Opinión – por David Pedernera.


    David Pedernera

    David Pedernera

    Delegado normalizador nombrado en NorthgateArinso y miembro de la Secretaría de Comunicación de Unión Informática.

    Hace algunos días se cumplió un mes desde que fui desvinculado de NGA, y en tanto prosiguen las idas y venidas por mi reincorporación (ver nota ‘NGA no quiere sindicato de empleados e intenta despedir al delegado normalizador’), consideré oportuno redactar este artículo de opinión. Luego de ponerme al corriente sobre la publicidad que la empresa hizo sobre los hechos y la forma en que éstos fueron “maquillados”, lo más natural sería que dé mi versión al respecto. Sin embargo, hacerlo sería dar cabida al “relato oficial”, y a la par, no hay mejor que dejar que los hechos hablen por sí solos, y cuando así se procede, la verdad emerge por sí sola.

    Haciendo un racconto, el pasado 9 de mayo, en las oficinas de NGA se llevó a cabo un town meeting con el objeto de anunciar las novedades del centro de servicios en Argentina. La reunión abarcó básicamente tres aspectos: reestructuración de la compañía, actualizaciones en la cartera de clientes y “rápido y al pie”, el incómodo e inevitable asunto de los “aumentos”. Los ‘aumentos’, mal llamados de ese modo dado que se trata de una ‘recomposición salarial’ y no de un aumento en sí, se efectivizarían en noviembre próximo, según lo estipulado por la compañía. Quienes lean esto, si son empleados de NGA, no se asombrarán. Quienes no lo sean, probablemente si: las recomposiciones salariales que deberían evitar que los empleados sigan perdiendo poder adquisitivo a raíz de la inflación rampante, llegarían en el penúltimo mes del año. Pese al anuncio, algunos empleados obtuvieron un incremento salarial del 15% en promedio. Aclaro: algunos, no todos. Cabe aquí destacar una operatoria muy extendida en este vapuleado mercado de servicios informáticos y al que NGA no es la excepción: primero se presenta ante los empleados el gerente general de turno y anuncia una mala, mala, malísima noticia: ‘a priori, no habrá ajuste para nadie porque “desde afuera” así fue decidido, pero se hará “lo posible” para que haya un ajuste para el próximo solsticio de invierno’. El efecto esperable es una sensación de desazón y bronca generalizada, que con el correr de los días se convierte en resignación y aceptación, ya que antes sucedió y por qué ahora habría de ser diferente. Luego, el mismo responsable de turno convoca a todos los empleados y les comunica que hay una “buena noticia”: ‘¡los ajustes se realizarán!’. Eso si: sujeto a la famosa “evaluacion de desempeño”, menos impuestos internos y gastos administrativos, terminando el ajuste en un índice miserable y sólo para unos pocos. ¿Pero, en qué consiste -la operatoria- que se menciona? Primero se da una mala noticia, creando esa sensación justamente de resignación y de que todo está perdido. Luego se dá una noticia mediocremente buena que crea la ilusión de que “las cosas no son tan malas después de todo”. Resultado: se logra así aplacar los menguados ánimos, pero todo sigue exactamente igual que antes. Verán que no dista mucho de los anuncios sobre el tema que realizó Antonia Goncalves en dos oportunidades.

    Durante dicho town meeting, tomé la palabra y consulté si las recomposiciones afectarían al común de los empleados o será como años anteriores en que fueron ‘a dedo’, tal como lo pregunté. El gerente de Recursos Humanos, Carlos Stella, arrojó que ‘el hecho de que fueron otorgados a dedo era una percepción exclusivamente mía’, que ‘no fue así como sucedió’, y que ‘las futuras recomposiciones serían ponderadas en base al desempeño de cada empleado’. Alineándome a mi respuesta en ese momento, no hace falta que me esfuerce en demostrar quién dice la verdad y quién no; tan sólo citaré a un influyente líder político, sin entrar en cuestiones partidarias por supuesto, y sostengo que la única verdad es la realidad. Los empleados y a esta altura ex empleados que abandonaron la compañía, sabrán discernir con facilidad quien dice la verdad.

