El problema de las patentes en el software y la propiedad intelectual del mismo es aún terreno virgen desde la perspectiva del campo del trabajo en la actividad SSI. A lo largo de una serie de entregas y artículos, se irán explicando distintos puntos de vista y enfoques para acercar ideas al debate de un tema central. Patentes y propiedad intelectual: ¿a quién le pertenece realmente el producto del trabajo en la industria del software?

    Sucede en muchas de las empresas del sector. Y es una discusión que aún hay que dar entre las partes que componen la industria informática: trabajo y capital.

    En la industria SSI se da la particularidad que, en gran medida, el valor producido se debe fundamentalmente al conocimiento que aplican los propios empleados en su labor.

    Programadores, desarrolladores, técnicos de laboratorio y calle, data-entry, ingenieros, empleados de help-desk, community managers y una larga lista de categorías y roles dentro de la actividad IT ponen, fundamentalmente, en sus horas de trabajo conocimiento. Técnica, disciplina, mañas, horas de estudio. Y mucho de nerdear.

    ¿De quién es el producto del trabajo?

    En muchas empresas, cuando un empleado nuevo ingresa a trabajar, entre los papeles a completar, está la firma de un contrato sobre la propiedad intelectual de su trabajo, que pasa a pertenecer a la empresa.

    Las patentes y el trabajo en la industria informática son aún un campo no explorado por la actividad gremial. El problema queda en medio de la relación entre empleados y empleadores: ¿a quién corresponde la propiedad del software, programas o aplicaciones desarrolladas? La primera entrega de una serie de artículos en los que se tratarán distintos puntos de vista relativos a este problema.

    La empresa se hace de esta manera de la propiedad y uso exclusivo del trabajo intelectual del empleado. Hay, entonces, un debate pendiente en la  industria.

    Cuando un desarrollador o un programador crean, desarrollan, inventan, resuelven, con conocimiento y creatividad propios, sea para la tarea que fuera, en cualquier empresa, en base a cualquier tecnología o plataforma: ¿de quién es la propiedad de esa nueva invención?

    Patentar el trabajo de otro es también una forma de apropiárselo.

    Veamos.

    ¿Qué es una patente?

    El origen de las patentes se remonta a las “patentes de corso” de los siglos XVI a XIX.

    Una “patente de corso” era la concesión exclusiva que un Estado —en aquel entonces, reinos, imperios, coronas, etc— otorgaba a un marino (“corsario”) y su buque para que asaltara o atacara en provecho propio a cuantos barcos en altamar pudiera y quisiera. Una “legalización” de la piratería y el robo. Generalmente, las autorizaciones eran para atacar a una determinada potencia enemiga, o de cualquier otro modo rival, y en una zona marítima determinada.

    Es muy ilustrativo el hecho de que el ejemplo más popular sobre el origen de las patentes sea el de corsario. Por caso, la corona británica llegó a dar el grado de “Sir” a famosos piratas del caribe, debido a las ganancias que generaban sus asaltos de ultramar.

    Volviendo al presente, una patente es un derecho de propiedad y exclusividad garantizado por un Estado -según sus leyes locales- o varios -sea a través de organismos supranacionales (ONU, OMC) o acuerdos internacionales (TISA, TTIP)- al titular de la patente. El inventor -quien concibe y desarrolla algún nuevo invento o idea-, es el portador del derecho de exclusividad.

    Según la legislación argentina, se define a la invención como “toda creación humana que permita transformar materia o energía para su aprovechamiento por el hombre” (Ley 24.481; art. 4a). Una invención es, entonces, una solución a un problema técnico, que puede ser nuevo o viejo, pero la forma de resolverlo es producto de la innovación. La palabra “técnico” supone que la invención debe ser suceptible de aplicación práctica, por ejemplo, en industria y producción.

    El derecho de propiedad no da al dueño de la patente el derecho de usar su desarrollo, pero asegura la exclusividad excluyendo a terceros de usar, vender u obtener beneficios de tal o cual invento por un determinado período de tiempo. El derecho de exclusividad se suele dar como un “derecho local”, es decir, el patentador de la idea/diseño/producto debe registrar su invento en el país donde lo va a usar.

    Las distintas legislaciones entre los países, las leyes de patentes suelen decir todas en gran medida lo mismo. Los intereses y proyectos globales de las grandes corporaciones, así como los acuerdos Estado-Estado entre gobiernos, suelen contemplar y evaluar lo que dicen las legislaciones vigentes en los países respecto a las licencias y patentes.

