El gobierno de EE.UU. busca poner fin a la normativa que garantiza a los usuarios un acceso equitativo a una Internet abierta. ¿De qué se trata la neutralidad en la red? ¿cómo es posible su eliminación? y ¿qué impacto tiene en nuestro país? Las discusiones y puntos de vista al respecto, en el siguiente informe.

    A fines de 2017, la Federal Communications Comitee (FCC, Comité Federal de Comunicaciones) de los EEUU votó para eliminar una norma establecida por el entonces presidente Obama en 2015. Esta prevenía la “priorización” de datos a favor de ciertos grupos de usuarios en internet, lo que se conoce como “Neutralidad de la Red”.

    Un año antes, en 2016, la misma FCC aún bajo gestión Demócrata, se anotó una importante victoria legal en la batalla por garantizar el acceso al Internet a gran velocidad, después de que un tribunal de apelaciones federal apoyara las nuevas reglas para preservar la llamada neutralidad en la red. Fue entonces cuando el acceso a internet de banda ancha pasó a considerarse un servicio básico como la electricidad, el agua o el teléfono, y las empresas no pueden limitarla por el uso que se vaya a hacer de ella los usuarios, aunque favorezca a la competencia.

    El dictamen judicial supone un serio revés para los grandes operadores de cable e internet, que restringían la velocidad de forma selectiva a sus clientes cuando tratan de conectarse a plataformas de distribución de contenido audiovisual como Netflix. Su argumento es que las medidas adoptadas por la administración de Barack Obama para garantizar la igualdad de acceso a contenidos son injustas y desincentivan la inversión.

    Un fallo de 2016, imponía a las empresas proveedoras de internet que su servicios de banda ancha psaban a considerarse un “servicio básico”. En 2017, bajo administración republicana, se busca eliminar las regulaciones que buscan limintar el accionar de las corporaciones para evitar abusos sobre los usuarios: La pregunta que queda en el aire es: sin regulaciones ¿quién pone las reglas? La discusión en torno al “fin” de la neutralidad de la red y sus posibles consecuencias.

    La decisión del gobierno de Donald Trump de terminar con el acceso neutro a Internet es el ejemplo más extremo de hasta donde el republicano quiere llevar su política de desregulación, uno de los pilares sobre los que se sustenta su agenda económica y de gobierno. Es una batalla que se extiende desde el medio ambiente, con la negación del fenómeno de ‘calentamiento global’, hasta el mundo financiero con un extenso programa de recortes impositivos para los bancos y empresas.

    El conservadurismo moderno en Estados Unidos se basa sobre la idea de que la libertad económica es necesaria para la libertad política. Nada más llegar a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva por la que requirió a todas las agencias federales que por cada nueva regulación que se promulgara, debían identificar al menos dos ya existentes que se pudieran revocar.

    En casos como estos, menos regulaciones -leyes, reglas, impuestos, normas- puede dejar el camino libre a que las empresas hagan a su parecer y tomen de rehenes a los usuarios. Así, las cuatro grandes ISP que se reparten el mercado estadounidense, pueden imponer sus reglas, avasallar derechos de los consumidores y aumentar costos, todo en pos de maximizar ganancias. Tal es el debate de fondo al respecto de la neutralidad de la red.

    Parte de estas “desregulaciones” que plantea el magnate en la Casa Blanca es el fin de la neutralidad de la red. Sin políticas públicas que limiten el accionar de las corporaciones para evitar abusos sobre los usuarios, la pregunta que queda en el aire es: ¿quién pone las reglas?

    Net Neutrality: ¿de qué se trata?

    Según Valentina Selzer para la Agencia Télam, la Neutralidad en la Red “es lo que garantiza el derecho de los usuarios a acceder a cualquier contenido, aplicación o servicio en Internet, sin la intervención de los proveedores o la censura de empresas, gobiernos y administraciones”. Bajo el mismo, las compañías de telecomunicaciones no podrían filtrar, bloquear, reconducir o favorecer el acceso a unos servicios por encima de otros.