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    Es en este punto donde me pongo a pensar en que la peor parte de una mentira, quizás no sean siempre sus efectos, sino más bien que el propio mentiroso termine creyéndosela al insistir que hay “beneficios por encima de la media de mercado” . Espero no sea el caso, pero estamos hablando de la misma persona que en la reunión que tuve el pasado 15 de marzo (ver imagen a la derecha) con él y Andrés Alexander, una suerte de gerente general, sostuvo con una precisión similar a las estadísticas del INDEC, que ‘es un desafío, pero con $2900 se puede llegar a fin de mes’ ¿Uds qué opinan? Pregunto, quizás él tenga razón y yo vivo una realidad que no es.

    Fue entonces que, apelando a la responsabilidad social de la compañía, recalqué que si a NGA le iba tan bien como en el town meeting se decía, lo mínimo esperable es que las recomposiciones se efectivicen en tiempo y forma sin tantas excusas difíciles de creer. Los presentes quizás lo recuerden, en mis palabras, como un ‘efecto cascada’, donde la supuesta bonanza podría compensar la actual situación salarial de los empleados. Sin embargo, operando dentro de la misma lógica, y a posteriori de anunciar lo bien que le estaba yendo a NGA, el flamante nuevo gerente de ventas, Mario Zanella, afirmó que «no era tan así” porque si el costo de un proyecto incrementaba, sería menos rentable, y en efecto no sería posible otorgar dichos aumentos. Es un excelente ejemplo para remarcar que eso no es sino una falacia: según el Derecho del Trabajo, el principio de ajenidad al riesgo empresario indica que los empleados no deben ser los garantes de las pérdidas de la compañía por error u omisión en los manejos de la misma. Dicho de un modo más sencillo: en NGA, los empleados son socios en las pérdidas, pero no en la ganancias.

    Sobre los ajustes salariales en base al desempeño

    Haciendo eco de las afirmaciones de Carlos Stella, las revisiones salariales tendrían como parámetro -el desempeño de cada empleado-. Analizando en detalle esa abstracta manera de designar quien recuperará algo del poder adquisitivo perdido y quien no, resulta en un insulto a la dignidad del empleado. Tomando nuevamente a la Ley y al Derecho Del Trabajo como hilos conductores, se establece que ante la ausencia de un convenio colectivo de trabajo que garantice el piso salarial por categorías y otros beneficios, es la misma empresa la que debe velar por el bienestar de sus empleados y asegurar que se cumpla el principio de igual remuneración por igual trabajo, según lo establecido tanto en el art. 14bis de la Constitución Nacional como el Convenio 100 de la OIT. Sencillamente, esto no se cumple bajo el injusto sistema de recomposición salarial de Arinso Argentina, y no es sino otro atropello más al principio de subsistencia. De forma más clara, los empleados son cada vez más pobres. Pero el asunto no termina aquí: los costos salariales de la compañía se encuentran prácticamente congelados ya que no aumentó el piso salarial ni tampoco el volumen de empleados: durante el town hall se destacó el ingreso a la compañía de un pequeño grupo de personas, pero no se habló del éxodo de empleados fuera de la compañía, que hoy día sigue sucediendo. Vale decir que si los costos salariales están paralizados y el número de empleados tuvo una tendencia a la baja, a la par del empobrecimiento de los empleados se está dando un ROBO ENCUBIERTO contra el trabajador, ya que la empresa sigue ganando con sus negocios, pero los empleados perciben cada vez menos con su esfuerzo cotidiano dado que mes a mes el salario real se ve aún más depreciado respecto de la inflación. El argumento más frecuente que la gerencia hace circular consiste en que no es posible pagar lo que corresponde porque los salarios, el grueso de la estructura de costos de una empresa de servicios, no se han trasladado al precio final que se les factura a los clientes. Más allá de que ese poco creativo argumento sea verdad o no, ¿no les parece que eso es problema de la empresa? ¿Por qué los empleados deben hacerse cargo de la inoperancia gerencial?

