La carrera entre los salarios y la inflación: un juego de suma cero

Desde el año pasado, los ingresos de los trabajadores vienen creciendo por debajo de la evolución general de los precios.

Nota diario iEco (21/07/2013)

Protestas. Las demoras en el cierre de las paritarias restaron poder adquisitivo y aumentaron el descontento de los trabajadores.
Protestas. Las demoras en el cierre de las paritarias restaron poder adquisitivo y aumentaron el descontento de los trabajadores.

Con las paritarias ya cerradas, las cartas están sobre la mesa. Un aumento salarial promedio del 24% es el arma con la que cuentan los trabajadores para intentar ganarle este año a la inflación real, que según los relevamientos privados, oscilará entre el 27% y el 23%. Así, en el mejor de los casos, el poder adquisitivo se mantendrá prácticamente estancado.

Hasta el año pasado, los salarios reales venían ganándole por unos puntos a la inflación. En 2012 se cortó esa racha y todo indica que este año tampoco se retomará la senda positiva. En 2011 le habían sacado 7 puntos porcentuales de ventaja al índice de precios y en 2012 perdieron por 1 punto (ver infografía).

El 2013 arrancó con la inflación en alza, pero los precios desaceleraron su ritmo a partir de febrero, cuando el congelamiento dispuesto por el Gobierno logró bajar la velocidad de la suba. La medición del Indice de Precios al Consumidor del Congreso dio un aumento del 2,58% en enero y bajó a 1,23% en febrero. A medida que fueron cediendo los controles, la inflación se potenció hasta llegar a 1,93% en junio. En este contexto, durante el primer cuatrimestre y por el atraso en las paritarias, la mayoría de los trabajadores debieron afrontar los incrementos de precios con los mismos salarios que percibían en 2012.

A partir de mayo, comenzaron a aparecer los nuevos sueldos tras la firma de los convenios entre sindicatos y empresas. Datos del Banco Ciudad muestran que los salarios despegaron ese mes “reflejando la puesta en marcha de las principales paritarias”. En términos anuales, los sueldos aumentaron 25,3% “poniendo un freno a la tendencia declinante en su tasa de variación que viene teniendo lugar desde inicios de 2012”.

Evolución del poder adquisitivo.
Evolución del poder adquisitivo.

En paralelo, ese mes la inflación se desaceleró por cuarto mes consecutivo hasta ubicarse en 23,4% anual. Esto permitió una suba del 1,4% en el poder de compra de los trabajadores. Sin embargo, “se espera una nueva aceleración inflacionaria en junio a raíz del final del congelamiento generalizado en supermercados, los constantes ajustes que vienen realizando las empresas petroleras en los precios de los combustibles y la escalada del pan”, anticipa el equipo económico del Banco Ciudad. La consultora Federico Muñoz pronostica un incremento de precios del 27% para todo el año. En el otro extremo, el Estudio Bein apunta a un optimista 23%.

Para los analistas, esta es una película que ya vimos. Nadín Argañaraz, del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), señala que “en los primeros meses de 2012, los salarios reales comenzaron con un crecimiento también importante respecto a 2011, pero la brecha se fue achicando”. El economista apunta que el año pasado “marcó un cambio de comportamiento de los sueldos del sector privado formal de la economía”.

Los convenios de 2013 se pactaron con aumentos escalonados en dos o tres tandas, por lo que, a lo largo del año, el poder adquisitivo irá variando su escala. “Dependiendo de los escalonamientos negociados será el efecto riqueza transitorio que tendrán los trabajadores en estos meses del año. Esto sin considerar los efectos de mayor incidencia del impuesto a las Ganancias personal”, postula el IARAF. Aquí entra a jugar otro elemento: con el aumento nominal, cada vez son más los asalariados que pagan Ganancias y que, a su vez, quedan alcanzados por una alícuota más alta, lo que termina reduciendo el poder adquisitivo. Hoy abonan este impuesto el 25% de los trabajadores formales.

En mayo, ya con la mayoría de los nuevos acuerdos salariales en vigencia, los datos del IARAF marcan que el aumento del salario promedio respecto a abril fue del 2,9%. Con relación a mayo de 2012, la suba es de solamente el 2,2%. Si bien es un dato alentador, hay que tener en cuenta que en mayo del año pasado, la variación respecto a abril había sido del 0,36% y en la comparación interanual, del 7%. En el mismo mes de 2011, el incremento respecto a abril fue del 2,2% y en la comparación con el mismo mes del año anterior, de 5,7%. “A partir de los números, es evidente la disminución de la variación interanual de los salarios reales en los últimos 3 años”, sentencia el IARAF.

Para el Ciudad, “las nuevas paritarias brindan un oxígeno transitorio al bolsillo de los trabajadores registrados, acrecentando la estacionalidad del consumo, aunque con el correr de los meses se va diluyendo hasta alcanzar un estancamiento”. Y detallan que, en mayo, la ganancia varió de acuerdo a cada sector: los asalariados privados registrados vieron crecer su poder de compra 0,5% anual, lejos del 9% que registraban un año atrás. Los que están en negro fueron los que más se destacaron, con un alza del 6,1% anual. Mientras que el poder de compra de los trabajadores públicos se habría mantenido estable, luego de deteriorarse 6% en 2012 y 10,8% en 2011.

El impacto del poder adquisitivo va más allá del bolsillo de los trabajadores ya que incide sobre el funcionamiento de la economía en general. “El motor genuino del consumo es el nivel de los salarios reales”, dice Argañaraz. El esmerilamiento del poder adquisitivo afecta las ventas. “El salario real no va a movilizar al consumo como lo hacía en años anteriores, aunque sí lo moverá algo en estos meses de primeras subas. Pero al cabo del año, los cambios de salario real serán marginales”, concluye el economista del IARAF.

El estancamiento virtual del poder adquisitivo de los salarios se potencia por la paralización de la creación de empleo. Según el economista Matías Carugati, “el mercado laboral todavía emite señales de alerta”. Desde su perspectiva, en lo que va del año, la suba de los salarios evita que la inflación licue el bolsillo de los trabajadores, “pero el estancamiento del poder adquisitivo no ha sido bueno para el consumo”.

Al definir el contexto actual del mercado laboral, la consultora Management & Fit describe un panorama turbio. Apunta que el desempleo aumentó en el primer trimestre del año, la calidad del empleo se redujo ya que crecieron la subocupación y la informalidad, “la demanda de mano de obra en el sector privado se frenó y la capacidad de absorción de personal por parte del Estado se encuentra más acotada”. La consultora también repasa cuáles son las herramientas con las que el Gobierno intentará recuperar el círculo virtuoso de creación de empleo y aumento del poder adquisitivo: la recuperación de la cosecha agrícola, la continuidad de la demanda (tanto a nivel local como en Brasil) de los automotores, el impacto del plan ProCreAr y el blanqueo de capitales.

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