La Unión Informática ejerce la representación de los trabajadores desde su fundación en marzo de 2011. Es de público conocimiento que desde mediados de ese año, el sindicato mantiene un litigio judicial con el Ministerio de Trabajo a raíz de su negativa a dar la simple inscripción gremial. Esto es motivo para que las empresas sin fundamento legal, nieguen dicha representación. En este documento se ha de desmentir ésta y otras tantas falacias que las empresas difunden a modo de discurso oficial entre sus empleados para impedir su organización gremial.

    Derribando mitos

    Ante los dichos algunos directivos de las empresas donde hoy la Unión Informática tiene presencia, se da la necesidad puramente moral de refutar los mismos. Para realizarlo, se ordenan los dos ítems que suelen escucharse del empresariado, y a veces lastimosamente, de algunos empleados que hacen eco de los mismos:

    1. “La Unión Informática no tiene personería jurídica, y/o gremial/no son un gremio/no son un sindicato/son un grupo de empleados que hacen bullicio porque no saben aprovechar la gran oferta de trabajo digno, y salarios altos que hay en la actividad informática, tan bien dirigida por nosotros” (sic)

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    Ampliar para leer

    Este es uno de los clásicos discursos emitidos por las gerencias.

    Para refutar este punto vamos a convocar únicamente el art. 14 bis de nuestra Carta Magna (superior a cualquier otra ley o disposición en el territorio nacional), y transcribir una definición de gremio:

    a- m. Corporación de personas del mismo oficio o profesión, regida por estatutos especiales.
    b- Conjunto de personas que tienen un mismo ejercicio, profesión o estado social.

    De esta manera es como se entiende lo que es un gremio, y para la misma, se determinan las siguientes disposiciones:

    Art. 14 bis.- El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.
    Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.

    Como vemos, la simpleza con la que define la Constitución Nacional a estos derechos no requiere un conocimiento jurídico-técnico para interpretar los puntos básicos que se desprenden de este artículo. Además de este, encontramos Tratados Internacionales a los que la Argentina se ha suscripto, la Ley de Contrato de Trabajo, Ley de Asociaciones sindicales, Jurisprudencia, Doctrina y Decretos Regulatorios que protegen el ejercicio de las actividades gremiales. Así, todo lo que pueda decir un individuo al respecto no pasa más de ser una mera e infundada opinión, las leyes son las mismas para todos y no se elige cuál aplica y cuál no, de esos menesteres se ocupan los legisladores y los jueces. Para agregar, la voz que más importa como sindicato, es la del trabajador, y no la de una gerencia, empresa o cámara empresarial.

    Dicho esto, se infiere que al decir lo mencionado en el primer ítem, los empresarios no tienen interés en que el empleado se organice, porque ello significa comenzar a respetar derechos y eso tiene su costo monetario al tener que pagar los salarios que corresponden. No extrañaría que cuando el Ministro de Trabajo cumpla con los fallos judiciales, y firme la Inscripción Gremial, las empresas busquen instalar el argumento de que Unión Informática «no posee la Personería Gremial», y así «no tiene la potestad de representar a la actividad». Cuando sea alcanzada la Personería Gremial, como “no se posee autorización del Tío Sam, y todavía Dark Vader no firmó la personería intergaláctica tampoco es posible”. Más allá de lo jocoso, es lo real dado que las justificaciones de las empresas a la hora de reconocer los derechos del trabajador, no abundan en originalidad y no tienen fundamento legal.

    2. “El delegado lo “impuso” a la empresa la Unión Informática/no fue elegido/etc.”

    Primero, sería bueno rescatar el concepto de democracia cuando se menciona este punto, al ser reclamado al sindicato, porque sería bueno que las empresas y las gerencias también comiencen a practicarla, nada mejor que precidar con el ejemplo. Esto es, ya que las políticas empresariales generalmente se implementan de manera unilateral. ¿Acaso se ha escuchado hablar de que algún gerente general fue elegido en elecciones abiertas?

    E-mail de un gerente de IBM buscando ignorar a la comisión interna de Unión Informática dentro de esa companía.
    E-mail de un gerente de IBM buscando ignorar a la comisión interna de Unión Informática dentro de esa companía.