    Nuevamente, a criterio de NGA, los empleados deben ser socios en las pérdidas, y aún sigue siendo una contradicción con el ingreso de nuevos clientes recientemente anunciado. Dicho sea de paso, más de uno podrá dar fe de que trabaja en proyectos donde al cliente se le facturan más empleados de los que realmente trabajan, entonces ¿de qué costos hablan? Y como consecuencia directa, se suscita un incremento desmesurado de la carga laboral dado que no se contrata el personal suficiente y además, los empleados que abandonan la compañía, no son reemplazados al corto plazo o lo son en menor número.

    Este cuadro de situación es muy similar al expuesto recientemente en el informe sobre la realidad salarial en IBM Argentina que, salvando las distancias dada la diferencia de volumen entre ambas compañías, siguen la misma lógica; no es originalidad lo que abunda en el modo de proceder de compañías de este tipo. Volviendo al núcleo de la cuestión, que es revelar la injusticia de las recomposiciones en base al desempeño y el desinterés de NGA al dar una solución real al problema, en resumidas cuentas la empresa condena al empleado a ser cada vez más pobre. Fíjense el vacío de contenido del método: es como si el legislador, responsable de la creación de las leyes, fuese también el juez que las aplica. ¿Quién nos garantiza que sea aplicado con justicia? Más aún: ¿cómo puede ser justa su aplicación si el desempeño está atado a cumplir con métricas y volúmenes de trabajo que son prácticamente imposibles de alcanzar por falta de empleados y capacitación? Hecha la ley, hecha la trampa, como reza el dicho popular. Y aquí, una de las peores caras de la cuestión: la Ley de Contrato de Trabajo garantiza al empleador la potestad de revocar la relación laboral dentro de un marco que asegure la reparación de las afecciones que eso cause al trabajador. Vale decir que si el desempeño de un empleado dejáse que desear o no cumpla con las exigencias mínimas, no es noticia que el empleador está en su derecho de cesar la relación laboral. Sin embargo, el congelamiento del salario de numerosos empleados resulta en lo que en el día a día se rotula como “una invitación a irse” bajo el hostigamiento económico que se sufre. Dicho más claro: existe un acto de cobardía y envilecimiento en que el empleador quiere deshacerse del empleado pero no tiene el mínimo sesgo de dignidad haciéndose cargo de los costos indemnizatorios. Esto en NGA es moneda corriente y los despidos indirectos están a la orden del día, sino préstese atención a las continuas renuncias (ver notas ‘NorthgateArinso: ¿excelencia en Recursos Humanos? El Informe (Parte I)’ y ‘NorthgateArinso: ¿excelencia en Recursos Humanos? El Informe (Parte II)’).

    En conclusión…

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    El actual modelo de negocios se basa en cerrar contratos lo más abultados posible sin pagar al personal los salarios que corresponden. Cualquiera sabe muy bien que lo aquí denunciado es algo transversal a todas las empresas del sector, y NGA no resulta ser la excepción a la regla. Finalmente, en aras de garantizar la continuidad del modus operandi, no había mejor solución que “matar al perro para acabar con la rabia”, porque a las claras la intención de la empresa está dirigida a que las cosas sigan tal y como están sin solucionar un sólo problema de su personal, las evidencias de lo aquí denunciado están a la vista de todos.

    ¿Por qué titulé esta opinión ‘el banquete de los miserables’? Ese es el título que escogió la revista Caras y Caretas en su edición de agosto de 2008 para definir lo que está ocurriendo a nivel mundial con la especulación en torno al precio de los alimentos. Las situaciones son diferentes, por supuesto. Pero la lógica es exactamente la misma: un negocio donde se especula con las necesidades y expectativas ajenas. Y aunque se diga que la forma de administrar la compañía y su personal se hace así «por el bien del negocio», no hace de sus responsables sino unos miserables. Después de todo, con la misma facilidad que se le niega a un empleado el ajuste salarial que corresponde, se liquidan los bonos a los ejecutivos por su «desempeño».

