IBM Argentina: otro fallo contra la persecusión gremial en la empresa

Una sentencia definitiva en primera instancia estableció que IBM realizó espionaje anti-sindical contra Unión Informática. Las instrucciones de los ejecutivos hacia gerentes y managers para infiltrar las actividades gremiales de los ibmers.

Una sentencia definitiva de primera instancia en la Justicia dejó expuesta una práctica inmoral e ilegal de IBM Argentina contra sus propios empleados. Los hechos ocurridos en 2011 se terminaron de juzgar 10 años después.

Como en las peores épocas de la historia de nuestro país, a comienzos del siglo XX, cuando las empresas contrataban rompehuelgas y soplones para interrumpir y quebrar cualquier intento de reclamo laboral por parte de los empleados y trabajadores, IBM Argentina -a través de sus más altos gerentes- obligaba a managers y supervisores a realizar listas de activistas gremiales y denunciar a los participantes de un incipiente activismo en la empresa.

Todo esto quedó expuesto y sancionado en la causa iniciada por un ex ibmer despedido por negarse a vigilar a sus propios compañeros, aún no participando en las actividades gremiales. En los correos aportados como pruebas por el exempleado damnificado se leen con claridad las instrucciones e intenciones de altos ejecutivos que entonces se desempeñaban en la filial local de IBM. También los testimonios de miembros de Unión Informática, que participaron activamente de las actividades gremiales iniciales en IBM Argentina sumaron a la causa. Una publicación de La Unión de esos días ya exponía esa política de IBM Argentina.

Según una serie de correos expuestos que intercambiaron Sebastián Foldvary, Raffaella Temporiti y otros altos mandos de la compañía, quedan explícitas las instrucciones y acciones de la más alta jerarquía contra los empleados.

Pongamos el contexto. Año 2011, la inflación empezaba a ser un problema para los asalariados e IBM Argentina -que en ese entonces contaba con más de 10 mil empleados– no tenía ningún mecanismo ni política para recomponer los salarios de su personal.

Peor aún, los sistemas de evaluación de desempeño entonces vigentes sólo daban algunos puntos de mejora a pocos empleados. La tercerización también hacía mella en las condiciones de trabajo de los ibmers, siendo que muchos pasaban meses y años empleados bajo la razón social de consutoras de recursos humanos. En ese contexto es que nace Unión Informática y comienza la actividad gremial.

Prácticas antisindicales, totalmente contrarias al derecho, se repitieron a lo largo de los años, con mayor o menor intensidad, más o menos explícitas. No obstante lo que éste fallo trae de novedoso es que no es el propio sindicato Unión Informática quien echa luz sobre éstos acontecimientos, sino un exempleado presionado para actuar de forma contraria a la ética profesional y las leyes.

Los correos y la persecusión

El fallo, que cuenta con más de cien páginas, cita un correo que Sebastián Foldvary envía a Raffaella Temporiti y otros. Foldvary (hoy en IBM Chile) era entonces el Gerente de Employee and Labor Relations, Temporiti (hoy en Accenture Italia) se desempeñaba entonces como Ejecutiva de Recursos Humanos SSA.

En el extracto del correo que veremos a continuación, Foldvary exige participación de los gerentes para que identifiquen a los sindicatos con el propósito de hacer efectivo el apercibimiento de los participantes.

«…Estimado Team… En el día de mañana jueves 22 de julio, el Sindicato que está solicitando el reconocimiento de IBM ante el Ministerio de Trabajo ha convocado a una reunión la cual según su intención tendrá lugar en el Hall Central del Módulo A de Martínez a las 13:00 hs…. Por este motivo, desde Relaciones Laborales se envió una comunicación a todos los empleados con la intención de recordar la posición fijada por Compañía sobre este tipo de actos… Les agradeceré que en la medida de lo posible se hagan presentes en el site durante el día de mañana y poder brindar colaboración y soporte con la intención de poder establecer quienes son los empleados que están incumpliendo esta directiva enviada…»

Sebastián Foldvary, en 2011 se desempeñaba como Gerente de Employee and Labor Relations.

Raffaella Temporiti, Ejecutiva de Recursos Humanos SSA.

Según la sentencia definitiva, las tareas descritas por el damnificado implicaban el armado de listas negras que debía reportar a sus superiores Foldvary y Temporiti. Literalmente los ejecutivos lo obligaban a espiar para identificar literalmente «sindicalistas problemáticos».

En esos meses críticos de 2011 para IBM, que jamás en sus décadas de actividad en Argentina había atravesado un movimiento gremial tan intenso entre sus empleados, Foldvary y Temporiti demandaban vigilancia y control las 24 hs a los mandos medios de managres, exigiendo reportar y brindar información en cualquier momento del día.

El mismo fallo destaca que entonces no existía convenio colectivo en qué ampararse la actividad gremial y que en la empresa no hay representación sindical por su decisión unilateral. El texto de la sentencia llama la atención sobre el hecho acaso inaudito que, en una empresa con miles de empleados, no existiesen afiliados sindicales y que la única política de relaciones laborales estaba por fuera de los marcos legales, sólo atada a la política de recursos humanos, según la cual «se ejerce abusivamente el poder de decisión sin ningún tipo de intermediación bilateral con entidad alguna».

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