Indra cerró sus oficinas en Rosario

En sintonía con la “moda global” de la reestructuración de empresas informáticas y el pasaje de innovación tecnológica hacia los servicios, Indra cerró su sede en Rosario. Contrastes con la continuidad de los contratos millonarios con el Estado argentino por el procesamiento electrónico de las elecciones.

Entre las tecnológicas de peso en Rosario -Neoris, Globant y Accenture- Indra ocupaba un lugar preponderante.

Hasta hace poco ubicada en el edificio Museion de la calle Alvear, también sede de otras ITs de renombre, la firma española que en 2015 protagonizó un conflicto gremial con la Unión Informática, cerró sus oficinas en el marco de su plan de reestructuración que deja más dudas que certezas.

Un poco de historia

La «reestructuración» en Argentina se avizoró en 2015 cuando se selló el destino de su subsidiaria Ceicom al momento en que estaba llevándose a cabo el proceso de organización sindical de sus empleados.

La tensa situación donde simultáneamente se daba dicha agremiación, la ejecución del plan de reestructuración y la disolución de Ceicom, agitaban el fantasma de los despidos masivos al estilo de otras grandes IT como HP e IBM, que en forma similar han cerrado sedes en la ciudad o reducido su uso, siendo el caso resonante la lenta pero progresiva desaparición del campus Olivos de IBM en la Provincia de Buenos Aires.

La corporación tecnológica española Indra cerró sus oficinas en el exclusivo Edificio Museion de Rosario. La empresa, con quien la Unión Informática mantuvo un duro conflicto gremial en 2015, recientemente ganó otra licitación para el conteo de votos en las elecciones legislativas de este año. ¿Qué pasó con Indra en Rosario?

El hermetismo oficinal y la falta de respuestas aceleraron el conflicto que confluyó en un acuerdo que logró salvaguardar valiosos puestos de trabajo y para aquellos que el despido era inevitable.

La indemnización extraordinaria y las nuevas posibilidades de trabajo y carrera que obtuvieron los empleados tras el cierre de Ceicom, fue gracias a la organización sindical de los empleados en la Unión Informática.

Sin embargo, el desenlace no fue el mismo para aquellos que, habiendo sido convocados organizarse en aquel contexto, optaron por el camino individual. Tal es así que a los pocos meses, ya superado el conflicto con Indra, el último bastión de Ceicom, en la Ciudad de La Punta, Provincia de San Luis, fue cerrado y sus empleados despedidos con una indemnización normal.

En resumidas cuentas, el centro tecnológico rosarino corrió la misma suerte.

Si bien en tiempos de recesión económica y en un contexto donde en los últimos diez años se redibujó el mapa global de las tecnológicas a fuerza de fusiones, adquisiciones y reestructuraciones, la organización gremial resulta siempre la clave para limitar el accionar unilateral y arbitrario de las empresas, tal sucedió en Indra en la Ciudad de Buenos Aires.

Indra hoy

Actualmente, la empresa quedó suscripta solamente a las ciudades de Buenos Aires y Córdoba. Inclusive, en forma reciente la información relativa a la sede rosarina fue borrada del sitio web de Indra.

En la misma línea, desde hace más de un año que no se registran publicaciones en los portales de búsquedas laborales en internet para la Ciudad de Rosario, justamente en un mercado de gran dinamismo para la informática.

La situación contrasta entre la tendencia global de reestructuraciones “por caídas de las ganancias” tal como sucedió en el caso español con su casa matriz, por un lado, y negocios millonarios, por el otro, siendo en el caso de Indra los contratos con el Estado Argentino para el recuento de votos en las elecciones, un negocio que Indra detenta desde el año 1997 y este año también tendrá como foco las Elecciones Legislativas, tanto en las PASO en agosto como en las generales de octubre, operación por la cual cobrará US$ 25 millones.

En resumen, la situación se debate entre la “moda de reestructurar” las empresas informáticas: el pasaje de ser generadoras de nuevas tecnologías a empresas de servicios. Este tipo de procesos trae a las empresas las ganancias millonarias que no se condicen con las decisiones gerenciales de recortes y cierre de sedes operativas, dejando de lado la innovación tecnológica y miles de puestos de trabajo.

El cierre de Indra en Rosario implica la retirada de otro ícono de la informática en esta ciudad, puesto que las dos grandes IT que supieron liderar el mercado, HP e IBM, ya tampoco poseen presencia sino a lo sumo a través de pocos y dispersos empleados que se desempeñan bajo la modalidad de teletrabajo, a veces contratados a través de las célebres y sospechosas agencias de ‘head-hunting’ como Adecco y Manpower, entre otras.

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