    En pos de no extender mucho más esta reflexión sobre el estado actual de los empleados de Arinso Argentina y lo que sucedió recientemente, es de suma importancia difundir este mensaje entre nuestros colegas. Ante el desconocimiento de muchos sobre cómo son verdaderamente las cosas, el relato oficial surte su esperado efecto de la misma forma que instruía el tristemente célebre Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda del Régimen Nazi: ‘miente, miente que algo quedará’. Sofocar la ignorancia de principios tan básicos como lo son los Derechos del Trabajador es la clave para seguir avanzando hacia el cumplimiento de los mismos. Hoy día, tenemos ante nosotros la oportunidad de formar parte: le pese a quién le pese, la Argentina tiene una vasta tradición sindical que hoy ocupa su lugar en el sector de software y servicios informáticos. Sin temor, reclamemos lo nuestro, que es la empresa quien nos debe temer a nosotros, y no nosotros a ella.

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    • Anon

      Laburo en Softtek y lo que contás es un impresiontante calco de lo que pasa en esa consultora.

      • David

        Estimado, sabé que las cosas de a poco pueden comenzar a cambiar. Ponete en contacto con nosotros. Abrazo.

        • Diego B

          David, como va todo bien yo labure en los dos, en STK y en Arinso no se si te acordaras estuve un periodo breve de 4 meses.La verdad es que son todas iguales, el tema esta en romperles el ocote cuando entras durar un año o dos e irte, si te quedas, sea la consultora que sea te quedas abajo. Hace cuando te fuiste de NGA?

          • David

            Diego, si, te recuerdo. Espero que en la empresa que estés laburando, estés mejor. No me fui, me fueron porque comencé a moverles el piso por el tema de la gente que están cagando con el salario. Actualmente estoy peleando la reincorporación. Abrazo.

    • Lucas

      David este post es Excelente!!!

      La unión hace la fuerza muchachos, y la realidad es que las cosas SI pueden cambiar.

    • Ignacio R

      Gran nota David ! Muy inescrupulosa la alta gerencia de NGA, tristemente ya no me sorprende ver como ignoran la ley laboral (para no decir se cag…) y que luego te hablen desde el corazón JA, sigamos en esta lucha..

      Los hostigaremos hasta que cumplan !

    • a

      Hace más o menos 9 meses trabajo en arinso y Yo no recibí ningún aumento. Supuestament te lo dan después de estar 10meses en la compañía. Son unos corruptos. Yo también veo los aumentos cuando Voy a comprar. PARA MI TAMBIÉN AUMENTAN LOS PRECIOS! Menos el sueldo! No veo la hora de salir de esa empresa y conseguir un laburo como la gente Donde respeten los derechos de los trabajadores!

      • El loco motoneta

        a, no sos el unico, a mi me estan re ca-gando tambien, como a muchos mas. por mas que lo allan rajado a david y el esta buscando volver, llama a los del sindicato o habla con el, se puede hacer el reclamo. saludos.

        • q

          si pero no queda otra que callarme y seguir trabajando, xq necesito la plata x mas que sea poca…

    • Evangelina

      Me encantó tu manera de frasear lo que pasa.
      Si en la mayoría de las empresas nos dicen que tenemos “beneficios por encima de la media de mercado”, estarán calculando bien? cual demonios es esa «media de mercado»? Se cae de maduro que nos mienten y nos tratan de tontos. Sería mas justo (inclusive para ellos porque con estas respuestas la imagen que se deteriora es la de ellos – NO así la nuestra) si se dieran cuenta que están tratando con profesionales que van a discutirles de igual a igual.
      Saludos colegas.

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