    Por otro lado, sería bueno preguntar a las empresa qué tipo de reacción tendría cuando un empleado desea postularse para ser elegido como delegado. Ya sabemos la respuesta. Es por ello que para protección de los empleados que toman la responsabilidad de representar a sus colegas al ser designados delegados, -se toman recaudos legales y gremiales-. Sumado a que la actividad se encuentra en un estado de desregulación muy importante, los empleados se encuentran con una necesidad imperiosa de -normalizar la situación-, y para ello, no casualmente, deciden hacerlo con la Unión Informática, el sindicato correspondiente para la actividad, la cual no posee antecedente de representación gremial como la que actualmente ejerce la Unión.

    Con esto lo se persigue es que las empresas no deberían “asustarse” de que sus empleados comiencen a organizarse. De hecho, debería ser todo lo contrario, porque a la hora de discutir contratos, salarios y condiciones de trabajo con los clientes, sería una ayuda muy importante. Tal es así, que Unión Informática desea que la actividad crezca mucho, con más clientes, más puestos de trabajo. Pero también más capacitados, mejor pagos, y con el respeto al empleado como premisa. Por otro lado, como vemos que no es fácil readaptar toda la estructura empresarial, se cometen errores, y esos errores serán corregidos.

    El discurso corporativo bajo la lupa

    Lo citado más arriba en su extensión, responde a un problema endémico en la sociedad argentina: la carencia de respeto hacia las leyes. Sin embargo, esto no es algo que queda relegado a lo cotidiano o lo doméstico, sino que es transversal a las instituciones y más aún al campo corporativo. No es noticia que las empresas incurren en lo mismo, o muchas veces doblan al máximo la ley en su favor. Y así, se monta un aparato propagandístico basado en la absoluta mentira, como lo es la negación de derechos y garantías onmipresentes en la Constitución Nacional. La peor cara de esta situación, empero, se ve en el aprovechamiento de la ignorancia de muchos sobre la existencia de dichos derechos y garantías.

    Haciendo un repaso de lo dicho hasta ahora, es necesario realizar una contrastación de los hechos con la Ley, que es lo que verdaderamente cuenta.

    ¿Unión Informática ilegal?

    La carencia de la simple inscripción, garantizada por la Constitución Nacional en el art. 14bis se debe al incumplimiento del Ministerio de Trabajo, no sólo al incumplir con la Ley, sino al desobedecer varios fallos judiciales y un rechazo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, lo cual reviste una falta grave. Aún así, la libertad sindical está garantizada en la Constitución en el mismo artículo. La calidad de sindicato está también garantizada, igual que el derecho a huelga, lo cual a su vez respalda, por jerarquía de leyes, la huelga por sobre el “derecho a trabajar”, que tantas veces es utilizado como excusa por las empresas para calificar las huelgas como “ilegales”. En definitiva, tomando como base la Ley y no lo que a las empresas se les ocurra, no existe huelga ilegal.

    Uno de las tantas circulares enviadas por las empresas a sus empleados intentando negar la existencia como gremio. El hecho de negar un hecho que está a la vista de todos no hace sino exponer la debilidad de la dirigencia ante el avance de la organización de sus empleados.
    Uno de las tantas circulares enviadas por las empresas a sus empleados intentando negar la existencia como gremio. El hecho de negar un hecho que está a la vista de todos no hace sino exponer la debilidad de la dirigencia ante el avance de la organización de sus empleados.

    La negativa empresarial y su propaganda oficial

    No es novedad que las empresas demonicen todo sesgo de organización sindical, y ese concepto es trasladado al plano de las acciones: la persecución hacia delegados y empleados afines al sindicato es frecuentemente puesta en práctica, muchas veces en perjuicio de la compañía al incurrir en un ilícito que puede concluir en litigios judiciales.

    Varios de los temas que Unión Informática pone en el foco del debate sobre la realidad de los informáticos es el cuestionamiento en torno a los valores que las empresas pregonan -sin poner en práctica en lo absoluto-. A partir de ello, buscan justificar todas y cada una de las injusticias que son denunciadas. Es importante entonces, invalidar dicho discurso mostrando su carencia de contenido, más que extenderse en una larga deconstrucción del relato. Entonces, ¿si realmente está todo tan bien, entonces por qué la reticencia a lidiar con el sindicalismo? Más allá de que la única acción que suelen tomar las empresas es negar a la Unión Informática como gremio, una vez suscitado algún problema de la índole que sea, acercamiento sólo cuando está instalado el problema; se pueden citar varios episodios conflictivos como el reciente de Global Services: apenas nombrado un delegado normalizador, éste fue despedido injustificadamente. La rápida acción del sindicato no sólo logró su reincorporación sino una mejora salarial para aquellos empleados que tenían un desfasaje en sus haberes respecto de colegas que realizaban la misma tarea.

