Desde que obtuvimos formalmente la inscripción gremial, diversos actores nos han repetido que estamos “haciendo historia”. Aunque pueda parecer una frase “común” o dicha “por compromiso”, les puedo asegurar que esto tiene un peso enorme para la historia del movimiento de los trabajadores. Intentaré sintetizar mis fundamentos a continuación.

    Primeramente, debemos comprender que el protagonismo de los sectores sindicales que están a la vanguardia en determinado momento histórico (los cuales suelen marcar la pauta en la negociación colectiva) va cambiando en función del modelo económico y social que se encuentre vigente en cada uno de esos períodos.

    Así, durante el período de posguerra, con una economía semi-cerrada y fuertemente industrializada, el sindicato metalúrgico y los sindicatos de las grandes empresas del estado eran quienes estaban al frente. Por otro lado, durante la etapa neoliberal, caracterizado por una economía financiero-especulativa, nuestra estructura económica estaba fuertemente orientada a los servicios, por lo que comenzaron a tener mayor relevancia los sindicatos del transporte, de la alimentación o del comercio.

    A su vez, debemos comprender que las instituciones expresan la correlación de fuerzas vigente en determinado período histórico. Así es que en aquellos tiempos en que el sindicalismo era un fuerte protagonista en toda la sociedad, los trabajadores llegaron a tener una participación del 54% del PBI, pleno empleo y condiciones dignas de trabajo, mientras que en los tiempos en que el sindicalismo y la participación de los trabajadores fue debilitado, primaron el trabajo precarizado y las normativas y mecanismos desfavorables para el trabajador.

    Comprendidos estos dos puntos, solo nos resta avanzar con el análisis acerca del nuevo paradigma: la sociedad de la información y el conocimiento. Actualmente, se están produciendo fuertes cambios en las formas de producción y organización del trabajo y, al igual que en los paradigmas anteriores, es importante que los trabajadores estén preparados para afrontar el nuevo mercado de trabajo, asegurando que los avances científicos y tecnológicos no atenten contra los derechos laborales y que, en contrapartida, podamos lograr aprovechar estas nuevas condiciones, para asegurar la existencia del trabajo digno para todos.

    Conocer la historia nos permite ver, en perspectiva, que estamos frente a la organización de los trabajadores del nuevo paradigma.

    Entender la historia nos permite tener muy claro lo importante que resulta la existencia de la Unión Informática para defender el derecho al empleo digno y la justicia social, ante estos nuevos tiempo que corren.

    Analizar la historia nos permite saber que siempre hubo una variable determinante para lograr el éxito social: la participación de sus integrantes.

    Es por eso que la historia obliga a que en este momento crezca más que nunca la participación de los trabajadores informáticos.

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