    Hay posturas a favor y en contra. Los opositores a la neutralidad de la red dicen que frena la innovación y la inversión en infraestructuras de comunicación. Por otro lado, están quienes sostienen que la neutralidad es positiva y entre ellos se encuentra la mayoría de usuarios y organizaciones civiles, así como algunas empresas y ONGs. Para este grupo la medida es perjudicial para ciudadanos y usuarios, así como anticompetitiva y atenta contra “el espíritu” globalista y libre de la propia internet.

    Trump, en el contexto de su guerra declarada contra los “Fake News media”, es un oponente declarado de la neutralidad en internet. Y designó para su gestión a Ajit Pai -académico, funcionario de carrera y exejecutivo de empresas de telecomunicaciones como Verizon- al frente de la FCC. Dentro de la perspectiva de Trump, se cree que los Proveedores de Servicios de Internet (ISP) no estén invirtiendo en infraestructura crítica debido a que las leyes de Obama les impiden sacar un mayor provecho económico de sus inversiones. Para muchos analistas, EEUU está retrasado en materia de infraestructura y tecnología estratégica detrás de otras potencias como China, Rusia, Israel o la India. En la falta de “incentivos” a las inversiones del sector privado, estaría parte de esta explicación.

    Un problema político

    Los que están en contra

    Para la Fundación Mozilla, de los desarrolladores de Firefox y dedicada a la difusión del software libre, sostienen que la neutralidad de la red es vital para mantener a salvo los principios que gobiernan internet. “El problema en este debate es que puede parecer muy arraigado, con gente de grandes compañías exponiendo sus puntos de vista de uno y otro lado, pero queremos mostrar que tiene un impacto en la gente común”, comentó a la BBC Ashley Boyd, videpresidenta de la Fundación Mozilla.

    Por su parte, para la Organización Latinoamericana de Derechos Digitales con sede en Santiago de Chile, hay una diferencia que se agigantaría entre las grandes empresas sobre las pequeñas, startups y producciones independientes. “Su importancia es fundamental, pues sin ella, se dificultaría la aparición de nuevos servicios y negocios en la red, ya que lucharían en desventaja contra los grandes y establecidos, que podrían pagar a las operadoras para que los suyos fuesen más rápidos”, afirmaron en un comunicado.

    Las grandes corporaciones de las telecomunicaciones, que también son proveedoras de internet en los EEUU, como AT&T, Comcast o Verizon, apoyan la medida y sostienen que habrá una serie de posibles beneficios favorables al consumidor. Estos serían como paquetes de banda ancha “family friendly” que bloquearían contenido no apto para niños o garantizarían velocidades rápidas para aplicaciones móviles relacionadas con la salud.

    A contramano de las grandes ISPs y empresas de telecomunicaciones, hay posiciones contrarias. Hay especialistas quienes, a grandes razgos, coinciden en que Internet sin las reglas de neutralidad se parecería más a la televisión por cable. Es la conclusión a la que arriba Margaret Harding McGill, periodista especializada en temas tecnológicos y de sociedad del portal estadounidense Politico.

    Importantes manifestaciones proliferaron por todo EE.UU. en las calles en contra de la eliminación de las reglas de neutralidad de la red. Movimientos sociales, organizaciones civiles, pequeñas y medianes empresas, periodistas y fundaciones relacionadas con el acceso a la tecnología están en firme desacuerdo con estas medidas.

    En un extenso análisis del portal, se utiliza la metáfora de una autopista para explicar el funcionamiento de la neutralidad de la red: habrá carriles rápidos -pagos- y carriles lentos. Especialistas explican que, de terminarse con la “neutralidad”, algunos sitios cargarán más lento, otros desaparecerían al no poder pagar por el “carril rápido”. Los grandes portales de noticias, las páginas con mayor tráfico, o las plataformas de compra-venta on-line -todas empresas millonarias- no tendrían problema en “pagar el peaje”. De esta forma, se estarían callando voces disidentes, portales de noticias locales u organizaciones sociales, sitios de startups o pequeñas empresas, entre otros.

    “Las grandes empresas de medios como Diseny, que acaba de comprar 21st Century Fox por US$ 52 mil millones, contarán con los recursos necesarios para negociar y cerrar acuerdos con los proveedores de internet para tener un acceso preferencial a los consumidores – pero los defensores de la neutralidad temen que los competidores más pequeños y nuevas empresas innovadoras se encontrarán un precio fuera. asegura Harding en Politico.