    El rechazo, o más bien a esta altura, el temor que las empresas tienen hacia la organización de sus empleados en pro de sus derechos, no sólo queda en un vacío discurso que soberbiamente las diferentes gerencias difunden, sino que se monta un aparato propagandístico con la finalidad de entorpecer la representación gremial. Como ejemplo, se puede citar las circulares que constantemente envían las oficinas de Recursos Humanos, o bien bloqueando el acceso al sitio de la Unión u otros de carácter informativo (ver capturas de pantalla).

    A la par, resulta ridículo como las empresas, al ver deteriorada su imagen por el sostenido reclamo de sus trabajadores en cuenta a diversas temáticas, de inmediato salen a comprar publicidad. Es frecuente ver en los medios de comunicación los famosos rankings de ‘mejor lugar para trabajar’, basados en supuestas investigaciones de consultoras de renombre. Éstas no revelan qué parámetros son tomados en cuenta a la hora de evaluar cual empresa es mejor para que un trabajador se desempeñe. O peor: es normal ver que estos rankings aparecen en medio de algún período conflictivo, como es el caso de la última huelga en IBM como se puede apreciar en la imagen a la izquierda, donde justamente aparecen otras compañías en donde Unión Informática tiene presencia. El interrogante que cabe realizar es: ¿no sería mejor que los fondos malgastados en comprar publicidad sean destinados al pago de salarios decentes? De ese modo, la buena imagen se construiría por sí sola.

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    La ilegalidad como práctica empresarial cotidiana

    Retomando la crítica hacia el carácter de ilegal que las empresas pretenden arrojar sobre Unión Informática, además de irónico, hipócrita. Si bien muchas de las oportunistas prácticas corporativas doblan la ley sin quebrarla, no deja de ser algo ofensivo hacia los derechos del trabajador y lo perjudica gravemente. Un ejemplo de ello es el hecho de que muchas empresas pagan el Salario Mínimo Vital y Móvil. De ahí en más, hay otras prácticas que son totalmente ilegales, como lo es el no pagar las horas extra, o cualquier redundancia a la hora de pagar horas trabajadas o cualquier otra asignación. Y he aquí lo irónico: que una empresa o un grupo de individuos tilden de “ilegal” a una organización gremial cuando son ellos los que violan la ley a diario. Caben en esta observación decenas de ejemplos, pero a modo de información se pone el más clásico que se viene tratando en este documento: vulgarmente hablando, el “ninguneo” al gremio. Como lo muestran las capturas de pantalla aquí expuestas, se busca poner traba a la organización, cuando en realidad dentro de las empresas mismas se labran vacías reglamentaciones con el objetivo de evitar la organización de sus empleados. Ejemplo: en el contrato laboral de la consultora NGA, en estos días en el ojo de la tormenta por despedir a un delegado normalizador en pos de poner fin al reclamo por las injusticias salariales, tiene una cláusula interna que prohibe a sus empleados hablar de temáticas relativas al salario. Según la Ley de Asociaciones Sindicales (23.551), está garantizado a los trabajadores debatir acerca de los salarios y condiciones laborales, de contratación, etc.. Uno más de los tantos ejemplos es la ilegal cláusula que suele agregarse a los contratos de trabajo, o muchas veces en su lugar, las denominadas ‘carta oferta’, en donde se prohibe a los empleados a hablar con sus colegas sobre temáticas salariales, orden que se les dá en forma verbal o escrita.

    Finalmente, como se evidencia, las empresas venden un discurso que no es, compran estadísticas irreales, y niegan a rajatablas las acuciantes problemáticas que abundan puertas adentro. Naturalmente, el escapismo que propugnan contra cualquier atisbo de organización sindical demuestra no sólo la carencia de voluntad para mejorar la situación, sino por el contrario buscan garantizar la continuidad del status quo.

