Fuente: Tiempo Argentino (16/10/2013)

    El presidente Barack Obama volvió a rechazar los condicionamientos para votar la cesación de pagos y generó una crisis en el partido conservador, cuyos integrantes no llegan un acuerdo acerca de cómo resolver el problema.

    La cuenta regresiva hacia el primer default de la posguerra estadounidense ya no se cuenta por días, sino por horas. Son 48 las que le quedan al gobierno de Barack Obama para llegar a un  acuerdo con los legisladores del Partido Republicano para incrementar la capacidad de endeudamiento antes de verse obligado a suspender sus obligaciones. Ayer los avances en la negociación entre ambos partidos en el Senado quedaron en suspenso luego de que el líder republicano en la Cámara Baja, John Boehner, amenazara con promover un proyecto sobre tablas que posponía el conflicto hasta mediados de diciembre y exigía a cambio recortes en el Plan de Salud, algo señalado como innegociable por el ejecutivo. A última hora, y ante la negativa de sumar apoyos aún dentro de su partido, retiró la propuesta y todo volvió a foja cero. "Seguimos lejos de un acuerdo", comentó decepcionado el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.
    Obama se había entusiasmado con el avance de las negociaciones entre republicanos y demócratas en el Senado del lunes. Sin embargo, cuando todo parecía encaminarse, el presidente de la Cámara Baja, dominada por los republicanos, volvió a cobrar protagonismo y anunció el tratamiento sobre tablas de un nuevo proyecto de ley que poco difería de los anteriores rechazados por el ejecutivo. El líder de la oposición en el senado, Mitch Mc Connell, decidió entonces suspender sus reuniones hasta ver lo que sucedía en la otra cámara.
    La propuesta que fue distribuida a la prensa pero finalmente no llegó a discutirse incluía un parche para garantizar el presupuesto del gobierno hasta el 15 de diciembre y, al mismo tiempo, ampliaba la autorización para endeudarse hasta el 7 de febrero. El oficialismo hubiera aprobado ese acuerdo por más que fuera parcial, sin embargo, lo que volvió a generar el rechazo del ejecutivo fueron los términos en que los repúblicanos proponían aprobar esa medida.

    obama
    El proyecto que planteaba Boehner suspendía la implementación de un impuesto sobre equipos médicos que Obama requería para poder financiar el plan de salud aprobado en su primera gestión, adicionalmente exigía la cancelación de los aportes sanitarios para miembros del Congreso y de la Casa Blanca y endurecía la verificación de los requisitos a cumplir por los ciudadanos para calificar a subsidios. La medida fue condenada inmediatamente por la Casa Blanca. "El presidente ha dicho reiteradamente que los congresistas no pueden reclamar un rescate por cumplir con su responsabilidad básica de aprobar un presupuesto y pagar las facturas de la Nación", dijo una de las voceras de la Casa Blanca, Amy Brundage.
    El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, que avanzaba con su par republicano en la Cámara Alta en un mejor acuerdo, dejó claro que la propuesta no tendría tampoco posibilidades de éxito en su cámara. Son "republicanos extremistas" que "están tratando de torpedear los avances bipartidarios en el Senado", opinó en su cuenta de la red social Twitter.
    Sus declaraciones buscaron abrir brechas al interior de un Partido Republicano tironeado por sus sectores internos. Esos quiebres, cada vez más visibles, fueron reconocidos por el propio Boehner, quien señaló que había opiniones encontradas acerca de la dirección a tomar luego de una reunión de dos horas con otros compañeros de bancada.
    El ex candidato a presidente republicano y actual senador por Arizona, John Mc Cain, también se refirió a la falta de acuerdo interno con mucha preocupación. "Es muy, muy serio", declaró ante la prensa. "Los republicanos tenemos que entender que hemos perdido esta batalla. Como predije hace semanas, no podremos ganar pidiendo algo que no es posible conseguir”, enfatizó dejando en claro su posición de resolver rápidamente el pleito y evitar el default.  «

    Bajas en las bolsas de todo el mundo

    El posible default de Estados Unidos si mañana republicanos y demócratas no se ponen de acuerdo ha despertado la alarma de los mercados financieros y las principales potencias del mundo. Ayer, Wall Street volvió a caer mientras la agencia de calificación Fitch puso en perspectiva negativa sus bonos aunque, por el momento, sigue recibiendo la máxima nota, AAA. Las "malas noticias" que encabezaban los portales informativos anoche incluían una referencia a una opinión de la agencia oficial de noticias china, Xinhua, que llamaba a una "desamericanización del mundo".
    Los precios de las acciones cerraron el martes a la baja en la Bolsa de Valores de Nueva York, cuando a última hora se desvanecían las esperanzas de encontrar una solución a la parálisis en Washington sobre el Presupuesto y para evitar que el gobierno caiga en mora.
    El promedio industrial Dow Jones bajó 133 puntos (0,9 para ubicarse en 15.168), mientras que el índice Standard & Poor’s 500 perdió 12 unidades (0,7%) para quedar 1698 y el tecnológico Nasdaq cayó 21puntos (0,6%) para quedar en 3794.

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