    Los proveedores de internet tendrán poderes extraordinarios: podrán censurar contenidos, restringir accesos y bloquear páginas enteras. Tendrán, de-facto, el poder de discriminar y favorecer el tráfico de Internet de las empresas con las que tienen acuerdos del tipo pay-for-play“pagar para jugar/usar”, pagar antes para poder acceder a un contenido- y el derecho a enviar a todos los demás a un camino lento, con embotellamientos y lleno de baches.

    La FCC votó para comenzar el proceso de la eliminación de normas de neutralidad en internet a fines de 2017, y ahora está elaborando una consulta pública para este año. Los estadounidenses tienen de plazo hasta agosto para expresar sus opiniones. Y las las posiciones respecto este tema, como en tantos otros en la sociedad estadounidense actual, están totalmente divididas.

    Los que están a favor

    Algunas de las grandes ISP en el mercado estadounidense son Verizon, AT&T, Charteer y Comcast, principal jugador del mercado de cable e internet en cuarenta estados. La posición de muchas de estas empresas, consultadas por la prensa, han sido por demás vagas. Pronunciarse a favor de la derogación de la neutralidad de la red es correrse del carril de la corrección política, debido al amplio consenso social en contra de la misma.

    Han sido escuetas las declaraciones a la prensa por parte de voceros de las empresas al respecto de las medidas de la FCC. Verizon apoya la prohibición de la práctica en situaciones donde exista “daño a la competencia o a los consumidores”. AT&T dice que no “discriminará sin justificativo (sic) su trato al tráfico de internet”. Charter dice que nunca incluyó carriles rápidos de Internet en sus planes comerciales y que no tiene planes -hasta ahora- para cambiar de política. Los ejecutivos de Comcast tampoco dicen tener “ningún plan” para celebrar acuerdos de priorización paga, pero no aseguraron que dichos planes puedan cambiar en el futuro cercano.

    Las cuatro compañías se negaron a hacer declaraciones más específicas a la prensa.

    ¿Quién pone las reglas?

    En una lectura más crítica del escenario, la derogación de las normativas de neutralidad en la red es una jugada de quienes manejan el negocio de las ISP en EEUU. Los “dueños” de las proveedoras de internet en los hogares quieren tomar el toro por las astas.

    Ajit Pai es abogado con una amplia carrera tanto en el sector público como en el privado. Fue abogado y lobbista de Verizon, una de las más importantes empresas de telecomunicaciones del mundo. Como abogado se desempeñó en cuestiones vinculadas a las regulaciones y mediaciones en la industria de las telecomunicaciones. El lobby del Partido Republicano lo llevó a ser la autoridad nacional del FCC -Federal Communications Comitee-.

    ¿Le suena familiar, a ud. lector/a, el discurso de que “ahora son ‘los que saben’ quienes están en el gobierno tomando decisiones”? Con “los que saben”, léase, los que ganaron (y ganan millones) con sus empresas, en este caso, proveedoras de cable e internet. Dentro de este teorema, “los que saben” sabrían también cómo benficiarte a vos, usuario, para que tengas un mejor servicio.

    Michael Powell es el jefe de la cámara de proveedores de cable en los EEUU, la National Cable & Telecommunications Association (NCTA). Powell ya había sido jefe de la FCC en los tiempos del gobierno republicano de George W. Bush, y afirmó a los medios que la histeria desatada en torno al fin de la neutralidad en la red “ha dado al público una visión sobre-exagerada de lo que realmente va a ocurrir”. “Es sólo un cuento de terror para geeks”, dijo el actual jefe de la FCC Ajit Pai a la BBC.

    Pai es un abogado con una extensa carrera tanto en el sector público como el privado. Ingresó en la FCC de la mano del “ala dura” (los halcones) del Partido Republicano y se desempeñó como un importante abogado en el equipo legal de Verizon Communications. Dentro de la firma y luego en su carrera dentro del sector público, siempre se dedicó a litigios legales vinculados con cuestiones regulatorias y de competencia que las compañías consideraban “perjudiciales” para sus negocios.

