Neoris se caracteriza en el mundo de los empleados informáticos como una empresa tipo “trampolín”, la alta rotación se logra a fuerza de mantener bajos salarios entre otras políticas que se detallan a continuación. Amén de que en esta compañía ha habido un temporal parate en la actividad sindical, mientras ésta va retomándose, una mirada actual de lo que pasa en Neoris.


Sin lugar a dudas, Neoris es una de las empresas más representativas del sector IT. Subsidiaria del gigante cementero mexicano Cemex, está presente en el país desde 2001 cuando adquirió la start-up rosarina Amtec (junto a otros cuatro ISP en Latinoamérica y España), y de ahí que el centro de sus actividades es la Ciudad de Rosario. La estrategia consistió en articular una nueva tecnológica en la órbita de Cemex para encausar una consultora que compita con las “big four” del mundo de la consultoría (PriceWaterhouseCoopers, Deloitte, Ernst&Young y KPMG).

Neoris, al igual que otras empresas del sector construyó una imágen de si misma. Bajo la fábula del 'trabajo de paso', en que el transitar de los empleados por Neoris equivale a la estadía en una escuela en la cual ganar 'expertise', se construyó el argumento ideal para los salarios bajos y congelados que paga la empresa. Los haberes magros de los empleados no salen de su situación de estancamiento, ya que la empresa otorgó para 2016, aumentos entre el 10% y 15%.

Neoris, al igual que otras empresas del sector construyó una imágen de si misma. Bajo la fábula del ‘trabajo de paso’, en que el transitar de los empleados por Neoris equivale a la estadía en una escuela en la cual ganar ‘expertise’, se construyó el argumento ideal para los salarios bajos y congelados que paga la empresa. Los haberes magros de los empleados no salen de su situación de estancamiento, ya que la empresa otorgó para 2016, aumentos entre el 10% y 15%.

Con sede central en Rosario y oficinas en Santa Fe, Buenos Aires (CABA y Munro), San Nicolás y Rojas, no cabe duda que Neoris pisa fuerte en el segmento de consultoría y disfruta de una reputación que apoya en premios y encuestas de calidad, sin embargo, en la lógica del ser y no parecer, una mirada más de cerca evidencia falencias y realidades que son el target de la labor de la Unión Informática.

Cultura interna: el “mito del trampolín” y la coerción como ley

Como es habitual en el sector IT, la imagen lo es todo. Es habitual observar la pulida imagen que intentan mostrar las empresas conjuntamente con poco humildes descripciones que acompañan fotografías “techie” de informáticos en pleno trabajo. Sin embargo, detrás de las imágenes y la publicidad, ni los salarios ni las condiciones de trabajo resultan del mismo tenor. Tal como venía siendo “natural” -hasta la aparición de la Unión Informática-, bajo argumentos de “performance”, objetivos, flexibilidad del trabajo informático, etc., los salarios siempre fueron el principal déficit en la actividad.

Conforme avanzó la sindicalización del sector, los pisos salariales dejaron de ser una postergación y muchas empresas comenzaron a tomar como referencia primero los pisos salariales fijados por la Unión y luego los salarios de convenio. Sin embargo, en aquellas empresas que aún no están conveniadas o son carentes de presión gremial, permanece una total liberalización sobre el valor de los salarios que, entanto y en cuanto no estén por convenio, tendrán tendencia a la baja.

En Neoris, una de las justificaciones más resonantes para los bajos salarios o los ajustes insuficientes recae en argumentar que ‘Neoris es una escuela, un aprendizaje para ganar expertise y migrar hacia otro destino laboral más promisorio’, como un “trampolín” hacia otras empresas a expensas de un árduo trabajo malpago, según trascendió en una reunión con empleados de la sede San Nicolás. Y no fue la única vez que se tuvo conocimiento de ello: informáticos de las sedes de Rosario y Capital Federal dieron cuenta de esa versión tan instalada en Neoris. Ello presta a escarbar más profundo en la cuestión salarial y los números explican por sí solos la situación: el promedio de recomposición salarial “estándar” ronda entre el 10% y el 15% semestral, siendo ese 15% como el premio mayor, principalmente en Capital y Gran Buenos Aires. Este índice varía hacia el Interior del país: en la Ciudad de San Nicolás, por ejemplo, según atestiguaron algunos empleados, el porcentaje total de ajuste fue entre el 12% y el 18% en total para 2015. El argumento que se recalca a empleados e ingresantes es siempre el mismo: los sueldos “podrían ser mejor”, pero es una empresa “para el aprendizaje”, o bien, en que los salarios y recomposiciones son menores porque “el costo de vida es inferior en el Interior”.

A la par de la problemática salarial tan aggiornada en Neoris, persiste -según también comentaron empleados de las diferentes sedes de la empresa- un clima de maltrato y ninguneo en general ante cualquier reclamo o queja por el motivo que sea, pero por sobretodo, una sensación constante de incertidumbre por la falta de proyección sobre qué pasará al final de un determinado proyecto: para el extinto proyecto YPF, los consultores fueron despedidos tras su finalización sin reasignación alguna, con la consecuente pérdida de personal calificado. Según argumentan desde la empresa, son “situaciones naturales” de una reestructuración, que tomó lugar con la llegada de Ernesto Krawchik como managing director de Neoris Argentina. Amén de haber trascendido la pérdida de algunos clientes o ‘cuentas’, como se lo llama en la jerga corporativa, no existe evidencia de una reestructuración traumática como viene atravesando algunos gigantes del sector desde hace algunos años.

La Torre Nordlink de la ciudad de Rosario alberga el site local de Neoris. Bajo el nombre de Neoris Software Development Center, el site alberga a numerosos empleados que denuncian un trato y salarios igualmente malos.

