Fuente: Clarín (10/10/2013)

    Había prometido presentar datos finales sobre contaminación. La Haya, en suspenso.


    timerman y urribarri

    El canciller Héctor Timerman reapareció anoche en la Casa Rosada con el gobernador entrerriano Sergio Uribarri para reclamarle nuevamente al gobierno de José Mujica que Uruguay “retrotraiga ” su decisión de permitirle a la pastera UPM (ex Botnia) que aumente su producción. Timerman le recordó a Uruguay que ese era un gesto “unilateral” aunque no anunció como había amenazado la semana pasada, que la Argentina volvía a la Corte Internacional de La Haya.

    Además, el canciller no cumplió con su promesa de dar a conocer el informe final que supuestamente iba a demostrar que la pastera contamina, como había afirmado en declaraciones a un diario oficialista. Timerman, volvió a dar datos sueltos como hizo la semana pasada y subió a la Web de la Cancillería un informe parcial con los resultados obtenidos por la delegación argentina en la Comisión del Río Uruguay. Esto es, datos que no comparte Uruguay ni proceden de un análisis independiente.

    El canciller dijo que para utilizar el recurso de La Haya iba a “esperar un par de días”, dejando en claro que esperaban una nueva negociación y que las dos capitales estaban decididas a enfriar la escalada política de los últimos días, que incluso llevó a Cristina Kirchner y Mujica a una tensa reunión el pasado lunes 30 de setiembre.

    La Argentina había anunciado que iba a La Haya contra Uruguay pero no notificó a Montevideo, aunque en el Gobierno ya tienen listos los papeles para apelar a este recurso jurídico. El país abrió un juicio en 2006 contra los vecinos por la violación del Estatuto de 1975. Hubo un fallo en 2010 y acuerdos presidenciales.

    Pero el conflicto siguió latente.

    El Gobierno teme que la rebelión de los asambleístas de Gualeguaychú contra la planta se le vaya nuevamente de las manos, en tiempo electoral. Marcando diferencias con la catarata de críticas que hizo a Uruguay y a la pastera, Uribarri se mantuvo ayer en silencio. Y los senadores oficialistas suspendieron el tratamiento de una resolución de repudio a la decisión uruguaya, que habían impulsado a diestra y siniestra.

    La población nunca supo si la ex Botnia contamina o no porque la Argentina y Uruguay incumplieron con su acuerdo de dar los resultados de los monitoreos conjuntos en la planta. “Le mandamos a Uruguay dos mensajes, este es el tercero. Voy a esperar un par de días”, dijo Timerman ayer al hablar sobre la decisión de Mujica de autorizarle a UPM que aumente en 100 mil toneladas la producción, que llevará a 1.1 millón anuales. UPM pedía 200.000 toneladas más y Mujica les concedió la mitad.

    Timerman volvió a desplegar ayer unilateralmente una serie de números que demostrarían un importante nivel de contaminación por parte de UPM.

    Aseguró sin contrarrestar con los datos orientales que los efluentes que arroja la empresa filandesa tuvieron un registro de 32,16°C, cuando el promedio natural del Río Uruguay es de 20° C. Dijo que la diferencia entre sus mediciones y la de los vecinos era del 60 por ciento. Y mencionó finalmente que los efluentes también contenían fenoles, fósforos, níquel y cromo, en niveles superiores “al 400 por ciento del máximo permitido”.

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