    El plan de carrera

    El plan de carrera: en la mayoría de los casos, otra mentira corporativa. La promesa de ascensos o promociones terminan por ser no más que algo vacío. ¿Motivo? Retener empleados justificando los bajos salarios.
    El plan de carrera: en la mayoría de los casos, otra mentira corporativa. La promesa de ascensos o promociones terminan por ser no más que algo vacío. ¿Motivo? Retener empleados justificando los bajos salarios.

    En este punto, uno de los temas más polémicos en el discurso corporativo. El desarrollo de la carrera profesional dentro de una empresa solía ser uno de los pilares en la vida laboral de generaciones anteriores. Normalmente, nuestros padres o abuelos comenzaban y se jubilaban en una misma compañía, o a lo sumo tenían pocos cambios en el medio. Hoy, el paradigma es completamente distinto, y resulta «normal» que la rotación se de cada año y medio o dos años. Más allá de que la promesa de un plan de carrera en una determinada empresa no es sino una de las tantas falsas promesas de las gerencias, tienen una contrapartida perjudicial el empleado: resulta imposible acumular antigüedad, beneficios calculados sobre la misma, y días de vacaciones.

    En sí, el plan de carrera hace las veces de anzuelo para retener empleados, una promesa vacía para justificar los magros sueldos asegurando ascensos o promociones que nunca llegan. El principio del trabajo
    establece una relación quid pro quo, es decir, ‘una cosa a cambio de la otra’, que hasta donde hemos visto en nuestro análisis, es completamente desigual en el contexto actual, y el plan de carrera resulta un artilugio más para asegurar la relación en el tiempo. Finalmente «el hilo termina cortándose por lo más fino» cuando el empleado decide abandonar la compañía. En resumen, el progreso a través del plan de carrera es similar a tratar de subir a paso de hombre por una escalera mecánica en descenso.

    Los ajustes por desempeño y el congelamiento salarial

    Un juego de suma cero: la carencia de paritarias y planes salariales en las compañías informáticas alejan cada vez más a los empleados de cubrir sus necesidades básicas y pone a la gran mayoría en un cuadro de empobrecimiento paulatino.
    Un juego de suma cero: la carencia de paritarias y planes salariales en las compañías informáticas alejan cada vez más a los empleados de cubrir sus necesidades básicas y pone a la gran mayoría en un cuadro de empobrecimiento paulatino.

    Hemos llegado, sin duda alguna, a una de las más grandes falacias dentro de las compañías: el ajuste salarial ponderado en el desempeño del empleado.Como se expuso numerosas veces en varios artículos publicados por Unión Informática, la política salarial a lo largo de las empresas del sector es la misma: al no haber aún un convenio colectivo que garantice los pisos y bandas salariales para cada tipo de puesto, el salario queda vulnerablemente supeditado a la conveniencia empresarial. En consecuencia, abundan las empresas donde el salario es igual o apenas superior al Mínimo Vital y Móvil (ver nota ‘Globant: mucho ruido, pocas nueces‘).
    Pero más allá de lo bajos que puedan ser los salarios, la omnipresente inflación en la realidad económica pone tanto a sindicatos y trabajadores en una disputa contra las empresas para empujar los pisos salariales hacia arriba, lo más cerca posible de la inflación. Sin embargo, recordando que la mayoría de los empleados del sector informático está fuera de convenio, las empresas dan incrementos salariales muy por debajo de los índices de inflación, o directamente no los dan. En el mejor de los casos, cuando los dan, el porcentaje de ajuste está supuestamente relacionado con el desempeño del empleado. Y es aquí cuando aparecen los llamados ‘test de performance’ o ‘programa de mejora del desempeño’, cuya calificación final premia el rendimiento con el ansiado ajuste salarial, o castiga al empleado al privándolo de él. No recibir un ajuste salarial implica un sensible decrecimiento en el poder adquisitivo, o en términos más crudos, un empobrecimiento del empleado cuando la empresa gana cada vez más ya que éstas si actualizan el precio de sus servicios.

    Es realmente importante aclarar la diferencia entre un ajuste salarial por inflación y un programa de desempeño:

    1. Ajuste salarial por inflación: en un contexto inflacionario, es la nivelación del salario real para equipararlo al estado anterior a su depreciación. De esta forma, se evita que el empleado pierda poder adquisitivo.