Torre Nordlink, Rosario. Bajo el nombre de Neoris Software Development Center, el site alberga a numerosos empleados que denuncian un trato y salarios igualmente malos.

¿Pero por qué se habla de acciones coercitivas en Neoris? Tal como atestiguó un consultor que abandonó en forma reciente la firma, suceden dos cosas: por un lado, no hay un interés genuino en retener talentos: pareciera que la única salida es la renuncia, y en casos como el proyecto Telefónica de Argentina (conocido internamente como ‘TASA’), tras la salida de un profesional senior o semi-senior, éste no es reemplazado por otro del mismo nivel de experiencia, sino que directamente se contratan empleados junior que naturalmente no poseen el nivel de un profesional que lleva años en la actividad, pero se lo contrata por menos de la mitad o un tercio de un salario senior; y por el otro lado, si se pretende retener personal, no se aumenta el salario sino que se asignan guardias o extras que se reflejan en el recibo de haberes, pero que en cualquier momento pueden ser quitadas arbitrariamente y sin previo aviso.

Por supuesto, esto resulta en un importante perjuicio: existen casos en que las extras representan más de la mitad del salario, y ante cualquier diferencia o conflicto con la empresa, ésta extorsiona a sus propios empleados quitándoselas sin cometer ninguna ilegalidad. En general, el criterio es el mismo, y más aún en proyectos donde el cashflow no es el esperado. Nuevamente, el caso Telefónica de Argentina, en el centro de la escena: Neoris administra y mantiene sistemas Unix/Oracle en mainframes, pero Telefónica pretende migrar hacia un nuevo sistema canadiense de redes de PCs cuyos servidores serían implementados en la nube de Google y Amazon. En consecuencia, la falta de interés de Telefónica en preservar los “sistemas viejos” es nulo, el pago de los abonos por soporte y mantenimiento mínimo, y de ahí el cuello de botella en retener a los empleados más experimentados en mainframes que terminan por renunciar, y la contratación de juniors “más baratos”. A ello, sumado una burocracia al compartir el servicio con Accenture, lo cual hace más que tedioso el procesamiento de incidencias y la respuesta en tiempo y forma.

En resumidas cuentas, más allá de los manejos y las éticas cuestionables, el salario informático en Neoris experimenta una dispersión en todos sus niveles: al no haber categorías ni escalas salariales es anárquica la nómina salarial y no existe un criterio claro de las remuneraciones. A las claras, es un problema que únicamente puede resolverse a través de la aplicación del Convenio Colectivo de Trabajo. Llamativamente, el propio Ernesto Krawchik forma parte del directorio de la CESSI, la cual recientemente publicó un escueto informe cuya conclusión principal consiste en que los salarios brutos son $13.100 para programadores junior, $17.598 para semi-seniors, y $23.500 para seniors. Paradójicamente, es raro encontrar casos donde esos índices se cumplan efectivamente, mucho menos como salario básico y no sujeto a extras que puedan removerse discrecionalmente de la noche a la mañana como represalia contra el empleado por el motivo que fuere.

Qué hacer ante esta realidad

Desde los inicios de la Unión Informática, una de las causas de peso en su fundación fue la creencia en que huír ad eternum de una empresa a la otra buscando un mejor horizonte no es la solución sino por el contrario la profundización del problema. Hace poco más de dos años se publicaba en este sitio un editorial que exponía el caso de las empresas donde hubo intentos de construcciones gremiales y por el motivo que fuere, éstos cesaron y quedó vacante el puesto para reconstituirla. El personal de Neoris, al igual que algunas empresas, contó con una primigenia Comisión Interna que abrió el juego para regular la actividad. Hoy día, es preciso reconstituír dicha Comisión como primer paso hacia numerosos objetivos, el mayor de ellos, el Convenio Colectivo que impulsa la Unión Informática con éxito en numerosas empresas y que también puede ser implementado en Neoris. De manera similar que sucedió hace un año en la empresa Novatium, la exposición de las realidades internas fueron el primer paso para que hoy, un año después, esté aplicándose el Convenio en todo su esplendor y el clima de incertidumbre y la falta de reglas claras sean cosa del pasado.

Los empleados de Neoris, estén en la locación que estén, cuentan con numerosos medios de contacto con la Unión Informática. En las ciudades de Buenos Aires y Rosario pueden asistir a las sedes del sindicato:

  • Buenos Aires: Estados Unidos 1790 2° piso
  • Rosario: Ricardo 58 PA (e/ Mitre y Entre Ríos), rosario@unioninformatica.com.ar.

También pueden comunicarse desde todo el país, escribiendo a contacto@unioninformatica.com.ar o bien llamando al 0810-345-1073.


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  • Martin

    NEORIS o NEGRORIS?

  • anonimo

    Esto no pasa solamente en Rosario.. tienen numerosa gente en Rojas, San Nicolas, Bs. As y en el exterior…

    • David Pedernera

      Estimado, en la nota se menciona la situación también locación por locación. Si estás en Neoris, ponete en contacto a través de contacto@unioninformatica.com.ar Saludos.

  • David Pedernera

    Estimado, conforme respondí líneas arriba a otro comentario, contactáte con nosotros a través de contacto@unioninformatica.com.ar, o través de los teléfonos 0810-345-1073 (Buenos Aires) / 341-527-4800 (Rosario). Saludos.

  • Anonimo

    Jajaja yo en su momento antes de irme de Negroris les dije que pagaban sueldos miserables muy por debajo de los sueldos del mercado, ojala algun dia se puedan organizar sindicalmente y solucionar estos problemas.

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