Sonda: Recursos Humanos trabaja contra La Unión

    ¿Qué pasa en Sonda? La empresa trasandina, de larga y sinuosa relación con la Unión Informática, apela al juego sucio y al incumplimiento de acuerdos. Los directivos de la filial impiden el libre ejercicio de la actividad gremial y operan en contra de un nuevo acuerdo salarial. Marina Ventos, gerenta de recursos humanos, en el centro de la estrategia.

    El juego sucio de Sonda contra la Unión Informática llegó a su límite.

    Los directivos de la empresa, particularmente desde la gerencia de recursos humanos, impiden la entrada de los representantes gremiales de la Unión tanto a los clientes como a la propia sede central de la empresa. Los acuerdos alcanzados en torno a reclamos por recategorizaciones, adicionales y subas de niveles de empleados afiliados -que el Equipo Gremial estudia caso a caso- se postergan de forma tan indefinida como injustificada.

    En plena negociación paritaria 2018, las mismas autoridades operan en contra de las condiciones que corresponden a los empleados según el Convenio de Trabajo informático, que ya tienen amplio consenso entre las otras empresas.

    Desde recursos humanos de Sonda bajó la orden de no permitir el ingreso de los representantes de la Unión Informática, de no resolver los cambios de categorías y niveles, de entorpecer la negociación salarial entre las empresas conveniadas y la Institución Gremial.

    Todo esto no sólo constituye un acto discriminatorio contra los delegados de la Unión Informática y todos los empleados afiliados. También es un ataque directo contra la Organización Gremial. Las acciones de Sonda van en contra de las leyes laborales y convenios internacionales de la OIT a los que adhiere la Argentina.

    Sonda: Recursos Humanos trabaja contra La Unión

    La gerencia de recursos humanos de Sonda, a cargo de Marina Ventos, persiste en una actitud antisindical. A un año de haber ingresado a la empresa, Ventos no resolvió uno solo de los reclamos sino que agravó la situación. La gerenta persiste en su política de proscribir el trabajo gremial de la Unión Informática en la empresa. ¿Desconoce el largo derrotero de protestas, huelgas y medidas gremiales de La Unión en Sonda?

    Particularmente grave, es también que Sonda desande los acuerdos que la propia empresa firmó hace años -y renueva cada ejercicio-. Es la misma empresa la que reconoce a la Unión Informática en los recibos de sus empleados, pero no permite la actividad gremial; firmaron el Convenio de Trabajo y las escalas salariales, pero no respetan las pautas para la asignación de niveles y adicionales.

    Así, en cascada, los problemas se van sumando y Sonda no resuelve ni abre espacios para la resolución de los conflictos colectivos. Se acumulan los casos y problemas en liquidaciones de haberes mal realizadas, y se acumulan también los meses con alta inflación sin cerrar una paritaria.

    ¿Por qué cree recursos humanos que así se beneficia la empresa? Lo que también crece entre boxes, talleres y pasillos, entre clientes y la propia sede de la calle Alsina, es el malestar de los empleados. ¿Lo sabe recursos humanos?

    Un problema político

    La decisión de Sonda de complicar la relación con la Unión Informática es política.

    Marina Ventos es la máxima responsable del área de recursos humanos, quien baja las directivas a sus subalternos y quien concibió esta estrategia errada.

    Ventos ingresó en la empresa en octubre de 2017, y es probablemente por esto que no desconozca el largo derrotero de huelgas, protestas y medidas gremiales que signaron la actividad gremial en Sonda. En 2014, un conflicto se extendió por más de un mes. Fue a partir de la firma e implementación del Convenio de Trabajo informático, que se logró alcanzar un canal de negociación de los conflictos colectivos por medio del diálogo.

    Pero a una protesta de esa magnitud no se arriba sino por medio del desconocimiento de los reclamos colectivos, las presiones empresarias a los empleados y, precisamente, actitudes antisindicales como las de Ventos.

    Al inicio de su gestión, Ventos se comprometió ante representantes de La Unión a recorrer la empresa y las cuentas donde se radican los empleados, con “voluntad de resolver problemas”. Un año más tarde, no sólo no cumplió, sino que los problemas se agravaron. Ventos prohíbe también el ingreso de referentes gremiales de la Unión Informática a las oficinas de la empresa o clientes y cancela reuniones a último momento.

    El problema político de Ventós es con La Unión Informática. Así lo expresa abiertamente en reiterados comentarios de mala fe y peores intenciones contra la Organización Gremial. Las reinteradas insinuaciones de la gerencia y otros miembros del área, como Luciana Ruiz, intentando persuadir a los empleados a que reununcien a su afiliación, fueron denunciadas por los propios trabajadores a la Unión Informática. Organización que los propios empleados eligen voluntariamente con su afiliación. También los subestima a ellos.

    Marina Ventos, gerenta de recursos humanos y Luciana Ruiz, subalterna en la misma cartera.

    Marina Ventos, gerenta de recursos humanos y Luciana Ruiz, subalterna en la misma cartera. Ventos es la encargada de la estrategia de la empresa en el juego sucio contra los propios empleados.

    La Unión Informática presentó denuncias contra la empresa

    La última semana, la Unión Informática radicó sendas denuncias ante la Subsecretaría de Trabajo de la Ciudad de Buenos Aires y el Ministerio de Trabajo de la Nación -hoy devenido en secretaría-.

    En ambos casos, se denuncia que la empresa impide el ingreso a sus instalaciones y cuentas de los representantes gremiales de La Unión. Esto también sucedió con empleados de Sonda, afiliados a La Unión, que cumplen funciones gremiales en la empresa. En todas las oportunidades, las directivas venían de la misma gerencia de recursos humanos. Las actitudes abiertamente antisindicales y proscriptivas por parte de Ventos y Luciana Ruiz, y las expresiones tendientes a limitar la libre elección sindical que los empleados denunciaron ante la organización también constan en las denuncias.

    Pero las malas prácticas de Ventos y sus subordinados en Sonda no se limitan a estos aprietes.

    En Sonda hay trabajadores no registrados

    La Unión Informática ha recibido duras denuncias de empleados de Sonda en el interior del país.

    Empleados informáticos y técnicos prestan servicios en condiciones precarias en el norte y noreste del país para las cuentas Educ.ar y SUBE.

    Equipos de trabajo son organizados por Sonda desde Buenos Aires para trabajar en provincias y localidades del noreste. Según denunciaron empleados a quienes Sonda da instrucciones a diario, hay personal no registrado o con formas de contratación precaria.

    Por caso, en la cuenta Educ.ar, los equipos de trabajo se dedican a conectar equipos de internet en escuelas rurales. Algunos de ellos reciben capacitaciones en la propia sede de Sonda en la calle Alsina de la Ciudad de Buenos Aires. A diario, gerentes de Sonda les dicen donde tienen que ir y que hacer. Pero no están registrados como empleados de Sonda.

    Gravísima situación en la que la Unión Informática ya está al tanto, y tomando medidas al respecto.

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    Sonda también tiene importantes negocios con el Estado. La consultora chilena vende servicios a través de sus recursos humanos a programas como Educ.ar o el sistema de la tarjeta SUBE

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