Indra Argentina empleados cuentan con representación gremial del sindicato Unión Informática

    Las modificaciones realizadas por RRHH en concepto de categorizaciones ha arrojado mayores dudas que certezas- Las quejas por la correcta liquidación de adicionales y otros reclamos conducen siempre al mismo callejón sin salida: Gabriel Pereyra, jefe de recursos humanos en Indra.

    El trabajo gremial de la Unión Informática con los empleados de Indra rinde sus frutos.

    Detrás del marketing de empresas tecnológicas de primer nivel, el telón de fondo era otra cosa. Con importantísimos negocios en la Argentina y la región, con aceitados vínculos con la política y muy favorecida por las políticas económicas de ajuste y devaluación actuales, las condiciones laborales que Indra ofrece a sus empleados distan de ser óptimas.

    De la mano de las gestiones de la Unión Informática en Indra avanza la corrección de estas situaciones. La implementación de adicionales -ejemplo, antigüedad– y su liquidación en los recibos de haberes, las correcciones en categorías y niveles y las necesarias recomposiciones salariales en un año de alta inflación. Son todos ítems destacados en una larga agenda de reclamos.

    No obstante la falta de dinámica de la gerencia de recursos humanos de Indra, la lista de reclamos se achica a medida que se gestionan los pendientes.

    Representación sindical y respeto al libre ejercicio de la actividad gremial, liquidaciones de haberes poco claras, adicionales y categorías mal implementados, las demoras en resolver los reclamos gremiales y el destrato a los representantes de La Unión apuntan a un solo responsable. Gabriel Pereyra, máxima autoridad de recursos humanos en Indra.

    Indra Argentina empleados cuentan con representación gremial del sindicato Unión Informática

    El encono de uno de los principales jerárquicos de la compañía, sumado a la falta de una gestión laboral acorde a la actividad informática genera más incongruencias para los empleados de Indra. La falta de profesionalismo produce injusticias que repercuten en el malestar de varios afiliados y empleados. El trabajo disruptivo de la Unión Informática en la empresa trajo mejoras postergadas de años: cambios en las categorías y el traslado a oficinas nuevas.

    Caso de éxito: la empresa reacciona tras denuncia de la Unión ante la SRT

    La situación en Telefónica Argentina (TASA) era insostenible. En los pisos superiores del viejo Edificio Inclán, en la calle Cochabamba de la Ciudad de Buenos Aires, las goteras y humedad seguían deteriorando el alicaído cielo raso, y generaban el ecosistema ideal para que, entre boxes y mobiliario en pésimas condiciones, proliferaran cucarachas y ratas. El desinterés por parte de la empresa y el cliente -y dueño de las instalaciones- era total.

    La falta de mantenimiento edilicio se correspondía en el desinterés de la consultora y el cliente en las condiciones de trabajo de sus empleados.

    La denuncia de la Unión Informática ante la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y la posterior intervención del organismo de control, resolvieron en favor de los empleados una situación negativa que llevaba años sin respuestas.

    Las condiciones edilicias que tenían que tolerar a diario empleados de Indra en el Edificio Inclán de Telefónica eran tan insalubres como peligrosas. Sucedió inclusive en estas instalaciones de TASA hace poco tiempo atrás, que una empleada de Indra se lastimó una pierna cuando, circulando por un pasilló, el piso cedió y se hizo un agujero por el que cayó hasta una rodilla.

    El informe posterior a la inspección de la SRT fue lapidario. Tal es así que las segundas líneas de recursos humanos de la multinacional debieron apersonarse en el 6to pisto de Cochabamba 2528, para dar explicaciones -por vez primera en años- a los empleados.

    Fue en este último mes que Indra mudó a su personal a oficinas con condiciones y comodidades dignas. La empresa alquiló un espacio de coworking en el centro de Buenos Aires. Según confirmó una fuente en la empresa: “Todavía queda un grupo de personas trabajando en Cochabamba con la promesa de la empresa que una vez se resuelva el enlace punto a punto, los pueden mudar.”

    Fuentes en la empresa confirman que el asunto de la mudanza a instalaciones mejores era una vieja promesa de los subordinados de Gabriel Pereyra en recursos humanos. “Ya lo venían prometiendo de hace mucho tiempo” y que estaba planificada, “pero nunca se materializaba en los hechos”, confirmaron a la redacción desde dentro de Indra. No obstante, la presión de la Unión Informática fue el factor diferencial que aceleró los procesos y trajo los resultados necesarios.

    El caso Indra/TASA es un ejemplo de éxito en el resultado de la gestión gremial de la Unión Informática. Compromiso de los afiliados, diálogo entre las partes sindicato-empresa y resultados positivos.

    Mejoras en el clima laboral

    La empresa se despertó. Ninguna firma que se vende hacia fuera como de primera quiere una inspección de la SRT, y menos que se sepa que sus empleados conviven con la insalubridad.

    Para los empleados informáticos en la empresa, Indra empezó con políticas de bienestar como las capacitaciones en alimentación y dietas, los “lunes saludables” (súper sic), y distintos talleres de recursos humanos.