    2. Aumento salarial por desempeño: es un programa de motivación del empleado a través del otorgamiento de un incremento en un salario por la consecución de objetivos. NO está relacionado al ajuste por inflación de manera alguna. Cabe aclarar que un plan de remuneración en base al desempeño, no puede desarrollar su potencial si éste sólo equipara el costo de vida.

    Las ganancias corporativas basadas en el saqueo a los trabajadores: escudando los ajustes salariales tras ficticias evaluaciones de desempeño, año a año, muchas compañías hacen decrecer el poder adquisitivo de sus empleados al no dar los ajustes contra inflación tras arbitrarios y dudosos exámenes de desempeño. En muchas empresas se paga el salario mínimo, vital y móvil
    Las ganancias corporativas basadas en el saqueo a los trabajadores: escudando los ajustes salariales tras ficticias evaluaciones de desempeño, año a año, muchas compañías hacen decrecer el poder adquisitivo de sus empleados al no dar los ajustes contra inflación tras arbitrarios y dudosos exámenes de desempeño. En muchas empresas se paga el salario mínimo, vital y móvil

    Finalmente, resulta necesario desenmascarar la trampa de los programas de ajuste salarial por desempeño: una problemática muy común en la industria informática es la alta rotación entre empresas. Con la actual coyuntura político-económica, es moneda corriente que al personal que se va de las compañías no es reemplazado inmediatamente por nuevos empleados, provocando que la carga laboral recaiga sobre menos personas. Es aquí donde el falso programa de ajuste por desempeño pierde todo sustento y la situación toma un tinte similar a la paradoja del burro y la zanahoria: el empleado trabaja incansable horas para lograr el ansiado «aumento», pero al no poder lograr las metas, no lo consigue, o apenas consigue índices humillantes que rozan en promedio el 10% en toda la industria, cuando la inflación llega a niveles del 30%.
    Como si no fuera suficiente, estos tristemente célebres programas tienen para las compañías una doble utilidad: sirven también como herramienta para reducir personal. Funciona de la misma forma que para con los ajustes, pero el resulta final es el despido con la excusa de que «no se ha llegado a las metas establecidas». Un ejemplo para esto es la situación expuesta en uno de los más recientes informes sobre los métodos empleados por Avaya (ver nota ‘Force Management Program: el manual de persecución de Avaya‘).

    El sindicalismo, ¿provocará el éxodo de empresas?

    Este es uno de los fantasmas más difundidos por las gerencias. Ante el evidente hecho de que el sindicalismo está ocupando el lugar que le corresponde en la industria informática, se repite como una letanía lo más temido: el consecuente hecho de que al pagarse los salarios que realmente corresponde, las empresas optarán por instalarse en otros mercados de menores costos salariales. ¿Qué tiene esto de cierto? Sería hipócrita negar que hay una relación entre los menores costos salariales y el hecho de que las empresas extranjeras hayan optado instalarse. Sería falso también negar que han habido unidades de negocios que fueron migradas a Asia-Pacífico, principalmente India y Filipinas, donde la legislación laboral es débil e inexistente y los costos salariales muy bajos. En ese sentido, la tendencia parecería ser migrar operaciones donde el nivel de calificación es más bajo: call-centers, mesas de ayuda y soporte técnico de primer nivel; en menor medida con los puestos de mayor calificación, como desarrollo y consultoría. Según los estudios hechos sobre el fenómeno, la base del empleo jóven, los call-centers, se han perdido 16.000 puestos de trabajo en los últimos años. ¿Pero es realmente a raíz de la sindicalización del sector? Claro que no, los despidos se suceden mientras los gremios involucrados, Unión Informática y SUTAT (Sindicato Único de Trabajadores de Atención Telefónica, -que agremia a los trabajadores de empresas netamente de atención telefónica-), aún batallan por la firma de su inscripción gremial. Vale decir que si bien hay una relación entre los vaivenes económicos, como los elevados índices de inflación y el dólar fijo, no es la causa principal: el modelo actual de negocios tiene como una arista más la sobre-explotación de los recursos, incluyendo los humanos, tal como se mencionó en el ítem anterior. En realidad, si se contratara el número de personas necesario para el correcto funcionamiento de las empresas, la tendencia sería diametralmente opuesta. Además, no hay registro de empresas de informática que hayan decidido irse del país en su totalidad. Uno de los ejemplos más emblemáticos es IBM, que ha permanecido en el país aún en los períodos más graves que ha atravesado la Argentina: la crisis de 1930, la crisis del petróleo en los años ’70, la hiperinflación de 1989, la crisis económica-financiera de 2001 y la crisis financiera global de 2008. Si es cierto que la tendencia es migrar algunas operaciones a Asia-Pacífico, hay que desmantelar el discurso empresario que afirma que es una problemática exclusivamente criolla: a nivel mundial, hay una tendencia a abandonar las casas matrices para trasladar operaciones. Siguiendo con el caso IBM a modo de ejemplo, a nivel mundial está cerrando ciertas operaciones en países como Estados Unidos, Francia, Italia, España, Grecia, Bulgaria, Israel, Chile y Argentina, entre otros, para migrarlas a India y otros países de Asia. ¿Se puede evitar que este éxodo siga tomando lugar? Se puede, pero no al corto plazo. La industria informática literalmente ha sido un boom en Argentina, creció de la mano de las ventajas competitivas post-devaluación tras la crisis de 2001, pero creció de forma desordenada, sin reglas claras, y con vacíos legales, dando lugar a un mercado totalmente desregulado. Hay mucho trabajo por hacer tanto en material sindical como de legislación para lograr convenios y un marco legal que emplacen la inversión y el desarrollo a largo plazo en lugar de la subinversión de alta volatilidad, y más que nada, asegurando estabilidad laboral.