    Sin una regulación que establezca reglas claras tanto para proveedores, pero principalmente para los usuarios ¿quién pone las reglas de juego?. Si se deja el terreno libre para que las empresas hagan a su voluntad respecto del servicio que proveen, las comunicaciones, el acceso a información y el entretenimiento como lo conocemos hoy día claramente corren peligro. Máxime cuando se trata de mercados tan concentrados controlados por un puñado de empresas.

    La versión criolla

    En la Argentina, por ejemplo, con la fusión de Cablevisión-Fibertel con Telecom en un holding controlado por el Grupo Clarín y la financiera Fintech, este grupo pasará a controlar el 60% del tráfico de internet del país.

    El Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom) aprobó en diciembre la fusión de ambas empresas -Cablevisión y Telecom-, dando origen así a la mayor empresa de telecomunicaciones del país: está valuada en unos US$ 11.000 millones.

    Según Fernando Krakowiak de Página/12, Telecom-Cablevisión concentrará cerca del 60% del mercado de banda ancha fija, un 40% de la televisión paga, un 40% de telefonía fija y 33% de la telefonía móvil, pero además compartirá accionistas con el Grupo Clarín, el mayor proveedor de contenidos audiovisuales del país. Por lo tanto, tendrá una fortaleza inédita de cara al escenario de convergencia que se abre con el mentado “cuádruple play” (tv por cable, telefonía fija y móvil e internet banda ancha): sería la única empresa en condiciones de prestar este tipo de servicio.

    El resto del mercado de internet se encuentra igualmente dominado por pocas empresas. Hasta 2017, Telefónica (con su empresa Speedy) controla el 32% del mercado; Cablevisión-Fibertel (Grupo Clarín), el 31%; Telecom (a través de Arnet), el 29%. Un magro 8% se reparte entre “otros” operadores menores en todo el país (ver fuentes 1 y 2).

    Después de todo, ante este escenario, la discusión por sostener o no la neutralidad de la red no nos queda tan lejos.

    Con la fusión de Cablevisión-Fibertel y Telecom se conformará una sociedad empresaria que controlará el 60% del tráfico de internet en el país. Esta sociedad, controlada por el Grupo Clarín y la financiera mexicana Fintech (David Martínez), fue recientemente aprobada por el Enacom. Si bien es terreno de la ucronía, cabe la pregunta de ¿qué puede pasar en el país si se deroga el principio de neutralidad de la red?

    La legislación en Argentina

    Por el momento, nuestro país quedaría distante del panorama actual de Estados Unidos, debido a la Ley Argentina Digital N° 27.078, cuyos artículos explican:

    Ley Argentina Digital, 27.078
    • Art. 56: Neutralidad de red. Se garantiza a cada usuario el derecho a acceder, utilizar, enviar, recibir u ofrecer cualquier contenido, aplicación, servicio o protocolo a través de Internet sin ningún tipo de restricción, discriminación, distinción, bloqueo, interferencia, entorpecimiento o degradación.
    • Art. 57: Neutralidad de red. Prohibiciones. Los prestadores de Servicios de TIC no podrán:
      • a) Bloquear, interferir, discriminar, entorpecer, degradar o restringir la utilización, envío, recepción, ofrecimiento o acceso a cualquier contenido, aplicación, servicio o protocolo salvo orden judicial o expresa solicitud del usuario.
      • b) Fijar el precio de acceso a Internet en virtud de los contenidos, servicios, protocolos o aplicaciones que vayan a ser utilizados u ofrecidos a través de los respectivos contratos.
      • c) Limitar arbitrariamente el derecho de un usuario a utilizar cualquier hardware o software para acceder a Internet, siempre que los mismos no dañen o perjudiquen la red.
    • Art. 58: Velocidad Mínima de Transmisión (VMT). La Autoridad de Aplicación definirá, en un plazo no mayor a ciento ochenta (180) días a contar desde la entrada en vigencia de la presente ley, la Velocidad Mínima de Transmisión (VMT) que deberán posibilitar las redes de telecomunicaciones a los fines de asegurar la efectiva funcionalidad de los Servicios de TIC. Los licenciatarios de Servicios de TIC deberán proveer a sus usuarios finales, no licenciatarios de estos servicios, la velocidad fijada. La VMT deberá ser revisada con una periodicidad máxima de dos (2) años.

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