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    Las trabas de Indra a la gestión gremial de los problemas colectivos

    Problemas con las liquidaciones y recibos de sueldo 'creativos'

    A pesar de los canales de diálogo abiertos entre Indra y la Unión Informática, las soluciones llegan por cuestiones de fuerza mayor. Indra no resuelve y apela a la táctica del desgaste. Pero ¿hasta cuándo puede estirarse esta situación?.

    Así, no obstante las actualizaciones salariales que se pagan en la empresa, los problemas colectivos no son escasos y se multiplican.

    Los sueldos se liquidan de una forma “creativa”. En los recibos de los empleados los salarios se cortan en mitades, una parte es un salario básico y la otra parte del sueldo entra bajo el ítem “adicional voluntario empresa”.

    Por ejemplo, un sueldo de $ 16.000, puede figurar en los ítems del recibo como básico: $8.000 y “adicional voluntario empresa”: $8.000. Si bien ambos ítems son remunerativos, el problema de este tipo de esquemas es que, el trabajador aporta a su seguridad social a partir de un porcentaje del salario básico, así como los adicionales o niveles. En las últimas horas, la Secretaría Gremial recibió numerosas consultas -incluso de no afiliados- debido a la confusión que se sigue generando en la liquidación de los sueldos.

    Este último punto, los adicionales, merecen también una mención. Por caso, el adicional antigüedad se paga de una forma también “creativa”. El 1% adicional por año de antigüedad se paga en base al ítem salario básico; no obstante, sólo se abona ese 1% sobre el mínimo estipulado por el convenio de trabajo que implementa Indra para sus empleados. Difícil de explicar.

    Pongamos un ejemplo: un empleado de Indra está bajo la categoría TS1, a la que según el convenio vigente en Indra, corresponde un salario básico de $6.000. La empresa paga $8.000 de básico y agrega un “adicional voluntario” de $8.000, dando por resultado un salario neto de $16.000.

    Gabriel Pereyra es el director de recursos humanos de Indra Argentina

    Gabriel Pereyra, director de recursos humanos de Indra Argentina. Es frecuentemente una traba a las gestiones de la Unión Informática en los reclamos de los empleados afiliados. Durante años, hizo la vista gorda con las condiciones laborales insalubres y peligrosas en que se desempeñaban los empleados de Indra en Telefónica Argentina SA.

    Este empleado, ya cuenta con un año de antigüedad, con lo cual corresponde percibir un adicional de 1% sobre el salario. No obstante, a la hora de liquidar este adicional, en lugar de pagar $80 paga $60. ¿A qué se debe esto? a que el convenio de trabajo hecho a medida de Indra indica que los adicionales se pagan sobre los mínimos y no sobre el básico real.

    El engaño en los últimos cambios

    Con el salario del mes de septiembre, llegaron nuevos cambios en los recibos. La empresa, recogió el guante por los reclamos salariales, y empezó a realizar modificaciones. No obstante, encierran un engaño.

    Indra empezó a rediseñar sus liquidaciones. A partir de este mes, un porcentaje del salario asignado a través del ítem “adicional voluntario empresa”, empieza a pasar al básico; lo cual por un lado es bueno, en tanto tiende a la normalización de los recibos de haberes. Pero, he aquí el engaño.

    En este mes debería comenzar a regir un aumento, pero la empresa está forzando algo inaudito. Que los empleados se paguen su propio aumento. ¿Cómo es esto? Veamos. Con el traspaso del porcentaje de “adicional voluntario empresa” al básico, un ítem como antigüedad incrementa la suma de bolsillo que persibe el trabajador. Volviendo al ejemplo de salario de $16.000 pagado mitad adicional -$8.000- y mitad básico-$8.000- , el 1% de antigüedad paga $80 por mes. Pero con el nuevo esquema, pongamos por ejemplo, un salario de $16.000 pagados $12.000 de básico y $4.000 adicional empresa, el ítem antigüedad pasa a ser de $120.

    Este porcentaje pequeño impacta de forma positiva junto con otros adicionales más un aumento mínimo aportado por la empresa. De esta forma, se concreta un aumento mayor en los salarios de bolsillo, pero no una mejora estructural a los ingresos de los informáticos en Indra.

    Las categorizaciones, otro frente conflictivo

    El Equipo Gremial de La Unión también está trabajando por las categorías y niveles de los afiliados en Indra.

    Por medio de gestiones ante la empresa de reclamos de empleados afiliados, se está avanzando en cambios de categorías, con sus consecuentes impactos postivos en los salarios. No obstante, aún hay casos trabados.

    ¿Incompetencia o mala fe? A pesar de los canales de diálogo abiertos entre Indra y la Unión Informática, las soluciones no llegan como y cuando deberían.

    Indra apela a la táctica del desgaste y conflicto con el gremio. La empresa se comporta a contramano de lo que predica en los “cursos” de conducta ética que envía a sus empleados, no obstante, los hechos y la experiencia pasada hablan: Y ya se sabe lo inconducente de este camino.

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