voluntad o necesidad y que, el damnificado, no está en su derecho de reclamar.

    • Indemnizaciones: elimina muchos ítems del cálculo de liquidación final -aguinaldos, premios y gastos cubiertos por la empresa que no sean habituales- sino que se crearía un Fondo de Cese Laboral Sectorial, administrado entre las empresas y los sindicatos donde irían aportes del trabajador para una eventual desvinculación.

    «Lejos de significar una modernización en la normativa, pretende volver a una situación casi anómala respecto de la protección del trabajo, ignorando avances en la materia y pactos a nivel internacional que tienen rango constitucional.»

    Ignacio Lonzieme, Secretario Gremial de la Unión Informática.

    Un capítulo aparte son las políticas de “blanqueo del trabajo”, de inclusión laboral de los jóvenes y del Fondo de Cese Laboral.

    El proyecto de ley, aún frenado en el Senado hasta próximo aviso, tiene muchos más ítems que promueven lisa y llanamente, un avance del Capital sobre el Trabajo. La concepción liberal y monetarista que orienta la visión económica del actual gobierno considera que la mejor manera de hacer crecer la economía y atraer inversiones es inclinar la cancha para el lado del Capital, flexibilizando reglas para los empleados, ahorrando en nimiedades y sin exigir nada al empresario, mientras se recortan derechos laborales, se empeora la vida del trabajador, se rifa el futuro de los jóvenes que ingresan al mercado y se pauperiza aún más la condición de vida de los jubilados.

    Una reforma laboral no es buena ni mala per se, de hecho, no estamos en contra de debatir al respecto. Sólo depende del contenido y sentido que se de para determinar si se trata de una medida progresiva y progresista o un agravante de la creciente concentración económica y desigualdad social que impera en nuestra sociedad (y el mundo).

    Cuando se busca “modernidad” en el Proyecto de reforma, no se la encuentra. No se habla de teletrabajo, paridad salarial y de condiciones entre mujeres y hombres, cupos por diversidad, inclusión laboral de discapacitados o como enfrentar y acoplarse al avance de las nuevas tecnologías, robótica y automatización en la industria y servicios. ¿Puede ser modernizadora una Reforma que no trate realmente las problemáticas del trabajo actuales y plantee un viaje al pasado?

    Ignacio Lonzieme,

    Secretario Gremial de la Unión Informática.

    UNIÓN INFORMÁTICA

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