    Finalmente, si aun quedan dudas sobre la rentabilidad del sector de software y servicios informáticos, en los últimos días fueron publicados los resultados del año 2013 para la industria. Se han alcanzado niveles récord con USD 3.750 millones de los cuales USD 900 millones equivalen a las ganancias por exportaciones. La tendencia al alza de la facturación del sector puede verse reflejada en los datos aportados por la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) y el CEI (Centro de Economía Internacional).

    En conclusión

    Es cada vez más evidente la naturaleza del modelo de negocios por la que opta el empresariado y el que desea perpetuar: escasa inversión, bajos salarios, enormes ganancias. Por todo lo expuesto, el potencial del trabajo informático argentino es enorme, y sus frutos ya están cosechándose, pero de forma injusta.

    Nuevamente, la misma pregunta: en el campo de los Recursos Humanos dentro de la industria de software y servicios informáticos, ¿si realmente está todo tan bien, entonces por qué la reticencia a lidiar con el sindicalismo? El método orquestado por el empresariado no sólo es completamente carente de contenido, sino que es algo que está a punto de caerse por su propio peso. Sin importar el esfuerzo que se ponga para justificar todos y cada unos de los atropellos contra el trabajador, Unión Informática sigue su crecimiento, formado por trabajadores, más organizados, más convencidos, y sin vuelta atrás, el único rumbo posible es hacia adelante.

    Invitamos a sumarse a todos aquellos que deseen formar parte: http://unioninformatica.com.ar/me-quiero-sumar/

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    • Evangelina

      Me gustó la nota. Pulgares arriba!

      • Oscar

        Alejandro: El derecho que tenemos los trabajadores para sindicalizarnos esta garantizado por la Constitucion Nacional, eso me parece que no entendes. Despues lo otro es solamente reglamentacion para formalizarlo, ordenarlo y sobre todo para adelantarse a los conflictos como puede ser la homologacion de un convenio.
        El gremio lo hacemos nosotros, cada uno, lo demas, que digan que yo no tengo derecho a sindicalizarme si estan sanateando por no decir que se estan pasando de vivos para violar mis derechos constitucionales.
        Un abrazo.

    • Mateo

      Excelente nota…. El desnudo de las empresas basuras.
      Pero sin inscripción en Argentina, somos medio pelo.

    • Rosa DB

      Muchahos, en mi empresa no hay delegados, o por lo menos en la sede que estoy. Estaría muy piola que publiquen si van a manifestar en el ministerio, para poder ir a apoyar el reclamo justo, para la inscripción.

      Necesitamos yaaa un sindicato, con personería, sistemas esta agonizando en muchas empresas. El rubro sistemas apesta.

      Responder

    • Vero

      Me sumo: Tuvieron una respuesta del Ministerio por la inscripción de UI ?

      Un saludo.

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