Se cumplen cinco años de la huelga en la informática rosarina, el primer reclamo gremial de carácter informático en la ciudad. Aquí, un repaso por el hito que marcó la historia del sindicalismo informático y de Rosario.

    Corría mediados de 2014. La Unión Informática había llegado a la ciudad de Rosario hacía poco más de un año a través de la organización con informáticos de otras empresas presentes en la ciudad y ese hecho hacía eco en la comunidad IT local. Dicha organización, plasmada en la creación de nuevas comisiones internas de delegados en Accenture, Globant y Neoris, -pesos pesados en la industria-, comenzaba a despuntar los primeros logros y normalizaciones en un sector de la economía hasta entonces desprovisto de toda clase de regulación.

    En ese tenor de incipiente organización puertas adentro de las ITs, comenzó a resonar en Neuralsoft lo que venía pasando en otras empresas. A diferencia de las antes mencionadas, en este caso se trataba de una pyme tradicional de Rosario muy bien posicionada en el mercado y con una fuerte imagen respaldada en el marketing, tanto en su carácter de empresa tecnológica como en el clima laboral que decía detentar. Era la época de apogeo de una tendencia que se había afianzado con fuerza años antes donde las empresas vendían una imagen de si mismas “al estilo Google” pero la realidad era otra: bajos salarios, poco respeto por la legislación laboral y un trato desigual para con sus empleados bajo la lógica del «si no te gusta, te vas».

    Neuralsoft no era la excepción a esta lógica, y tras años de reclamos hacia su gerencia de recursos humanos, pero más precisamente hacia su fundador y director, Gustavo Viceconti, caían en saco roto bajo el mantra que él propugnaba: “meritocracia, no gerontocracia”. Así las cosas, al calor de lo que venía ocurriendo en otras empresas, las quejas y reclamos de los empleados comenzaron a materializarse en la formación de la primera Comisión Interna de Delegados de la Unión Informática.

    Cortados por la misma tijera

    El clima interno de la empresa adolecía de las mismas problemáticas que en muchas de las ITs. Si bien las condiciones salariales y laborales no se encontraban en la misma situación que en aquellas ITs de servicios tachadas de «negreras», y que fue objeto de exposición y denuncia a lo largo de estos años por la Unión, si es cierto que persistían elementos que formaron el caldo de cultivo: la carencia de una escala salarial, las horas extra impagas, la desregulación del régimen de atención telefónica y la estafa del ítem «a cuenta de futuros aumentos», hechos que eran común denominador en muchas IT.

    Tras el nombramiento de la Comisión de Delegados Normalizadores, lo que supo ser quejas «de café» tomó forma en un petitorio firmado por gran parte de los empleados. El mismo halló oídos sordos tras varios intentos por la vía diplomática, amparándose las clásicas negativas «de manual»: insolvencia, posible quiebra inmediata, e inclusive atentar contra la cultura del esfuerzo. A similar estrategia, mismo resultado: al término de pocos meses y votado en asamblea de afiliados al gremio, el 8 de octubre comenzó la primera huelga de informáticos, no sólo en Neuralsoft sino en la Ciudad de Rosario, al mismo tiempo que en la Ciudad de Buenos Aires transcurría otro histórico paro, aquella vez en la multinacional NCR.

    Huelga, apriete empresario y el primer acuerdo salarial

    Contra todo pronóstico, lo que parecía un conflicto de corta duración ante una falsa vocación inicial de diálogo del CEO de Neuralsoft, terminó extendiéndose por 24 días en una huelga que tuvo varios matices y se vio tiznada por aprietes y extorsiones perpetrados por la empresa con la complicidad policial, judicial y del gremio mercantil local que tras años de hacer oídos sordos a los reclamos de los empleados, apareció por primera vez el día del inicio de la huelga para cuidar sus propios intereses plasmados en el aporte sindical compulsivo que pagan los empleados sin su consentimiento.

    La apuesta de Neuralsoft consistió en una guerra de desgaste: dejar que pase el tiempo, amenazar empleados a través de sus mandos medios, recurrir tanto a la complicidad policial y judicial como a los aprietes de la patota del gremio mercantil, y fomentar el temor a la pérdida de las fuentes de trabajo e incluso instalar el fantasma del cierre de la empresa.

    Vasto material se publicó al respecto en este sitio sobre el avance del conflicto a través de ese fatídico octubre de 2014. Sin embargo, todo intento de Neuralsoft de minar la organización gremial de sus empleados culminó volviéndose en su propia contra al extender innecesariamente el conflicto, ocasionando enormes pérdidas económicas y dañando la relación con sus propios empleados. Todo ello, para terminar confluyendo hacia lo que podría haberse dado desde el primer día: un acuerdo empresa-sindicato que mejore las condiciones laborales y de trabajo adecuadas, –algo que Neuralsoft siempre estuvo en condiciones de otorgar-.