    Las grandes empresas -desde software y farmacéuticas, hasta automotrices y textiles- sostienen grandes medidas de lobby político para proteger sus derechos de exclusividad sobre productos e invenciones.

    Un problema específico surge con respecto al software. Si bien la legislación era proclive, en un principio, a protegerlos por medio del derecho de autor, en los últimos años en el país se avanzó hacia las patentes. Por ejemplo, los derechos de propiedad intelectual se extienden a hardware y software, pero también a los métodos de hacer negocios en internet.

    En términos generales, casi todos los tipos de invenciones son patentables.

    Dentro de la informática incluyen desde software, nuevos procesos, redes, circuitos, dispositivos, computadoras, procesadores, innovaciones en la interfaz de usuario, servicios, hasta nuevas combinaciones de procesos o partes ya existentes. Todos caen bajo una o más de las siguientes categorías generales, delineadas bajo leyes de patentes:

    • Artículos de fabricación industrial
    • Procesos o métodos que producen resultados tangibles (el software pertenece a esta categoría)
    • Máquinas (aparatos)
    • Composiciones de materia
    • Una mejora de una invención en una de las categorías anteriores

    Las patentes según IBM

    Por caso la multinacional del software -que también supo ser manufacturera de hardware- IBM tiene parte de esta discusión saldada. Aunque de manera unilateral y arbitraria.

    IBM, la centenaria corporación tecnológica estadounidense, viene registrando en los últimos años más patentes de propiedad intelectual que todo el complejo científico, industrial y militar de Estados Unidos. Récord que mantiene desde 1992.

    El país que aloja a la casa matriz de la firma, se destaca precisamente por ser (hasta el momento y aún con China pisándole los talones) la principal economía del mundo, y líder mundial en investigación y desarrollo (I+D) e innovación tecnológica. Universidades, centros de investigación, un poderoso complejo industrial-militar y así como grandes empresas -petroleras, automotrices, químicas, siderúrgicas, software, telecomunicaciones- invierten millones en “I+D” para el desarrollo de las tecnologías de punta que se emplean en las distintas industrias, las actividades comerciales y así como en la vida cotidiana.

    Según reportes internos de la propia empresa, IBM gana cada año más de mil millones de dólares (US$ 1.000.000.000,00) gracias a su desarrollo tecnológico y, particularmente, al uso comercial patentes.

    Sólo en 2016, la corporación registró más de 8.000 nuevas patentes en EEUU (ver).

    Al ingresar a trabajar a IBM, la empresa impone a sus nuevos empleados, un contrato que deben firmar y por el cual el fututo ibmer cede a futuro sus derechos de patentamiento sobre los desarrollos que pudiera llegar a concretar. De esta forma, cualquier creación de sus empleados, termina en poder de la compañía.

    Con sus desarrollos en materia de inteligencia artificial a la cabeza (2700 patentes estaban relacionadas a IA o cognitive computing), se deja entrever a donde está el fuerte de negocios de la firma en la actualidad.

    No obstante los años que lleva con balances deficitarios, números rojos y una profunda reestructuraciónVirginia Rometty, máxima autoridad en IBM, sostiene con pulso firme el timón. La mira está puesta en la feroz carrera tecnológica que disputa una relegada IBM contra los gigantes del grupo “GAFA” (Google, Apple, Facebook y Amazon).

    La paradoja está en que IBM ostenta el podio indiscutido en lo que hace a desarrollo científico en la materia y patentamiento desde 1992. Pero entonces no existían 3 de los 4 “GAFA” (Facebook, Google y Amazon).

    Asegurarse desde dentro y hacia fuera el monopolio de la tecnología estratégica es, para una empresa como IBM, una cuestión vital. Tecnología como la inteligencia artificial, IoT y Big Data, desarrollada en torno a Watson, estará en breve en autos autónomos, hospitales y clínicas, empresas de seguro, servicios financieros y comerciales, industrias manufacturares e investigaciones científicas. Cuando Watson esté en todo ¿quién será el verdadero dueño?

    continúa ...

    Esta fue el primer capítulo de una breve serie de artículos donde se plantearán los ejes relacionados con lo que hace a patentes y trabajo en la actividad SSI.

    En próximas entregas, se estarán abordando otros ejes y puntos de vista que hacen a esta temática que no está debidamente instalada.

    Queda abierto el debate.

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