    Finalmente, el 3 de noviembre se firmó uno de los más importantes acuerdos salariales de la Unión Informática tras la obtención de la Inscripción Gremial: para aquel entonces, cuando se reclamaba como pauta salarial para ese año $8.000 como salario mínimo, en Neuralsoft éste se acordó en $10.000 –a dinero de entonces significaba un sueldo mínimo de US$ 1.200– más una serie de mejoras que habían sido objeto de reclamo durante años: contemplar el ítem remunerativo ACFA en el cálculo de descuentos de ley; pago de horas extra; reconocimiento de título de grado, antigüedad y presentismo; reducción de las horas de atención telefónica en mesa de ayuda; el reconocimiento de la empresa a la afiliación de sus empleados a Unión Informática como sindicato; la mejora en el trato diario por parte de la gerencia, entre otros logros.

    La primera medida gremial realizada por informáticos en la Ciudad de Rosario fue todo un hecho en si mismo. Periodistas locales cubrieron la protesta y se interiorizaron los reclamos, que no tardaron de llegar a los principales medios.

    Esto no sólo significó un cambio favorable para los empleados de Neuralsoft sino un cambio de paradigma en la informática local, y esta vez en Rosario, donde trabajadores de otras IT locales comenzaron a vislumbrar una mejora en sus condiciones, al mismo tiempo que tomaba forma la Regional Rosario de la Unión Informática. En esa sintonía, el logro gremial cosechado en Neuralsoft tuvo un impacto positivo en otras empresas donde se inició la organización de nuevas comisiones internas e inclusive, al igual que ocurre hoy día, se observa una mejora por decantación donde si bien hay muchas empresas cuyo personal se encuentra fuera de convenio, los salarios son similares o muy parecidos a lo que determina la Unión en el CCT vigente.

    Todo por ganar

    El acuerdo entre partes incluyó la intención de avanzar hacia el estadio inmediato superior que fue tiempo después el primer Convenio Colectivo de Trabajo de la industria informática criolla, y que para finales de ese año ya comenzó a implementarse en varias empresas.

    Entreveros de por medio, donde el recambio de personal, la falta de compromiso de la dirigencia empresa y más que nada el cambio de vientos políticos aprovechada en su resistencia al cambio por parte de la CEIL, la Cámara de Empresas Informáticas del Litoral, la implementación del CCT en Neuralsoft queda hoy como una asignatura pendiente que a simple vista pareciera tener una connotación negativa por la dilación de los tiempos por parte de la empresa.

    Por el contrario, está todo por ganar puesto que es el escalafón último en el proceso de organización gremial que garantice condiciones de trabajo y salarios acordes a la actividad y a la complejidad que reviste: cabe recordar que en esta empresa los salarios se referencian todavía en la escala del convenio mercantil, que en términos prácticos concluye que un profesional de sistemas como un Desarrollador, un Implementador o un Experto en Infraestructura tenga su salario calculado como si fuera un repositor, un cajero o un vendedor de cualquier comercio.

    A la fecha, Neuralsoft experimenta un proceso de expansión con la reciente presentación de un nuevo producto vinculado a su cartera de software de gestión, y recientemente inició gestiones en la localidad de Funes, cercana a Rosario, para construir un nuevo centro de desarrollo, para lo que aguarda la aprobación del Concejo Deliberante local.

    Referentes de Unión Informática informaron a la prensa sobre la situación en la empresa. Se daba así a conocer el back-end de Neuralsoft: renmobre de empresa tecnológica, condiciones de trabajo precarias y sueldos atrasados.

    Desde la Unión Informática como gremio representativo de la actividad se da la bienvenida a toda medida que tienda a acrecentar y desarrollar a la misma, desterrando la absurda creencia de que «el sindicalismo atenta contra el crecimiento empresario», siempre y cuando las condiciones de trabajo y los salarios sean dignos y coherentes al grado de complejidad que revista la actividad informática, haciendo que el trabajo local sea ejemplo en la región y no mano de obra barata, como lamentablemente pretenden algunos empresarios, y que en Neuralsoft fue el disparador de un conflicto totalmente evitable.

    Como corolario, hoy se recuerda el inicio de la primera huelga informática en Rosario como llamamiento a tomar protagonismo en la construcción gremial como garante de salarios y condiciones dignas, dejando de lado la idea de que las mejoras «algún día vendrán», como por casualidad.

    La huelga en Neuralsoft, que hoy cumple cinco años, demostró que ya sea por la vía del diálogo o por el ejercicio de derechos es posible mejorar dichas condiciones y llevar a la industria IT al lugar que se merece.

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